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HERRAMIENTAS
Foto: AFP Photo / César Manso / Archivo

(Hamburgo/Moscú, 22 de octubre – DPA) - La explotación de gas y petróleo representa el mayor negocio a nivel mundial. Se estima que los ingresos anuales del sector ascienden a unos tres billones de dólares. Compañías como ExxonMobil, Shell y Chevron están entre las mayores empresas del mundo, y registran una facturación anual que se puede medir con el presupuesto de muchos pequeños estados, además de percibir ganancias de varios miles de millones de dólares por semana.

Sin embargo, son los jugadores de segunda fila en este gran negocio. La mayor parte de las reservas petrolíferas del mundo están en manos estatales. Es así en Arabia Saudí, en Kuwait, en Irán, China y Venezuela.

En algunos casos, las empresas estatales cuentan con participación del sector privado, como sucede con la brasileña Petrobras o la rusa Rosneft. Pero en la mayoría de los casos no necesariamente es así.

De las casi 4.000 millones de toneladas de crudo que se explotan año a año, sólo un 15 por ciento corresponde al sector privado. Nadie sabe a ciencia cierta cuánto es porque las fuentes de información no son precisas y no todas las empresas estatales publican las cantidades explotadas y los ingresos registrados.

La mayor petrolera del mundo no es ExxonMobil sino la estatal Saudi Aramco, que extrae unas cuatro veces más crudo que la estadounidense, que actualmente es, junto con Apple, la compañía más cara del mundo.

La mayor petrolera del mundo no es ExxonMobil sino la estatal Saudi Aramco, que extrae unas cuatro veces más crudo que la estadounidense

Los tiempos en los que las empresas podían repartirse las ganancias y reservas han quedado atrás. Hasta hace unos 40 años, la explotación en el sector era asunto de Exxon, Shell, BP y un par de empresas más que tenían el mercado bajo control. El precio del crudo era, desde la perspectiva actual, increíblemente bajo y las ganancias eran no obstante elevadas.

Las mayores empresas eran las que fijaban oficialmente el precio del barril. Y ese fue el modo en el que se manejó el mercado hasta que los países de Cercano Oriente estatizaron las compañías y asumieron la explotación de sus riquezas.

La Organización de Países Exportadores de Petóleo (OPEP) se convirtió en un instrumento probo a la hora de dictar el precio en la década del 70. Si bien sigue siendo una organización influyente, el mercado se fue imponiendo cada vez más y el precio actualmente está fuertemente ligado a la especulación.

Rusia, con las 511 millones de toneladas extraídas en 2011, es el segundo mayor explotador de petróleo a nivel mundial. Con la adquisición de la empresa ruso-británica TNK-BP por parte de Rusia este lunes, crece el poder del sector estatal en el sector.

Gran parte del rubro energético había sido privatizado al caer la Unión Soviética. Algunos oligarcas aprovecharon el momento para llenar sus cofres. Pero ahora el péndulo parece estar volviendo.

Para los consumidores de países industrializados, la preponderancia estatal en la extracción de crudo no resulta favorable.

Para los consumidores de países industrializados, la preponderancia estatal en la extracción de crudo no resulta favorable

“En muchas partes no es el mercado el que toma las decisiones sobre las inversiones y la extracción sino las elites locales”, apuntó Enno Harks, colaborador de BP. “Eso lleva a que no exista suficiente capacidad productiva, algo que, a su vez, tiene un impacto negativo en el precio”, explicó.

Otros analistas comparten su opinión. “En empresas estatales, las decisiones a nivel de inversión suelen ser tomadas a partir de puntos de vista políticos”, dice el especialista Steffen Bukold, con lo cual, opina, las inversiones realizadas suelen ser menos efectivas que si son operadas por compañías que apuntan claramente a ampliar sus ganancias y, por ende, sus capacidades.

En el caso extremo, como el de México, las inversiones pueden quedar estancadas a niveles muy bajos porque el Estado se propone poner recursos en otros sectores.

Si la extracción de crudo estuviese en todo el mundo en manos privadas, seguramente habría más petróleo a menor precio.

Muchas petroleras tienen vedado el acceso a valiosas reservas. Intentan mantener sus presencias en Rusia, Kazajstán o países de África. Además, suelen ser llamadas a participar en proyectos de exploración o extracción porque cuentan con un amplio saber, y con capital.

Pero muchas veces las privadas intentan abrirse nuevos caminos, ya sea en busca de reservas de difícil extracción, en el suelo marino o en el Ártico, o se dedican a desarrollar nuevas tecnologías para expandir en forma más efectiva sus pozos y bases.

No obstante, para la mayoría de ellas el negocio se va reduciendo, en particular porque prefieren invertir en reservas de gas. A futuro, todo apunta a que el gas es la energía fósil con las mayores perspectivas de crecimiento.

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