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El FMI suaviza su oposición a los controles sobre los flujos de capital

Foto: REUTERS / Jason Reed / Archivo

(Washington, 3 de diciembre. EFE).- El Fondo Monetario Internacional señaló hoy que los controles directos de capital pueden ser “beneficiosos en determinadas circunstancias”, siempre que sean temporales y complementen las políticas macroeconómicas de los países.

“En determinadas circunstancias, las medidas de control de flujos de capital pueden ser útiles. No deben, sin embargo, ser sustituto de un ajuste macroeconómico apropiado”, señaló el Fondo.

En un informe divulgado hoy el organismo afirma que “los flujos de capital tienen efectos sustanciales beneficiosos para los países”, pero “conllevan riesgos, incluso para los países que han estado abiertos económicamente y se han beneficiado de ellos”.

El organismo dirigido por Christine Lagarde destacó que los flujos de capital internacionales han aumentado notablemente en la última década: entre 1980 y 1999 representaban cerca del 5 % del Producto Interior Bruto (PIB) mundial y en 2007 llegaron a un 20 %.

Por ello, explica que “las rápidas entradas de capital o las perturbadoras salidas pueden crear desafíos políticos” en algunos países.

Si “son volátiles o grandes en relación con la economía y mercados financieros del país”, pueden llevar “a booms y estallidos de crédito en los precios de los activos y hacer que los países sean más vulnerables al contagio de la inestabilidad global”, señala.

El Fondo sigue defendiendo los efectos positivos de la liberalización de los flujos, pero matiza ahora que “debe ser bien planeada, oportuna y diseñada para que sus beneficios superen a sus costes”.

De este modo, el FMI revisa una de sus políticas más polémicas, que algunos expertos consideran responsable de alimentar la crisis financiera de los “Tigres Asiáticos” en la década de los 90, cuando el organismo propugnaba la liberalización de los flujos de capital internacionales como manera de estimular la competitividad.

En medio de la reciente crisis financiera en las economías avanzadas, algunos países emergentes, como Filipinas o Brasil, han venido aplicado en los últimos años impuestos y medidas para controlar la llegada de estos flujos de capital atraídos por las mejores tasas de interés, con el argumento de evitar alteraciones a sus sistemas financieros.

La nota señala que el FMI concluye de esta manera “un trabajo de más de dos años para desarrollar una nueva visión institucional que permita un enfoque pragmático y basado en la experiencia y que ayude a los países a lidiar con los flujos de capital”