Crisis de alimentos preocupa en Europa, pero no hay escasez

Economista24.- Mientras en Venezuela la escasez y el desabastecimiento comienzan a causar desasosiego en la población, el gobierno se justifica diciendo que la crisis en la oferta de alimentos es mundial. ¿Hay algo de cierto en ello? Esta mañana, los diarios ingleses abordaron el tema con preocupación, anunciando “el fin de la comida barata”. A pesar del desbarajuste mundial de producción y la subida en los precios, los anaqueles están repletos en la mayor parte del mundo urbanizado aunque el consumidor debe ajustar su presupuesto.

Un columnista gastronómico del Guardian anuncia que “este susto es de verdad”, y que estos recientes treinta años en los que los preicos de los alimentos se hicieron, por lo general, más asequibles serán los últimos.

La OECD (Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo) dice que los precios de alimentos podrí­an incrementarse un 50% en la próxima década. Según los economistas, si los precios de la comida suben un tercio, se reducirá el estándar de vida en los paí­ses ricos en un 3%, pero en los paí­ses más pobres el impacto superará el 20%. En un análisis profundo el mes pasado, The Economist -quizás por primera vez en su historia- le pidió al gobierno que diera un paso al frente y diera apoyo económico a los más pobres (…)

La FAO emitió una nota de prensa urgiendo a los gobiernos que tomaran medidas urgentes para ayudar a los paí­ses más pobres por las “drámaticas alzas” en los precios de los alimentos, destacando que 37 paí­ses se encuentran en situación crí­tica por desastres o conflictos. La FAO alertó también que el alza viene acompañada de una baja histórica en el stock de alimentos y altí­simos precios internacionales de los cereales que han causado disturbios en algunas regiones. “Es necesario tomar nuevas y urgentes medidas para prevenir el impacto negativo de una mayor escalada en los precios de los alimentos y para impulsar la producción de cosechas locales en los paí­ses más afectados”, dijo en una rueda de prensa el Director General de la FAO, Jacques Diouf.

El Telegraph destacó el martes pasado la situación, ya alarmante, en el Reino Unido, donde el promedio del alza en los productos básicos alimenticios alcanzó el 7.4%, lo que impactará el presupuesto familiar en £750, unos 1500 dólares al año. “Las alzas están siendo impulsadas por los ascendentes precios de la carne y el desabastecimiento mundial en cultivos clave, causados tanto por condiciones climáticas adversas como por la demanda creada por el rampante crecimiento económico de China“, aseguró el diario inglés. El trigo, uno de los cereales más consumidos en el mundo, es uno de los cultivos más afectados en la crisis y su precio se ha duplicado en el último año.

Alex Renton de The Observer acudió a un supermercado en Edinburgo y da testimonio de la preocupación en las amas de casa y las pensionadas, que miran asombradas las etiquetas de los precios. Una media docena de huevos cuesta ahora £1.28 (USD $2.60), 60% más de lo que marcaba su etiqueta hace un año, y las compradoras de Edinburgo han comenzado a estudiar los precios durante su visita al mercado, algo que anteriormente no hací­an y en cierto modo les avergí¼enza.

Renton resume las causas de la crisis en el alto costo del combustible (un barril de crudo cuesta cuatro veces más que hace seis años), el clima enloquecido (sequí­as y tormentas que han arruinado cosechas en diversas partes del mundo), el auge del etanol como biocombustible (el 20% del maí­z que debió haber ido a los molinos terminó en los tanques de los vehí­culos, asegura Renton) y el factor “más perturbador”: el boom económico de India y China, cuyas poblaciones comienzan a efectuar una “transición nutricional” aumentando su consumo de carne y otros alimentos.

Al parecer, los polí­ticos tendrán que involucrarse en el asunto, aunque solí­an estar acostumbrados a que los precios de los alimentos en los paí­ses ricos fueran más bajos cada año, en lo que llamaban la polí­tica de “dejárselo a Tesco” (la más grande cadena de supermercados). Sin embargo, dice Renton en The Observer, “cambiarán los hábitos, pero es muy poco probable que veamos colas al estilo soviético frente a anaqueles vací­os”. Al menos, no lo verán en el Reino Unido.