Guerra comercial: el error estratégico de Trump que China está capitalizando

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(Caracas, 07 de julio. Noticias24).- La economía norteamericana pareciera que va a empezar a pagar un precio para la que no está habituada ni preparada y que configura la obvia respuesta de la otra potencia comercial, China, al accionar del presidente Trump.

Desde el día de hoy el gobierno Chino está aplicando aranceles del 25 %, a un grupo de productos norteamericanos que tienen como destino a la República Popular China y que provienen de áreas del centro y del oeste de los EEUU, regiones donde los votantes se inclinan por las posturas políticas del partido republicano y que son activos apoyantes del presidente Trump.

Esta acción es la respuesta que el gobierno Chino de Xi Jin Ping, optó por aplicar, a la decisión norteamericana de imponer aranceles del 25 % a bienes procedentes de China, valorados en 34.000 millones de US$, mayoritariamente bienes del sector industrial y tecnológico, bajo la excusa que son bienes que China se ha robado “intelectualmente” del sistema productivo de los EEUU.

El gobierno Chino respondió estableciendo aranceles en la misma cuantía a productos agrícolas, sobre todo soya, y algunos otros bienes de consumo como automóviles o whisky. Lo diferente e incisivo de la respuesta China, radica en que estos productos provienen de estados donde la mayoría de los votantes son abiertamente simpatizantes de los republicanos. Valga decir, la respuesta china es un golpe directo al apoyo electoral a Trump, en vísperas de las elecciones de noviembre de este año, que pudiesen significar la pérdida del control de las cámaras legislativas, que hoy detenta.

La guerra comercial entre las dos potencias productoras del mundo, empezó con una ferocidad inédita. El gobierno de Trump decidió aplicar un arancel alto, del 25%, a ciertas importaciones chinas, en la convicción que al incrementar el costo de importación, estos productos perderían competitividad (pues se hacen más caros) frente a similares de otras naciones.

La respuesta china fue la de replicar esta acción con un mecanismo idéntico, pero aplicados a productos que se generan en ciertas zonas de los EEUU. Al fijarse estos aranceles a las importaciones norteamericanas, los importadores chinos, propenderán a substituirles por productos de otros países, lo que supondría la quiebra de muchos pequeños y medianos productores agrícolas y el incremento del desempleo en estos estados. Ello, posiblemente, repercutirá en el ánimo de los votantes, al momento de emitir su escogencia en los comicios del próximo mes de noviembre, que pudiesen votar por otra opción.

El presidente Trump y sus asesores, ante la reacción china, amenazaron con imponer nuevos aranceles, hasta por 500.000 millones de US$. sí China respondía. La respuesta de Pekin, fue la del jugador que mantiene y aumenta su apuesta. “Sí EEUU aplica nuevos y mayores aranceles, China hará lo propio. Nadie saldrá ganando. La guerra comercial nunca es la solución”, señaló este jueves pasado, en una declaración oficial, Li Keqiang, primer ministro chino.

China, consciente que aún cuenta con armas que usar en esta disputa con su principal comprador, ha llamado a resolver la disputa a través de los canales tradicionales de solución de las controversias comerciales. “Notificaremos a la Organización Mundial de Comercio sobre esta situación y trabajaremos con otros países para proteger conjuntamente el libre comercio y el sistema multilateral”, apuntaba un comunicado oficial chino.

Desde la óptica china, este accionar norteamericano tendrá un efecto de daño general. “Las medidas de EE.UU. están atacando las cadenas de suministro y de valor de carácter global. Están abriendo fuego contra todo el mundo, incluido a ellos mismos”, sentenció el portavoz de Comercio chino, Gao Feng. “China lamenta que los EEUU hayan violado las reglas de la OMC y que hayan iniciado la mayor guerra comercial de la historia económica hasta la fecha”, acotó.

“El accionar norteamericano pone en peligro la cadena industrial global, dificulta la recuperación económica, genera agitación en el mercado y afectará a “muchas corporaciones multinacionales, a múltiples empresas y dañará a terceros países. …dañarán los intereses de los negocios y el pueblo norteamericano”, subrayó.

Lo que hoy se ha iniciado es en realidad la primera parte de la guerra. Habrá un escalamiento en la pugna, pues los 34.000 millones de US$ en aranceles, que ambos países se han endilgado, son la 1ª parte de un paquete global de 50.000 millones de US$, que cubren cerca de 1.300 productos chinos y una cantidad menor de bienes norteamericanos.

El resto de los 16.000 millones de US$, entrarán en vigor en las próximas dos semanas, según anunció el presidente Trump, quien advirtió sobre nuevas acciones. “Tenemos por imponer aranceles por 200.000 millones de US$ en suspenso y luego, tenemos 300.000 millones en suspenso. Entonces tenemos 50.000, más 200.000, más casi 300.000”, amenazó el mandatario estadounidense si había respuesta asiática.
El gobierno chino, premunido de su tradicional paciencia han señalado que no se quedarán con los brazos cruzados y que responderán con respuestas de la misma magnitud e intensidad.

Se pareciera aquí avizorar lo que señala la primera estrofa del himno de la federación “El cielo encapotado anuncia tempestad”

¡En esta, como en todas las guerras, todos sabemos cuándo y cómo se inicia, nunca se sabe cómo terminará!

Créditos: Rafael Antolínez G.