Se dispara el riesgo paí­s de Venezuela: 2º + alto del mundo

El ranking a nivel mundial de “riesgo paí­s” es encabezado por tres paí­ses latinoamericanos: Ecuador, Venezuela y Argentina, con niveles superiores a los 551 puntos básicos. En un segundo plano aparecen Ucrania, Uruguay y Turquí­a, con 200 puntos básicos menos.

Los niveles más bajos los registran México, Malasia y Polonia, con tasas inferiores a los 165 puntos básicos.

El riesgo paí­s de Venezuela —el í­ndice que mide la incertidumbre polí­tica y económica que es tomado como referencia por los inversionistas extranjeros—, repuntó para ubicarse en 604 puntos en comparación por ejemplo a 536 en puntos que se encontraba el pasado 15 de febrero.

El riesgo paí­s, es un indicador que básicamente, registra la diferencia entre el rendimiento que exige un inversionista al comprar bonos del Tesoro de Estados Unidos y al adquirir tí­tulos de otras naciones. En este momento esa diferencia es equivalente a 6,04 puntos porcentuales de un bono de deuda pública venezolana y el que pagarí­a un tí­tulo estadounidense. En términos monetarios, es la sobretasa que paga un paí­s por sus bonos en relación a la tasa que paga el Tesoro de Estados Unidos.

Este último nivel del riesgo paí­s de Venezuela retrasó el cronograma de las colocaciones de deuda venezolana que el Gobierno tení­a previsto emitir durante el primer trimestre de 2008. De ubicarse alguna emisión de deuda en estos momentos en el mercado internacional o nacional, el Gobierno tendrí­a que pagar primas muy altas.

El í­ndice de riesgo paí­s en si mismo no dice nada, sólo adquiere relevancia al compararlo con el valor del í­ndice de otro paí­s o paí­ses. Pero entre los distintos paí­ses las diferencias son notorias. El ranking a nivel mundial es encabezado por tres paí­ses latinoamericanos: Ecuador, con un riesgo paí­s de 660 puntos, Venezuela con 604 puntos y Argentina con 535 puntos. Los niveles más bajos a nivel global los registran México con un riesgo paí­s de 161 puntos, Malasia con 146 puntos y Polonia, con el riesgo paí­s más bajo del mundo, con 107 puntos.

Otros paí­ses latinoamericanos como Brasil, Colombia y Perú mantienen su riesgo paí­s en 275 puntos, 259 y 224 respectivamente.

A partir de la crisis de las hipotecas “subprime”, el mapa de riesgos soberanos se vio totalmente alterado. El motivo: muy sencillo, los inversores redescubrieron el riesgo y operaron en consecuencia.

Un poco más sobre el riesgo paí­s

El riesgo paí­s es un í­ndice que intenta medir el grado de riesgo que entraña un paí­s para las inversiones extranjeras. El í­ndice es un indicador simplificado e imperfecto que utilizan los inversores internacionales como un elemento más cuando toman sus decisiones.

La prima de riesgo refleja el costo de la incertidumbre macroeconómica. Como tal involucra una amplia gama de factores, tanto de origen externo como doméstico.

El í­ndice de riesgo paí­s más conocido es el Embi+, que es calculado J.P. Morgan. También existen calificadoras que asignan notas de riesgo soberano, como Standard & Poor’s (S&P), Moody’s o Fitch. Cada una de ellas tiene su propio método, pero usualmente llegan a similares resultados.

Todos los métodos utilizados para calcular el riesgo paí­s por las diversas instituciones se basan en los mismos fundamentos; son regresiones sobre variables cuantitativas y cualitativas. Evidentemente, la elección de las variables y la ponderación de cada una es subjetiva e imperfecta.

Para los paí­ses emergentes se ha convertido en una variable fundamental pues por un lado indica la situación económica y las expectativas de las calificadoras de riego con respecto a la evolución de la economí­a en el futuro (en particular de la capacidad de repago de la deuda). Por otro lado, determina el costo de endeudamiento que enfrenta el gobierno.

