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HERRAMIENTAS


El consultor privado Mauricio Cabrera asegura que las remesas desde Venezuela hacia Colombia han crecido 135% en 2008 y duplicaron su participación en el total, pasando del 5,5% a 11% de los recursos entrantes.

“El crecimiento es todaví­a más asombroso si se recuerda que en el 2005 los colombianos en Venezuela tan solo mandaron a sus familiares 11 millones de dólares y este año se estima que van a mandar cerca de 500 millones de dólares”.

Sin embargo, a juzgar por el tipo de operaciones, los expertos consideran que no todos los recursos se pueden considerar remesas de personas residentes en el paí­s vecino.

Estas operaciones, sin ser ilegales, sí­ constituyen un esguince a las normas.

Desde que se implementó el control de divisas en Venezuela, en el 2003, cientos de colombianos se inscribieron en la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi) bajo el concepto de ‘Remesas a familiares’, que en principio, les permitió enviar hasta 300 dólares mensuales (a precio oficial de 2.150 bolí­vares por dólar) a algún pariente, siempre que compruebe, cada seis meses, que todaví­a existe el ví­nculo.

Sin embargo, en mayo pasado Cadivi modificó los requisitos y los trámites para adquisición de divisas a familiares residenciados en el extranjero.

A partir del primero de junio se podí­an enviar remesas por un máximo mensual de 1.800 dólares, a familiares con primer y segundo grado de consanguinidad y primer grado de afinidad, además del cónyuge y el concubino o concubina. Cada beneficiario podí­a recibir hasta 300 dólares.

Pero estos enví­os se concentran en Norte de Santander. La operación empieza con la compra de los bolí­vares en Cúcuta, para luego pasar a Venezuela (preferiblemente a Caracas) donde son consignados en un banco para que Cadivi autorice el giro en dólares al valor de la tasa oficial.

El negocio es el siguiente: Por ejemplo, el viernes pasado un dólar costaba 2.360 pesos ó 4.720 bolí­vares, a eso se le restan 2.150 bolí­vares (que es el precio oficial del dólar en Venezuela) y quedan 2.570 bolí­vares de ganancias por un dólar, es decir, 1.285 pesos (porque el bolí­var está a 0,50 pesos).

Tarjetas y puntos Cadivi: Desde hace más de un año, esta transacción comercial se ha vuelto común en almacenes de Cúcuta, donde el dinero que pagan a los venezolanos lo pasan como una venta.

Ellos cambian por dinero los 5.000 dólares de cupo anual en la tarjeta de crédito, otorgados por el gobierno venezolano para compras en el exterior.

Luego, la justifican a través de una factura negociada con el cliente, que incluye el pago del IVA y en la que se dice cuál fue el artí­culo supuestamente adquirido. Los dueños de locales comerciales en Cúcuta aseguran que el negocio es legal, porque si un venezolano llega y les pide que les haga un avance, se lo hacen y ellos les dan una factura.

Ese avance lo suponen como una venta que paga el IVA al paí­s, por lo que consideran que no se está evadiendo nada.

Para atraer a los clientes, algunos almacenes contratan, en época muerta, a los llamados ‘arrastradores’ o vendedores por tableta, que buscan a los turistas venezolanos para convencerlos de que vendan los puntos o cupos.

Además de los 5.000 dólares de cupo anual para realizar consumos en el exterior, las tarjetas de crédito venezolanas disponen de 400 dólares para realizar compras en Internet y permiten hacer avances mensuales hasta de 500 dólares, a través de cajeros automáticos.

Tienen acceso a las tarjetas de crédito cualquier persona con cuenta corriente. Contrario a Colombia, en Venezuela el Estado es el productor de divisas y todo lo controla a través de la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi).

El Gobierno de Venezuela tiene una tasa de cambio fija de 2.150 bolí­vares por dólar o 2,150 bolí­vares fuertes y asume ese diferencial cuando la tasa de cambio varí­a, por todos los factores que la influyen, tanto interna como externamente.

La Asociación de Profesionales del Cambio (Asocambios), con cerca de 450 afiliados, es la entidad que organiza y regula a las personas dedicadas a la compra-venta de divisas (bolí­vares y dólares) en la frontera colombo-venezolana, sobre todo en Norte de Santander.

Sin embargo, el número de ‘cambistas’ en esta zona del paí­s sobrepasa los 1.200, incluidos los ‘maneros’ y cajoneros que trabajan como ambulantes en las calles de Cúcuta y en la frontera de ambos paí­ses.

El 99% de sus operaciones cambiarias en la frontera las realizan en bolí­vares-pesos y viceversa, mientras las que ejecutan con dólares son pocas, así­ como con euros que resultan muy de vez en cuando, pues es un mercado bastante marginal.

No hay cifras

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José Marí­a González, vicepresidente de Asocambios, asegura que a pesar de estar blindados por la Dirección de Aduanas e Impuestos Nacionales (Dian), en esta zona del paí­s sigue habiendo mucha actividad informal. Eso ha impedido que se obtengan cifras concretas sobre el volumen de dinero que se mueve en el cambio de divisas.

Sin embargo, hace una aproximación con los 450 profesionales del cambio. Según sus cálculos, cada uno de ellos negocia 15 millones de bolí­vares fuertes diarios que sumarí­an 6.750 millones, es decir, unos 3.375 millones de pesos.

Otros hablan de 1.500 a 2.000 millones de bolí­vares diarios, pero eso varí­a de acuerdo con las temporadas. Diciembre por ejemplo, es la mejor época del año para estas operaciones.

Reportaje de Alberto Mojica publicado en Portafolio

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