HERRAMIENTAS
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(Nueva York, 30 de abril – EFE).- Wall Street amplió hoy su tendencia alcista en la recta final de la jornada y el S&P 500, uno de sus tres índices de referencia, cerró con una subida del 0,25% hasta conquistar un nuevo récord.

Ese indicador sumó 3,96 puntos para colocarse en las 1.597,57 unidades, con lo que fulminó el máximo histórico de 1.593,61 enteros que se había anotado este lunes.

Mientras, el Dow Jones de Industriales avanzó otro 0,14% (21,05 puntos) hasta las 14.839,8 unidades y el índice compuesto del mercado Nasdaq el 0,66% (21,77 puntos) hasta los 3.328,78 enteros, nuevamente su cota más alta en más de doce años.

Apoyado en el aumento de la confianza de los consumidores y del precio de la vivienda en EE UU, el parqué neoyorquino logró revertir la tendencia bajista con la que había arrancado la jornada, en la que mucho había tenido que ver la mala recepción de los resultados de Pfizer.

La farmacéutica lideró el terreno negativo del Dow Jones con una caída del 4,47% tras anunciar que sus ingresos bajaron el 9% durante el primer trimestre (aunque su beneficio aumentó el 53%) y rebajar su previsión de ganancias para el conjunto del año.

En ese índice también destacaron los descensos de su competidora Merck (-1,71%) y del fabricante de productos para el hogar Procter & Gamble (-1,17%), mientras que el lado positivo de la tabla lo encabezaron las tecnológicas IBM (1,7%) y Microsoft (1,5%).

Fuera de ese índice, la cadena de tiendas de artículos electrónicos Best Buy se disparó el 7,4% tras anunciar que abandonará sus operaciones en Europa con la venta de su participación en la empresa conjunta que formó con el grupo británico Carphone Warehouse.

Mientras, la empresa de productos alimenticios Heinz bajó un mínimo 0,04% un día en que sus accionistas aprobaron su adquisición por parte del grupo de inversión Berkshire Hathaway, del multimillonario Warren Buffet, y el fondo brasileño 3G Capital.

En otros mercados, el petróleo de Texas bajó a 93,46 dólares por barril, el oro ascendió a 1.474,7 dólares la onza, el dólar perdía terreno frente al euro (que se cambiaba a 1,3172 dólares) y la rentabilidad de la deuda estadounidense a 10 años se mantenía en el 1,67%.