Las calificadoras y sus notas

Si se toma en cuenta las notas de S&P y de Fitch, Chile y México obtienen las mejores calificaciones. En el caso de los paí­ses bajo análisis se destacan Brasil y Perú que obtienen sendas BB+, con tendencia positivas, en tanto que Venezuela y la Argentina son calificadas como BB- y B+, respectivamente.

Las calificaciones miden la capacidad de servir la deuda a futuro y, por consiguiente, los comités de calificación toman en cuenta escenarios de lo que ocurrirí­a en el peor de los casos para obtener una mejor comprensión del riesgo futuro a la baja.

• Una obligación calificada con “BB” (Brasil y Perú) es menos vulnerable a incumplimiento que otras emisiones especulativas. Sin embargo, enfrenta constante incertidumbre y exposición ante situaciones financieras, económicas o comerciales adversas, lo que puede llevar a que el emisor tenga una capacidad inadecuada para cumplir con sus compromisos financieros sobre la obligación.

• Una obligación calificada como “B” como la asignada a la Argentina, implica que el emisor es más vulnerable a un incumplimiento de pago que las calificadas con “BB”, pero presenta capacidad para cumplir con sus compromisos financieros. Condiciones financieras, económicas y comerciales adversas probablemente perjudicarí­an la capacidad y voluntad del emisor para cumplir con sus compromisos financieros de la obligación. Recordemos que Venezuela esta en BB-, lo que hace que la apreciación de riesgo sea más critica.

Riesgo paí­s Venezuela

El economista Robert Parga, profesor de Economí­a de la Universidad de Carabobo (UC), señala que el riesgo paí­s de Venezuela se ha incrementado en los últimos años por múltiples factores y ese es el indicador que toman en cuenta los que manejan el capital extranjero, para decidir si invierten o no en determinada nación. Y hay muchos otros factores que inciden en el riesgo paí­s, según declaró el economista Robert Parga, profesor de Economí­a de la Universidad de Carabobo (UC).

Según la Superintendencia de Inversiones Extranjeras (Siex) que depende del Ministerio de Industrias Ligeras y Comercio (Milco) informó que en 2007 ingresaron al paí­s 48 millones de dólares para inversiones extranjeras no tradicionales (no petroleras). En 2005 esa cifra fue de 2,5 millardos de dólares.

Los sectores donde hubo mayor impacto fueron en la manufactura, inmobiliaria, servicios financieros, comercio, transporte, almacenamiento y servicios comunales y personales. Los capitales provienen de Panamá, Islas Ví­rgenes Británicas, China, España, Japón y Estados Unidos.

La incertidumbre por lo que pueda ocurrir; las situaciones adversas para la productividad, como el conflicto con Colombia y el cerco a la empresa privada; y el clima polí­tico en constante efervescencia, son otros aspectos que enumeró Parga.

Además, dijo que las invasiones ocurridas en los últimos tres años, dan a entender que el Estado no protege la propiedad privada y, por tanto, los inversionistas ven muchos riesgos.

El presidente Chávez ha amenazado a los empresarios extranjeros, dependiendo con quien es el enfrentamiento en ese momento. Tras el incidente en la Cumbre Suramericana, en Chile, el año pasado, cuando el rey de España lo mandó a callar, el mandatario nacional anunció que nacionalizarí­a las compañí­as de capital español. Lo mismo ocurrió con el reciente conflicto con Colombia.

No es estructural

Robert Parga aseguró que el problema del bajón en la inversión extranjera en el paí­s, sobre todo en las no tradicionales, no es estructural. Admitió que la economí­a local ha crecido, “eso no se puede negar”. “Pero, qué crecimiento es válido, con desarrollo del PIB, pero sin protección a la propiedad privada y mucha inestabilidad polí­tica”, agregó.

Señaló, el economista, que ya se está hablando de una desaceleración de la economí­a venezolana en 2008 precisamente por esta situación y alertó que el paí­s podrí­a entrar en una recesión económica, no sólo por la falta de inversión externa, sino también de los empresarios nacionales.

Con información de Aristimuño Herrera & Asociados/Infobae-Argentina/El Carabobeño