HERRAMIENTAS
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(Caracas, 24 de junio. Reuters) – Todos los años Venezuela debe salir a comprar combustible en países lejanos para entregárselos a Ecuador y cumplir con un acuerdo bilateral firmado en el 2007, según revelan documentos de las transacciones que fueron ratificados por operadores.

El convenio original era simple: la estatal Petroecuador entregaría crudo a Petróleos de Venezuela (Pdvsa) para que lo procese en sus refinerías y lo envíe de vuelta a Ecuador, buscando ahorrar los pesados costos de intermediación que perjudicaban a ese país.

Pero cuatro años después de iniciado, el pacto sellado entre los presidentes Rafael Correa y Hugo Chávez está beneficiando inesperadamente a los suplidores y agentes comerciales de los que intentó prescindir.

Pdvsa tuvo que recurrir a terceros países para conseguir más de la mitad de los cargamentos que entregó a Ecuador, de acuerdo a una investigación de la red regional de periodismo Arman-do.info, al no tener suficientes barriles para despachar desde sus refinerías.

“Pdvsa se ha puesto a celebrar acuerdos y luego no tiene los productos que acordó, bien sea por problemas de refinación, producción o calidades”, dijo un operador de una de las firmas involucradas, que prefirió no revelar su identidad.

Lo que se esperaba que fuera un ejemplo de cooperación entre dos aliados políticos terminó convirtiéndose en una muestra más de las trabas operacionales de Pdvsa y Petroecuador y en un lucrativo negocio para los intermediarios, que volvieron al centro de la escena.

En su esfuerzo por cumplir con el compromiso, Pdvsa debió asumir muchas veces ese rol y hasta se hizo cargo de costos extra como los fletes.

No obstante, no logró evitar retrasos en las entregas, según muestran minutas de las reuniones técnicas analizadas, que dan cuenta de quejas de ambos lados por las demoras, facturación tardía o la baja calidad de los productos.

Funcionarios de Pdvsa no respondieron inmediatamente los pedidos de mayores detalles.

Vuelven los intermediarios

El convenio tuvo un inicio auspicioso y se cumplió con normalidad durante el 2008.

Pero entre el 2009 y el 2011 Pdvsa compró casi 14,7 millones de barriles de derivados para Ecuador, equivalentes al 53 por ciento de los despachos que contemplaba el acuerdo, a naciones tan lejanas como Estonia, Bélgica, los Países Bajos o Arabia Saudita.

Durante ese período, Pdvsa acudió a intermediarios en el mercado abierto para manejar el 39 por ciento de los envíos, que en total promediaron unos 26.000 barriles por día de refinados, revelaron los documentos.

“Lo que hacemos es una triangulación. Agarramos su crudo, lo valorizamos bien y se vende y buscamos los productos que ellos necesitan, de las calidades que piden, y se les vende”, dijo en abril el ministro venezolano de Energía, Rafael Ramírez, confirmando que el intercambio es indirecto y que la mayor parte del crudo ecuatoriano no pasa por las refinerías venezolanas.

Esas operaciones permitieron a las comercializadoras internacionales manejar embarques valorados en unos 947 millones de dólares, de los cuales una porción no especificada por las partes habría sido destinada al pago de sus servicios.

Pese que a que el convenio buscaba prescindir de la intermediación, Trafigura, Glencore y PRSI Trading movieron más del 80 por ciento de lo que Pdvsa compró en el mercado abierto.

Firmas como Petrochina, Petroleum Company of Trinidad y Tobago, la estadounidense Chevron, Belgian Refining Corporation, la brasileña Petrobras y hasta Exxon Mobil también proveyeron derivados a Ecuador en nombre de Pdvsa, según la pesquisa.

Foto: EFE

Las bases del convenio de intercambio, elaboradas por técnicos de ambas partes y refrendadas por Chávez y Correa, establecen que la cooperación debía ser directa, prescindiendo de los intermediarios.

“Petroecuador suministra crudo ecuatoriano a Venezuela para su procesamiento en refinerías de Pdvsa y recibe a cambio volúmenes equivalentes de productos derivados de dicho procesamiento”, dice el documento, que habla de la “eliminación de intermediarios” en la compra y venta.

Sin embargo, dos años después, Pdvsa propuso formalmente en un documento q ue se ampliaran los destinos y la disposición final del crudo ecuatoriano, así como la manufactura y el origen de los productos entregados por Pdvsa, lo que indica que el sistema de triangulación estaba siendo considerado.

