Análisis Reuters: Preguntas y respuestas sobre el nuevo mercado cambiario

Foto: REUTERS/Carlos Garcí­a Rawlins, archivo

Venezuela lanzó esta semana un tercer tipo de cambio oficial, en el último intento del Gobierno socialista del presidente Hugo Chávez para detener una rápida depreciación del bolí­var y la fuga de capitales.

Si bien el mercado da la bienvenida a la inyección de una dosis de transparencia en el sistema cambiario, el Gobierno acumula un pobre historial en la gestión de asignación de divisas y los crí­ticos aseguran que no habrá liquidez suficiente para responder a la demanda.

Algunos inversores extranjeros son cautelosos
sobre las nuevas emisiones de deuda que el Gobierno podrí­a utilizar para alimentar el nuevo sistema vinculado a las cotizaciones de los bonos soberanos.

A continuación, algunas preguntas y respuestas sobre el nuevo mercado cambiario:

¿POR QUE VENEZUELA LANZA UN NUEVO TIPO DE CAMBIO?

Chávez quiere detener la rápida depreciación del bolí­var, que está impulsando la inflación a tres meses de unas elecciones legislativas. La inflación venezolana está entre las más altas del mundo, llegando a 31 por ciento la cifra anualizada a mayo.

Con un control de cambio imperante en el paí­s, que incluye dos tasas oficiales, el Gobierno decidió el mes pasado cerrar el mercado “permuta”, obtenido a través del canje de tí­tulos valores.

El nuevo mercado lanzado el miércoles está también basado en la cotizaciones de los bonos soberanos, pero bajo el auspicio y control del Banco Central de Venezuela (BCV).

El Gobierno culpa de la debilidad del bolí­var a los especuladores “rapaces”, que buscan hacerse de una ganancia rápida, y asegura que el nuevo mercado será lo suficientemente transparente para mantener a raya la especulación.

El BCV ha dicho que la especulación cambiaria constituí­a el grueso de la demanda en el viejo mercado “paralelo” y ha asegurado que el nuevo sistema transará entre 5.000 y 6.000 millones de dólares este año, comparados con los 30.000 millones del mercado paralelo.

En gran medida, el bolí­var se hundió por la escasa oferta de dólares derivada de menores ganancias petroleras del paí­s miembro de la OPEP.

Los precios y la producción de petróleo aún no se han recuperado a los niveles del 2008 y la petrolera estatal PDVSA ha transferido menos dinero al BCV este año.

Asimismo, el bolí­var esta siendo minado por distorsiones económicas como tasas de ahorro por debajo de la inflación que alimentan la salida de capitales y el antagonismo mostrado por Chávez hacia el sector privado.

¿COMO FUNCIONA EL MERCADO?

Operando de lunes a viernes desde las 9.30 a.m. (1300 GMT) hasta el mediodí­a (1630 GMT), el nuevo mercado está a cargo del BCV y derivado de las cotizaciones que muestran en el exterior los bonos soberanos y de PDVSA y de sus precios en bolí­vares fijados en bandas por parte del emisor.

Las personas y empresas en busca de dólares deben emitir una solicitud por al menos 1.000 dólares a un banco o entidades de ahorro autorizadas. La petición puede ser rechazada por el BCV si decide que la transacción no es “necesaria”.

Las empresas temen que las autoridades puedan considerar la cobertura de inflación u otras posiciones en moneda extranjera como innecesarias.

Aún no está claro cómo funcionará el sistema para las personas, pero los bancos podrí­an crear nuevos servicios para que sus clientes puedan liquidar posiciones de bonos en el extranjero y depositar sus ingresos en cuentas foráneas.

El BCV validará diariamente un rango de precios.

El mecanismo para establecer dicho rango es, aparentemente, arbitrario pero basado parcialmente en las cotizaciones de los bonos globales de Venezuela y en los de PDVSA.

El miércoles, el primer dí­a de la nueva plataforma, el mayor tipo de cambio fue de 5,27 bolí­vares/dólar, mucho menor que los 8 bolí­vares/dólar que se transaban en el mercado cerrado en mayo. Sólo 5 millones se transaron el primer dí­a, pero la cifra subirí­a rápidamente.

Queda por ver si el sistema es sustentable. Los crí­ticos aseguran que los tenedores de bonos no tendrán incentivos para alimentar el mercado si el precio ofrecido es artificialmente bajo.

El Gobierno estima que los importadores necesitan 2.500 millones de dólares para el mercado en el 2010, adicionales a los 6.000 millones en ganancias no repatriadas de compañí­as extranjeras.

¿CUALES SON LOS RIESGOS?

El Gobierno está apostando alto este año. El gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) espera retener su mayorí­a en las elecciones legislativas de septiembre, pero corre el riesgo de perder el respaldo de sus votantes si el precio de los alimentos continúa elevándose.

Si el nuevo mercado no es lo suficientemente lí­quido, los importadores adquirirán dólares ilegalmente a un tipo de cambio más alto y traspasarán los altos costos a los consumidores en un paí­s que importa la mayor parte de lo que consume.

Los rendimientos del bono venezolano Global 2027 rozaron el 15 por ciento durante las últimas semanas de incertidumbre sobre la moneda, atizada por el cierre del antiguo mercado.

El costo de asegurar la deuda venezolana contra el incumplimiento crediticio aumentó a 1.488 puntos básicos, desde 897 puntos básicos a principios de mayo.

El diferencial se redujo el miércoles, pero la deuda venezolana es aún considerada, por lejos, la más riesgosa a nivel mundial por esa medida.

Tenedores de bonos se preparan para asumir el riesgo que implican las nuevas emisiones soberanas este año, que podrí­an ser lanzadas para alimentar el mercado de divisas.

A pesar de ello, muchos economistas piensan que los diferenciales de la deuda venezolana son exagerados y que el riesgo polí­tico de cara a las elecciones se ve compensado por la solvencia a corto plazo del paí­s.

Un incumplimiento es poco probable en el corto plazo.

Una crisis de liquidez podrí­a estallar el próximo año si la economí­a no mejora, pero el paí­s mantiene una proporción relativamente baja de deuda con respecto al Producto Interno Bruto. Además, Chávez ha mantenido los pagos de deuda en anteriores situaciones económicas difí­ciles.

(Reporte adicional de Ana Isabel Martí­nez; Escrito por Diego Oré; Editado por Inés Guzmán)
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