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Entendiendo la economía: El Proteccionismo

Foto: Imagen referencial /Geografía Económica – WordPress.com

(Caracas, 01 de febrero. Noticias24).-El economista Rafael Antolínez escribió este miércoles en su columna “Entendiendo la economía” sobre El Proteccionismo.

A continuación lea el artículo íntegro:

El Proteccionismo

El proteccionismo es la expresión de una política económica que apunta a proteger la capacidad productiva de un país frente a las posibilidades de la competencia extranjera, mediante la instrumentación de un set de acciones múltiples que inciden sobre diferentes campos, simultáneamente.

La economía de una nación debiera crecer de manera armónica; apta para atender los requerimientos y necesidades esenciales de la población, con precios accesibles y adecuados a los salarios; con niveles de empleo óptimos; competitiva frente a las foráneas; con tasas de interés remunerativas al ahorro sin castigar a los inversionistas o demandantes de crédito y con un precio de su moneda, medida en términos de divisas, que evolucione sin sobresaltos.

Esta aspiración general, es harto difícil de alcanzar. La capacidad para autoabastecerse es quimérica, por ello los gobiernos se ven inducidos a seleccionar sectores productivos en los que centran su atención e interés, en aras de hacerles evolucionar positivamente, y procuran generar condiciones especiales que les sean favorables. La producción de estos sectores debe ser crucial para esa economía.

Usualmente se definen políticas financieras y fiscales, tendentes a potenciar capacidades existentes, esperando que estas acciones de política orientada, traduzcan niveles de crecimiento y desarrollo, rápidas y fácilmente constatables.

Cuando estas medidas se muestran insuficientes o incompletas, se apela a la instrumentación de acciones de mayor profundidad, estableciendo restricciones cualitativas o cuantitativas que se acompasan con tasas arancelarias que obstaculicen la participación de competidores foráneos.

Esta situación configura lo que se conoce como política proteccionista. La razón que prima para la aplicación de estas medidas, se vincula tanto a la valoración que se posea sobre la relevancia, coyuntural o estratégica, de estos sectores productivos, no solo en razón a los bienes o servicios y al empleo que genera, sino a la plena convicción que solo a través de ellos, es posible alcanzar el nivel de estabilidad económica que se procura.

Esa producción es esencial para el consumo interno o para generar divisas por exportaciones.
Desde la perspectiva liberal, el proteccionismo es anatema, arguyen que el librecambismo es única la vía para garantizar el desarrollo y la eficiente asignación de recursos productivos a los sectores que tengan real capacidad productiva.

Por ello no deja de sorprender que el Presidente Donald John Trump, que concitó el apoyo de los sectores más liberales de EEUU, en la convicción que era el adecuado para desmontar el intervencionismo estatal de Obama, haya iniciado su gestión presidencial con una enconada campaña destinada a restringir el comercio internacional, a proteger sectores productivos norteamericanos, abandonando el esquema globalizante que ha imperado en su política económica.

Amenazas a empresas norteamericanas y extranjeras para que reubiquen sus plantas; abandono del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP); renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN); admoniciones sobre el déficit norteamericano en la balanza comercial y advertencias a las naciones que arriesgan perder el apoyo de EEUU si no asumen estas acciones, son expresión concreta de esta política, que procura potenciar las ventas de productos y la contratación de trabajadores estadounidenses.

Relevante es destacar que estas medidas la está adoptando en apenas sus dos primeras semanas de gobierno, por ello es pertinente plantear ¿Qué nuevas acciones en el ámbito económico pensará aplicar después el Sr. Trump?
El reto para un país como el nuestro es detectar cuales oportunidades se están abriendo con estas políticas y cómo podemos aprovecharlas. Venezuela tiene una capacidad productiva larvada y el reto es traducir, en el plazo más corto posible, esa potencialidad dormida en efectiva acción comercial.