Las guerras de Trump: una realidad que pone en riesgo vidas y empleos

Foto: Archivo EFE

(Caracas, 18 de junio. Noticas24).- El presidente de los EE UU ha vuelto a sus andadas. Retorna a su posición de jugador fuerte, que hace apuestas duras, pero que a diferencia de un juego de naipes lo hace sobre la compleja y delicada realidad y con cartas reales, que ponen en riesgo vidas y empleos.

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La aparente calma que primaba entre los gigantes del comercio mundial, China y EEUU, y suponía el fin de la tormenta de aranceles con la que se estaban atacando, se retomó con mayor vigor por la decisión norteamericana de reimponer nuevas y más elevadas tarifas a importaciones selectas de productos chinos.

La justificación de Trump para este accionar, fue simple, “China no está cumpliendo con su compromiso de reducir el déficit comercial que mantiene EEUU”. El presidente Chino Xi Jin Ping, se lamentó de la decisión y advirtió con mayores aranceles para los productos norteamericanos, en especial los provenientes del sector agrícola, orientados al mercado chino.

No satisfecho con este lance, Trump arremetió contra sus socios del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), México y Canadá y contra sus amigos de la Unión Europea, a los que acusó de estar aprovechándose del mercado norteamericano, por lo que ordenó se aplicasen aranceles del 25% al acero y del 10% para el aluminio proveniente de estas naciones.

Las respuestas de Trudeau, Peña Nieto y los representantes europeos fueron relativamente similares, se impondrán sanciones arancelarias a los productos norteamericanos que quieran comercializarse de estas naciones. Bruselas, además, advirtió que ninguna empresa norteamericana, podrá participar de los programas de defensa de la Unión Europea.

Trump, siguió impertérrito y en la reunión del G7 (encuentro cumbre de los siete países capitalistas más importantes del mundo) anunció aranceles para otros productos europeos; su argumento para justificar esta decisión, el tradicional “la producción europea afecta negativamente, el empleo y las oportunidades en los EEUU”.

Esta última propuesta de Trump, realizada en Montreal, la ciudad más importante del Quebec, fue acompañada de un sorprendente petitorio, el retorno de Rusia a este foro geopolítico, de donde había sido expulsada como sanción por la anexión de la península de Crimea. Para culminar su accionar inesperado, Trump abandonó la ciudad, antes de la culminación de la reunión del G7, rompiendo el protocolo y acusando al anfitrión y Primer Ministro Canadiense, Justin Trudeau, de ser “deshonesto y débil”.

Estas acciones son justificadas por la administración norteamericana como la única opción para eliminar el “comercio injusto y las acciones de política agresivas que han adoptado esas naciones contra los EEUU”. Trump incluso llegó a afirmar que estas medidas procuran reconstruir el aparataje industrial norteamericano, destruido por una política comercial norteamericana torpe, instrumentada por las administraciones anteriores.

¿Por qué actúa de esta forma el presidente Trump, a sabiendas que su comportamiento, generará reacciones de rechazo y respuestas de retaliación? La solución a esta pregunta es compleja. Pasa por entender que Trump es, fundamentalmente un empresario exitoso, devenido en político, y aplica en este campo las herramientas que le permitieron demoler a sus rivales y oponentes comerciales, primero y luego en el ámbito partidista, a los políticos republicanos en su carrera por la candidatura y luego a Hillary Clinton, en su disputa por la presidencia.

Pareciera que esas victorias logradas sobre el “establishment” político, le están condicionando y se ha convencido que puede repetir su éxito en el campo de las relaciones internacionales. Adicionalmente, Trump no quita la vista del Noviembre de este año, cuando enfrentará un proceso electoral que podría hacerle perder la cómoda mayoría parlamentaria con la que cuenta, y que necesita mantener para consolidar su deseo de reelección. Por ello, cada decisión que adopta, cada pelea que caza, está orientada cuidadosamente a reiterar a sus votantes WASP (White Anglo Saxon and Protestant), que solo él puede hacer “grande a EEUU”, valga decir, retornarla a la posición de país líder indiscutible.

Verbo y gracia, la imposición de aranceles a Canadá y México está dirigida a las empresas automovilísticas norteamericanas que trasladaron sus plantas de fabricación y ensamblaje de automóviles fuera del territorio norteamericano y buscaron, en los países vecinos colindantes, menores costos laborales que brindasen competitividad frente a sus rivales asiáticos.

Pero para hacer buena su propuesta a sus votantes, Trump necesita que los empleos que hoy se generan en México y Canadá, retornen a Detroit, para que esos trabajadores le valoren como el presidente que les devolvió su empleo.

¿Tendrá Trump el éxito que anhela, en su empeño de pelearse con todos los países, tradicionalmente aliados de EEUU? Es difícil saber a dónde nos podría llevar esta conducción de la política comercial y exterior norteamericana. Por lo pronto ha hecho las paces con el otrora enemigo n° 1, Kim Jon Un, a quien recibirá en Washington y pareciera haber convencido de iniciar un proceso de desarme nuclear, reduciendo al mínimo la crisis que amenazaba el lejano oriente y la costa pacífica de los EEUU.

Esta crisis que pareciera conjurada, se ha dado bajo el tutelaje de la cancillería China, por ello sería oportuno recordar, que en chino, “crisis” (weiji), es una palabra conformada por dos ideogramas, Wēi que traduce “peligro” y Jī que, se puede traducir como “oportunidad”. ¿Para quién el peligro y para quién la oportunidad?

Redactado por: Rafael Antolinez / Noticias24