El intrincado pacto se planteó como un alivio temporal al creciente gasto de Ecuador en importación de derivados, pero la solución real sería la Refinería del Pacífico, un viejo proyecto conjunto de 12.500 millones de dólares que originalmente se planificó para 2013 pero que no muestra avances tangibles.

¿Ganadores o perdedores?

Parte del problema es que Ecuador produce crudo pesado, al igual que Venezuela, por lo que ambos deben competir en el acceso a las refinerías de Pdvsa. Técnicos han advertido que es difícil hacerles espacio, pero Ramírez ha dicho que Citgo, su filial en Estados Unidos, podía procesar una parte del petróleo.

A Ecuador no le preocupa el origen de los cargamentos y considera que el pacto ha sido un buen negocio para el país.

“Los convenios preveían la posibilidad de que no venga directamente del circuito de refinación de Pdvsa, pero en todo caso se preveía que al manejar ellos grandes volúmenes de derivados, siempre podían conseguirlo en mejores condiciones que Petroecuador”, dijo a Reuters el gerente general de la petrolera ecuatoriana, Marco Calvopiña.

“Siempre hemos estado cotejando los precios que nos ofrecía Venezuela con respecto al mercado, de manera que en ocasiones nosotros los hemos tomado cuando ha sido conveniente para el Estado y en otras ocasiones no los hemos tomado”, agregó.

Ramírez dijo, asimismo, que Ecuador “ha fortalecido sus capacidades” al dejar atrás a los intermediarios que subvaloraban sus crudos.

Analistas estiman que, en cambio, Pdvsa se convirtió en un intermediario de Ecuador.

“Son licitaciones abiertas. De igual manera Venezuela compra para proveer a Argentina, Uruguay y Bolivia”, dijo el operador de la firma de intermediación que ha participado en varias de estas transacciones.

Además, de acuerdo con el esquema de precios acordado, Pdvsa asumió el costo del flete de ida y vuelta, una modalidad poco vista en el mercado petrolero y que representa un elevado costo si se considera que recurrió al Reino Unido, Italia y Francia, entre otros, en busca de derivados.

Un ejemplo data de junio del 2009, cuando el tanquero Bright Express, propiedad de Trafigura, partió desde el puerto saudita de Yanbu para entregar nafta catalítica en nombre de Pdvsa a la refinería La Libertad en Ecuador, una ruta que según cálculos de una firma naviera costaría alrededor de 1,2 millones de dólares.

“Son oportunidades de negocios que los traders no perdonan. Ese año Trafigura estaba levantando mucho de Venezuela para África, seguramente le convenía hacer el tránsito de vuelta trayendo de Yanbu”, dijo un operador naviero con conocimiento de la logística de embarques de la estatal.

El acuerdo con Ecuador, que sumó 4.294 millones de dólares en derivados hasta el 2011, es uno más de la larga lista de pactos que Pdvsa tiene con diferentes países y que han llevado a la petrolera a no percibir ingresos por casi un 43 por ciento de su producción o un tercio de sus exportaciones.

Aún con los explosivos ingresos del año pasado, impulsados por una escalada del precio del petróleo a su mayor promedio anual de la historia, Pdvsa enfrentó problemas de caja por la veloz acumulación de cuentas por cobrar que amenazaron sus proyectos y la obligaron a continuar endeudándose.

Pdvsa provee al país andino con volúmenes que serían perfectamente manejables dentro de su patrón de refinación y exportación si no fuera por los frecuentes cuellos de botella que generan las fallas en su añejo circuito de refinerías, almacenamiento y transporte, especialmente en el Caribe.

Mientras Psvsa alimentó al mercado ecuatoriano con derivados de alta calidad como diésel de bajo azufre, nafta de alto octanaje y gasolina de uso automotr en los últimos años, sus importaciones de esos mismos productos subió a un récord de 147.200 bpd en junio del 2011, en medio de una crisis energética que incluso llevó al racionamiento de luz.

Así, Psvsa sumó una piedra más a su ya pesado saco de obligaciones, que incluyen desde canjes de petróleo por alimentos con países como Argentina hasta una plétora de recursos para financiar los programas sociales de Chávez con hasta 50.000 millones de dólares el año pasado.

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