Pdvsa: los lí­os de un gigante


Con una producción cercana a los 2,4 millones de barriles diarios, la Empresa de Petróleos de Venezuela, Pdvsa, figura como una de las gigantes de América Latina. Sin embargo, la reciente decisión de un tribunal internacional puso al descubierto que su manejo, según los especialistas, la están llevado al borde del abismo. El Paí­s de Cali publica un análisis de sobre la situación de la empresa.

La estatal petrolera, además de combustibles, produce aceites para todo tipo de motores y equipos industriales, grasas, polí­meros, solventes y asfaltos, lo que la convierten en la principal fuente de empleo y en el motor del desarrollo venezolano.

En la actualidad hace presencia en el exterior a través de sus oficinas en Argentina, Brasil, Cuba, Reino Unido y Holanda, aunque sus negocios se extienden a Alemania, Curazao, Bonaire y Bahamas.

En su haber cuenta con 24 refinerí­as, 18 de ellas en el exterior, que le ofrecen una capacidad de refinación de 3,3 millones de barriles diarios.

De acuerdo con la revista American Economy Intelligence, durante el 2004 Pdvsa vendió US$64.000 millones, ocupando el segundo lugar en ventas de América Latina. Se estima que para el 2012 su producción alcance los 5,8 millones de barriles diarios.

No obstante las cifras, la empresa atraviesa, según los analistas consultados por El Paí­s, uno de los periodos más crí­ticos en su historia, tanto que su producción ha caí­do de 3,5 millones de barriles diarios en 1998 a 2,4 millones en el 2007, según datos oficiales.

Apertura petrolera

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Los problemas que afronta Pdvsa, según el presidente de la empresa, Rafael Ramí­rez, son consecuencia del pasado, de la apertura petrolera que permitió el ingreso de capital extranjero en el negocio de extracción y el manejo del crudo.

Sin embargo, algunos especialistas como José Toro Hardi, consideran que fue esa apertura petrolera, la tabla de salvación para la empresa durante años.

“En 1975, cuando se nacionalizó la industria, la producción no era significativa y a comienzos de los años 90 el paí­s estaba en una crisis económica importante, que coincidió con la invasión de Iraq a Kuwait, lo que produjo la escasez mundial de crudo”, señala el experto Toro Hardi.

Agrega que “la mitad de los bancos habí­a desaparecido y era necesario recurrir a la mayor riqueza nacional, pero el Estado no tení­a cómo invertir”.

Fue entonces cuando se optó por la incorporación de capital extranjero a Pdvsa, con la salvedad de que el Estado mantendrí­a el control de la misma.

Así­ ingresaron los US$65.000 millones para el impulso de la producción y doce multinacionales trabajaron en concesión hasta que el presidente Hugo Chávez nacionalizó 32 campos petroleros, poniendo fin a esos contratos.

La decisión originó, entre otras, la demanda de Exxon Mobil que llevó al embargo de activos de Pdvsa por US$12.000 millones, luego de que fuera unilateralmente cancelada su participación en la planta de Cerro Negro, en la franja del Orinoco. El asunto ha agravado las tensiones entre Venezuela y EE.UU.

Malos manejosr

Lejos de hallar responsabilidades en la apertura petrolera, los analistas denunciaron que los recursos de Pdvsa están siendo despilfarrados en campañas polí­ticas, dentro y fuera del paí­s, y en el financiamiento de gobiernos de izquierda en el continente americano.

Juan Carlos Sosa, editor de la revista Petróleo YV, asegura que la situación que atraviesa Pdvsa es la más crí­tica en su historia, por razones que competen directamente al actual Gobierno.

“Pdvsa ya no es la empresa que la gente cree. Hoy es un monstruo cargando una serie de funciones que la han desviado de su rumbo”, señala.

“No hay normas internas, no hay criterio para la contratación del personal, se ha triplicado por razones polí­ticas el número de empleados sin funciones claras y el dinero que ingresa va a fortalecer polí­ticamente a quien se promociona en el mundo como un ser generoso y que apoya a los paí­ses débiles”, agrega.

Ese concepto fue apoyado por Guaicaipuro Lameda, especialista en el tema petrolero, quien le señaló a este diario que la crisis de Pdvsa tiene dos razones fundamentales: “No hay transparencia en cuanto a la calidad y al suministro de información sobre cómo se está manejando la empresa, porque las cifras oficiales son incongruentes y fuentes externas no tienen la posibilidad de realizar auditajes”, dijo Lameda.

Aseguró también que desde que el Gobierno pagó sus deudas al Banco Mundial y al FMI, no volvió a rendirle cuentas a nadie. Él considera que se está ‘jugando’ con el patrimonio de los venezolanos.

Los analistas también dicen que la demanda de Exxon Mobil es producto de una mala planificación y criticaron las amenazas del Mandatario venezolano de no enviar más crudo a Estados Unidos, “porque no existe posibilidad de venderlo en otro lugar, ya que es un producto muy pesado, con mucho azufre y sólo puede ser refinado con procesos muy técnicos”, aclara Toro Hardi.

Para acabar su análisis, recordaron que cualquier negocio del que se gana pero no se reinvierte, tarde o temprano se va a pique, por un abismo del que ni siquiera Pdvsa podrí­a salvarse.

Negocios de la empresa

Entre el patrimonio internacional de Pdvsa figura la petrolera Citgo, que es la principal filial en Estados Unidos.

Venezuela es el cuarto paí­s en abastecer de petróleo a Estados Unidos. Por delante están, en su orden, Arabia Saudita, México e Iraq.

US$14.430 millones dejó de recibir Venezuela durante el paro de la industria petrolera realizado en 2002.

3,2 millones de barriles diarios fue el promedio anual de extracción de crudo en Venezuela durante el 2005.

602.000 barriles de petróleo diarios son extraí­dos de la faja petrolí­fera del Orinoco.

2,9 millones de barriles diarios producí­a Pdvsa cuando el paro de diciembre del 2002.

Cifras

– 39 millones de dólares se destinaron en el 2005 al pago del servicio de la deuda de Pdvsa.

– 697 mil barriles diarios, en productos diferentes al petróleo, son exportados desde Venezuela

– 46,1 dólares por barril fue el precio promedio de la cesta venezolana de crudos en el 2005.

Pdvsa: lí­os de un gigante
Hugo Mario Cárdenas
El Paí­s (Cali, Colombia)