BCV y MinFinanzas discrepan sobre el monto de la deuda externa

Difieren BCV y MinFin sobre deuda externa: Una “pettite difference”: $ 10 MM

Entre el Banco Central de Venezuela y el Ministerio de Finanzas hay una discrepancia de casi US$10.000 millones en los registros de saldos de deuda pública externa.

1- BCV: Deuda Externa: US$37.179 millones.
2– MinFin: Deuda Externa US$27.288 millones

(Por cierto, los US$6.200 millones en “notas estructuradas”, que emitió el Ministerio de Finanzas en el 2006,… no aparecen registrados en la Memoria y Cuenta de ese año).

El BCV sostiene que nuestro paí­s cerró el año 2007 con un saldo de deuda pública externa, a precios de mercado, de US$37.179 millones, mientras la cartera de Finanzas asegura que la misma es de US$27.288 millones, lo que muestra una diferencia considerable y preocupante de US$9.891 millones.

La diferencia es mayor cuando colocamos la deuda a precios “nominales” que estima el BCV y que debe ser el valor reflejado por Finanzas. Así­ las cosas. El BCV sostiene que la deuda pública externa a precios nominales es de US$39.844 millones, lo cual generarí­a ahora una diferencia con Finanzas de US$12.556 millones! ($39.844-27.288).

Lógicamente que esta cuantificación se extiende a los bonos internacionales, ya que el BCV sostiene que -a precios del mercado- debemos US$20.493 millones de esta modalidad incluyendo los pagarés, mientras que el Ministerio de Finanzas señala que debemos US$22.313 millones, incluyendo las obligaciones por los pagarés. En esta cuantificación de bonos existe una diferencia de US$1.820 millones. Se difiere, además, tanto en la “modalidad” o “especificación” de lo adeudado como del “saldo”.

Y vino la flota…

Este mal también se viene arrastrando desde el año 2006, con diferencias aún mayores entre los saldos adeudados, todo lo cual nos lleva a la gran conclusión de que si quisiéramos en los actuales momentos renegociar una buena parte de la deuda externa, no sabrí­amos qué monto negociar, como ya pasó en el pasado reciente .

El cuento es de vieja data con sus consecuencias irreversibles para el paí­s. A finales de 1902, buques de guerra ingleses, alemanes, e italianos bombardearon los puertos de La Guaira y Pto. Cabello porque -entre otras razones-, Castro no reconocí­a la deuda externa de 186 millones de bolí­vares de los acreedores extranjeros que él estipulada en 35 millones. Ochenta años más tarde, durante el gobierno del ya difunto Herrera Campí­ns, no se sabí­a los montos de deuda externa a negociar. El Ministerio de Hacienda para 1982 sostení­a que la deuda externa era de US$11.616 millones y al año siguiente aparecimos con un saldo de US$27.970 millones, que fue lo que terminó refinanciando Lusinchi como “el mejor acuerdo del mundo”. En la década de los 90, con el Plan Brady, según el BCV se negoció un saldo de US$19.159 millones, que fue calculado por agencias internacionales en US$18.088 millones, y como el hombre es el único animal que tropieza más de dos veces con la misma piedra, el mismo problema lo tenemos en pleno siglo XXI, donde existe dos organismos oficiales que difieren en cuanto a la cuantí­a de la deuda pública externa.

SUDEBAN,…será un “comité”

En el marco de la Habilitante, el Ejecutivo Nacional, ya casi tiene terminado el texto preliminar para unificar la estructura del sistema financiero público que se está redactando a través del Ministerio de las Finanzas. Uno de los puntos será quitarle a la Superintendencia de Bancos, la función de supervisar las instituciones financieras del sector público, sustituyéndola por un comité integrado por varios ministerios que se encargue de realizar la vigilancia. Así­, las entidades financieras públicas tendrí­an un esquema similar a las instituciones dedicadas al sistema microfinanciero, las cuales no están sujetas al control de SUDEBAN.

Soltarán los moños

El ministro Isea (Presidente –también- del BANDES) es uno de los más fervientes defensores de la unificación del sistema financiero público. Ese comité supervisor, será como cuenta la tradición: “cuando se quiere que algo no funcione, se nombra un comité”. Dicen tambien que “un camello es un caballo diseñado por un comité”. Sin la fiscalización de SUDEBAN, , los bancos públicos se soltarán definitivamente los moños y, con la situación en que se encuentra la tesorerí­a, nadie les apuesta un semestre de buenos resultados, porque les comenzarán a sacar los fondos para cancelar los gastos. Es que ni los empleados públicos, que les pagan por esos bancos, creen en ellos. Siendo común, que al depositarles los sueldos, inmediatamente los sacan para un banco privado, porque no les tienen confianza y menos se fí­an de sus servicios electrónicos.

(R.S. – Reporte – 28.2.08)