HERRAMIENTAS
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(Caracas, 6 de agosto. Reuters) – La inflación anualizada en Venezuela registró en julio un nuevo salto para ubicarse en 42,6 por ciento, a pesar de que los precios durante el séptimo mes dieron una tregua al Gobierno del presidente Nicolás Maduro, que también debe lidiar con una persistente escasez.

La inflación anualizada a junio había sido de 39,6 por ciento.

El Banco Central dijo el martes la inflación en julio se desaceleró a un 3,2 por ciento, inferior al 4,7 por ciento del mes previo, ante las menores alzas de precios reportadas en rubros de peso, como alimentos y salud.

“En el caso particular de los alimentos es de hacer notar que la variación intermensual (de 2,4 por ciento) desacelera de manera notable por segundo mes consecutivo, luego de las tasas de 10,0 por ciento y 5,8 por ciento obtenidas en mayo y junio, respectivamente”, dijo el emisor en un comunicado.

Aunque el promedio mensual aletargó su avance por segundo mes consecutivo, la variación acumulada del Índice de Precios al Consumidor (INPC) se ubicó en un 29,0 por ciento, lo que triplicó la variación entre enero y julio de 2012, de 8,6 por ciento.

Por su parte, el índice de escasez tuvo un decrecimiento marginal y se ubicó en un 19,4 por ciento, lo que se significa que de cada 100 productos de la canasta básica del venezolano 19 estuvieron ausentes.

El Banco Central dijo el martes la inflación en julio se desaceleró a un 3,2 %

El país petrolero se encamina hacia una inflación cercana al 40 por ciento, según previsiones privadas, una de las variaciones más altas del mundo y con creces, la mayor en la región.

Los grupos que lideraron las alzas fueron vestido y calzado, que subió a 4,9 por ciento desde un 4,6 por ciento, servicios de educación que se aceleró un 2,9 por ciento desde el 0,5 por ciento de junio; y esparcimiento que creció un 4,6 por ciento.

Los precios de los servicios de salud decrecieron un 1,8 por ciento desde el 2,5 por ciento del mes previo, mientras que los servicios de la vivienda retrocedieron desde 2,4 por ciento a 0,5 por ciento.

Desde que llegó a la presidencia como heredero del fallecido mandatario socialista Hugo Chávez, Maduro ha enfrentado una sequía de dólares que ha frenado las vitales importaciones y ha generado una escasez de bienes, en un entorno de débil crecimiento y alta inflación tras una devaluación.

Venezuela devaluó su moneda este año un 32 por ciento hasta una tasa de cambio de 6,3 bolívares por dólar e introdujo un sistema complementario de divisas (Sicad) cuya cotización casi duplica la oficial, según información del mercado.

El despacho de las Finanzas ha dicho que confía en que se mantenga la tendencia hacia la baja de los precios, aunque advierte que será un año con alta inflación al cierre.

(Por Eyanir Chinea. Editado por Gabriel Burin)

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