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Petróleo nuestro de cada día: El acuerdo de Argel

(Caracas, 29 de septiembre. Noticias24).-La reunión informal de la OPEP celebrada en Argel, que culminó este 27 de Septiembre trajo la noticia, sorpresiva para muchos y esperada por algunos, de un acuerdo orientado a la reducción de los niveles de producción de crudo de los países miembros de la organización.

El principio de acuerdo establece un tope colectivo de 32,5 millones de barriles/día frente a los 33,24 (Mb/d) actuales. Aunque resta aún definir la cantidad que cada país rebajará, lo que de suyo supone una dificultad importante, es resaltante que se hable de “reducción de la producción” y no de “congelamiento”.

Asimismo es importante destacar que con este acuerdo se concreta la ruptura del esquema que había definido Arabia Saudita, el más importante productor de petróleo de la Organización, de vincular su nivel de producción a la decisión que adoptase el gobierno iraní, reacio a congelar su producción.

Estas naciones son potencias regionales y aunque ambas son naciones islámicas, tienen gobiernos religiosos con posiciones enfrentadas. La República Islámica de Irán tiene un gobierno Chiita mientras que la monarquía Saudita es Sunita. Estas diferencias religiosas se han trocado en pugnas abiertas en los países cercanos donde mantienen posiciones contrarias. En Siria, Irán apoya al presidente Bashar al-Asad, quien lucha contra ejércitos apoyados por Arabia Saudita. En Yemen. La coalición árabe dirigida por los Sauditas pugna por destruir al gobierno apoyado por los Huties e Irán.

El resultado inmediato del acuerdo fue un incremento promedio de 2,00 US $ en el precio del barril, objetivo esperado por los países firmantes del acuerdo, que será refrendado en la reunión de Viena el próximo mes de noviembre. En el interín, para evitar situaciones que pudiesen sabotear la tendencia alcista en los precios, se ha creado una comisión supervisora que certificará la propensión a la baja en la producción y cuyo informe será el insumo central para el acuerdo definitivo de disminución.

Las posibilidades que esta decisión revierta la tendencia a la inestabilidad en las cotizaciones son aún débiles. Todavía persiste la tendencia a la sobreoferta en el mercado mundial de crudo, no disminuyen los niveles de producción del petróleo no convencional (esquistos) ni la generación de energía fósil alterna (gas), ni son claras aún las señales de recuperación de las principales economías importadoras de petróleo. Sin embargo, el hecho de haber alcanzado un acuerdo entre los miembros de la OPEP, desató la euforia entre los inversionistas y participantes en los mercados a futuro.

Reconocen todos que al haber alcanzado un acuerdo de este tipo, los países miembros han llegado a niveles de drama en sus ingresos y no pueden reducir más la recepción de recursos líquidos. Tal vez aquí este la razón cierta de la posición que ha asumido Arabia Saudita. Sus problemas presupuestarios se están tornando en peligrosos para la tranquilidad de la monarquía.

Las decisiones de recortar gasto público, vía reducción de sueldos y salarios de los trabajadores, provocaron molestias y obligó al gobierno a moderar el incremento en impuestos que habían estimado para este año.

La situación fiscal pareciera, asimismo, haber sido el detonante de las modificaciones en los altos niveles de la administración pública y los cambios en los ministerios de la economía.

El reino saudita debe manejarse con particular cuidado pues una parte sustantiva (el 31%) de los casi 33 millones de habitantes que tiene esta nación, está conformada por inmigrantes y las reacciones de molestia generados entre este segmento de pobladores, es la razón que ha obligado a las autoridades sauditas a expulsar casi un millón de personas el año pasado.

No pareciera existir peligro inminente para la monarquía saudita, pero al haber asumido un rol protagónico en un área tan compleja como el medio oriente, les obliga a mantener una evaluación muy cercana de la coyuntura.

Más allá de lo relevante para Arabia Saudita, a nosotros, como nación petrolera y miembro importante de la OPEP nos corresponde monitorear con cuidado las evoluciones de los precios y cantidades que se transan en el mercado mundial de energía y especular acerca de las posiciones que adoptarán los gobiernos de las naciones miembros de la OPEP en la reunión de Viena el próximo noviembre.

Elaborado por:

Rafael Antolinez / Noticias24