HERRAMIENTAS
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(Pekín, 04 de diciembre. Dpa) En China la Navidad prácticamente no se celebra, pero eso no quiere decir que no esté presente, sobre todo a través de la fabricación de productos navideños para su exportación. Sin embargo, la crisis mundial ha llegado también a este sector.

Hasta hace pocos años, la época navideña era sinónimo de intenso trabajo con la promesa de importantes ganancias para los fabricantes y salarios más elevados para cientos de miles de trabajadores migrantes en el sur del país.

Pero la caída de las exportaciones a Europa y Estados Unidos debido a la crisis económica ha dejado con las manos vacías a muchos productores de objetos navideños este año. Algunos agradecen poder cubrir los gastos y seguir en el negocio.

“Los beneficios fueron en los últimos dos años mucho menores que antes”, señala Lin Qingfeng, director de ventas de la empresa de regalos Fuyangfa, en la zona manufacturera de Zhongshan, en la provincia de Guangdong, que limita con Hong Kong.

“Casi no tenemos ganancias actualmente”, señaló Lin a dpa. “Tenemos más clientes, pero ninguna ganancia”.

Mientras que Fuyangfa se conforma con sobrevivir, muchas empresas con capital extranjero que fabricaban productos navideños se han ido de Guangdong, señala Lin.

“La mayoría eran compañías de Taiwan o Hong Kong. Nosotros podemos aceptar una ganancia menor, pero las firmas taiwanesas no”, explica.

Pese a la reducción de las ventas en los últimos años, las exportaciones navideñas de China ascendieron a más de 2.000 millones de dólares el año pasado. Las informaciones que llegan de Guangdong y la otra principal base exportadora de China, la ciudad de Yiwu, en la provincia oriental de Zhejiang, sugieren sin embargo que habrá un nuevo recorte en la cifra.

El declive comenzó en 2008, cuando se sintieron en China los efectos de la crisis financiera en la Unión Europea y en Estados Unidos.

Guangdong es la zona más afectada, en parte porque fabrica productos de mayor calidad que Yiwu, explica a dpa Chen Jinlin, director de la Asociación de la Industria Navideña de Yiwu.

En la feria de comercio de Cantón, organizada en la capital de Guangdong, Guangzhou, los pedidos de productos de exportación cayeron un 10 por ciento con respecto a 2011, según el periódico estatal “Global Times”.

Yan Yuantong, vendedor de la Compañía de Productos Infantiles Hongshun, en la vecina provincia de Fujian, señaló que su empresa no obtuvo ni una sola orden de compra en la feria.

Hongshun solía lograr el 80 por ciento de sus ventas anuales de 3,2 millones de dólares en Europa y Estados Unidos. Habitualmente pedía a sus trabajadores que hicieran horas extra de septiembre a noviembre para cumplir con sus pedidos navideños.

“Pero desde octubre los trabajadores no necesitaron hacer horas extra, y podremos decirles que se vayan antes a celebrar el año nuevo chino”, comentó Yan al periódico.

Según el gerente, “con los costes de las materias primas y de la mano de obra en aumento, la apreciación del yuan respecto del dólar y los más altos costes resultantes de los nuevos estándares de la UE para la importación de juguetes, el margen de beneficio se ha reducido”.

Según los medios estatales, muchas empresas con sede en Guangdong están entre los más de 3.000 exportadores de juguetes, en torno al 50 por ciento del total de China, que han tenido que cerrar en 2008.

El mismo destino han corrido cientos de productores de árboles de Navidad de plástico, luces, bolas de adorno y otro tipo de decoración en Guangdong.

“Como nosotros hacemos productos de menor precio, mientras que las plantas de Guangdong fabrican unos de mayor calidad, ellos se han visto mucho más afectados por la crisis financiera internacional”, según Chen.

Los costes de diseño de las en torno a 700 fábricas de productos navideños de Yiwu, que emplean a unas 120.000 personas, son relativamente bajos. “Pero queremos ir mejorando la calidad”, señala Chen, quien añade que en muchos casos aceptan pedidos sin beneficios, como en Guangdong.

Yiwu exportó productos navideños por valor de 316 millones de dólares el año pasado. Sus firmas buscan ahora nuevos mercados en Rusia, Oriente Medio, el sur de Asia y Sudamérica.

Las compañías de Yiwu y Guangdong también miran más hacia el Mercado interno, en la esperanza de que se superen las diferencias culturales y se venda al “Viejo de la Navidad”, como se conoce a Papá Noel en la tierra de Confucio y Mao.

La inmensa mayoría de los 1.300 millones de habitantes del país ve la Navidad como el equivalente occidental del Año Nuevo lunar chino o Festival de la Primavera, que dará la bienvenida al año de la serpiente el 10 de febrero próximo.

Los 40 millones de cristianos estimados que hay en China participan en celebraciones públicas o secretas, a menudo sin ninguna parafernalia comercial.

Los jóvenes a la moda y algunas familias de clase media intercambian tarjetas y regalos de Navidad, mientras que los hoteles de lujo reúnen a los expatriados en grandes fiestas.

Los centros comerciales aprovechan los temas navideños para atraer a más compradores en el período anterior al gran consumo por el Año Nuevo. Las tiendas más pequeñas colocan árboles de Navidad, guirnaldas y luces, que a veces se quedan puestas todo el año en muchos restaurantes.

“El mercado chino de la Navidad mejora poco a poco”, señala Chen. “Hay un crecimiento doméstico de en torno al 20 o 30 por ciento anual porque la gente joven, las generaciones de los 80 y 90, están más en contacto con la cultura de la Navidad”.

“Diseñamos productos diferentes para el Mercado interno”, explica, “que añaden elementos tradicionales chinos a los productos navideños”.