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Análisis DPA: el modelo económico chavista, luces o sombras según como se mire

Foto: EFE

(Caracas, 11 de abril. Dpa) – Cuando el vicepresidente y heredero político Nicolás Maduro anunció el 5 de marzo la muerte del mandatario de Venezuela, Hugo Chávez, miles de personas se lanzaron a las calles para llorar la pérdida del hombre que les había cambiado la vida.

Durante sus 14 años de gobierno, Chávez (1999-2013) sostuvo una y otra vez que el norte de su “Revolución Bolivariana” de corte socialista era mejorar los indicadores sociales del país que tenía las mayores reservas petroleras del mundo, pero sufría de elevados índices de pobreza e indigencia.

Con cifras en mano, el presidente del Instituto Nacional de Estadística (INE), Elías Eljuri, explicó a dpa que el mayor legado de Chávez será haber usado la renta petrolera para aumentar el gasto social.

“Lo más importante del presidente Chávez es que ha hecho una política de inclusión social masiva donde toda esa gente que estaba desprotegida o ignorada fue llevada a una situación de cambio total”, apuntó Eljuri.

Sin embargo, al modelo “socialista” de Chávez nunca le faltaron críticos que aseguran que la bonanza petrolera que vivió Venezuela en la última década fue desperdiciada.

“Lo más importante del presidente Chávez es que ha hecho una política de inclusión social masiva”

El economista y profesor universitario Jesús Casique consideró que “el actual modelo es profundamente draconiano con expropiaciones, controles de cambio y de precios”, que han generado una fuga de capitales constante, devaluación e inflación.

“En 14 años el tipo de cambio pasó de 564 bolívares en 1999 a 6.300 en la actualidad, equivalentes a 6,3 con la reforma monetaria (que eliminó tres ceros a la moneda en 2005), una devaluación del 1.016 por ciento”, detalló Casique.

“Eso ha generado que la inflación acumulada desde febrero de 1999 hasta diciembre de 2012 registre un incremento del 503 por ciento”, continuó el profesor de la Universidad de Preston en EEUU.

Casique responsabiliza de estos resultados a las políticas económicas poco ortodoxas del gobierno como las expropiaciones y los traspasos de reservas internacionales del Banco Central deVenezuela (BCV) y Pétroleos de Venezuela (PDVSA) al Fondo Nacional de Desarrollo (Fonden).

El también profesor universitario Miguel Ángel Santos señaló recientemente en un artículo de prensa que el crecimiento económico de Venezuela fue de los más bajos entre las grandes economías de la región. “Entre 1998 y 2012, Chile creció un 72 por ciento, Bolivia un 66, Argentina un 64, Brasil un 55, Venezuela un 46 y México un 41″.

Santos acotó que en términos per cápita Venezuela creció aún menos. “Y es que crecer 46 por ciento, cuando la población crece 27 por ciento, equivale a crecer apenas 15 por ciento por habitante en 14 años, alrededor de uno por ciento anual”, precisó.

El presidente del INE destacó en cambio que el crecimiento económico de Venezuela se logró “con inclusión social”, lo que permitió una reducción de la pobreza de 42 por ciento en 1999 a 21,2 por ciento en 2012 y disminución de la miseria de 16,32 a 6,0 por ciento.

“Los sectores más vulnerables pueden comprar alimentos gracias a la Misión Alimentación con 80 por ciento de descuento”

De igual manera, Eljuri precisó que la desnutrición infantil se redujo de 5,4 por ciento en 1998 (año previo a la toma de posesión de Chávez) a 2,9 por ciento en la actualidad, algo que se enmarca en una reducción general de la desnutrición.

“Los sectores más vulnerables pueden comprar alimentos gracias a la Misión Alimentación con 80 por ciento de descuento, por eso el 94 por ciento de la población está comiendo más de tres comidas diarias. Inclusive, 2,2 millones de personas del Estrato 5 (el más bajo) comen dos comidas diarias”, precisó.

Santos alerta sin embargo que en doce años el aumento del consumo se debió al incremento de las importaciones. “Pasamos de importar 838 dólares por persona al año a nada menos que 1.350 dólares”, criticó.

“A falta de producción e inversión nacional, las importaciones hicieron posible un enorme boom de consumo: un venezolano promedio consume en volumen 53 por ciento más que en 1998. Así, la renta petrolera entera se nos escapó en importaciones (428.083 millones de dólares o 62 por ciento de las exportaciones petroleras) y salidas de capital (169.378 o 25 por ciento)”, se lamentó el profesor del Instituto de Estudios Superiores de Administracion (IESA).

Desde el INE, Eljuri desmiente que Venezuela haya tenido un mal desempeño macroeconómico y rescata los números sociales en los últimos 14 años. “Los salarios reales se habían contraído un 50 por ciento entre 1984 y 1998 (los 14 años previos a Chávez) y en estos 14 años han aumentado un 14 por ciento”.

Eljuri recuerda que la bonanza petrolera es atribuible en gran medida a Chávez. “Fue el presidente Chávez el que visitó los países árabes de la OPEP e Irán, lo que permitió que los precios subieran de 10 dólares en 1999 a 100 como están en la actualidad”.

“Solamente estos logros y los cambios que se plantean son posibles en un esquema socialista”

Casique desmintió que el salario en términos reales se haya incrementado, toda vez que los aumentos decretados han sido contrarrestados por la alta inflación, que al año pasado se situó en 20 por ciento y fue la más alta del continente. “Los salarios reales medidos por el Índice de Remuneración Económica (IRE) han disminuido un 13,8 por ciento por la inflación”, recalcó.

Polémicas o estadísticas aparte, Eljuri recordó que según el coeficiente GINI, utilizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo para medir la desigualdad en un país,Venezuela fue el más igualitario de la región con un indicador de 0,39, algo que sólo podría mantenerse con la continuidad del actual modelo económico.

“Solamente estos logros y los cambios que se plantean son posibles en un esquema socialista que sea distinto al capitalismo. Por eso, deben mantenerse los programas sociales iniciados por el comandante Chávez con la elección del presidente (en funciones) Nicolás Maduro”, señaló Eljuri.

Por Angel Alberto González (Dpa)