EFE: La batalla de los alimentos dispara la inflación en Venezuela

Aspecto de un mercado de alimentación en Quinta Crespo, Caracas. Venezuela afronta una elevada inflación, especialmente en el sector de alimentos, de cuyas causas Gobierno y oposición se acusan mutuamente, mientras los ciudadanos sufren la creciente escalada de los precios con preocupación y resignación. EFE/ David Fernández

Venezuela afronta una elevada inflación, especialmente en el sector de alimentos, de cuyas causas Gobierno y oposición se acusan mutuamente, mientras los ciudadanos sufren la creciente escalada de los precios con preocupación y resignación.

“La inflación va galopando, compadre. Una de las cosas de las que menos hablo yo es de la inflación para que no me dé tanto dolor de cabeza”, dijo a Efe ílvaro Crespo, propietario de una bodega de alimentos en Caracas.

“Todo es caro. Hoy compré a un precio, mañana me toca comprar a otro precio. Como comerciante tampoco puedo perder, yo trabajo para ganar algo”, añade Crespo, apoyado en una paca de harina de maí­z en Quinta Crespo, uno de los principales mercados mayoristas de la capital venezolana.

Crespo acudí­a diariamente a la Distribuidora Maxi, cuya expropiación decretó esta semana el Gobierno presidente venezolano, Hugo Chávez, junto con la de otras 18 distribuidoras de alimentos, por presunta “especulación y acaparamiento”.

“La escasez se debe a la falta de producción. Ellos (el Gobierno) quieren tapar el sol con un dedo. Esa es una mafia muy grande, quiere conseguir mercancí­a de donde no hay, o de lo poquito que tenemos aquí­”, se lamenta Humberto Vertel, encargado de Distribuidora Maxi, al mostrar con resignación productos a la venta.

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La mercancí­a que el Ejecutivo dice está “acaparada” en el local de Maxi “aquí­ se está exhibiendo, no está escondida, no estamos reteniendo nada”, explica Vertel, a la espera de la notificación definitiva de expropiación.

Chávez acusa a los empresarios privados de conspirar para derrocarlo con la generación artificial de escasez de alimentos y enseres básicos, y la consecuente alza de la inflación, que en los cinco primeros meses de este año ya acumula 14,2 por ciento.

Chávez acusa a los empresarios privados de conspirar para derrocarlo con la generación artificial de escasez de alimentos y enseres básicos.

Sólo en el sector de alimentos el índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), que calcula y divulga el Banco Central de Venezuela (emisor), acumuló un 20,5 por ciento en lo que va de año.

Venezuela importa el 75 por ciento de lo que consume, según el gremio patronal, y registró en 2009 una inflación del 25,1 por ciento, la más alta de Latinoamérica y una de las mayores del mundo.

La oposición, por su parte, dice que la inflación es una consecuencia de “ineficiencia y corrupción” del Gobierno, al que señala de ser incapaz de gestionar sectores estratégicos como la distribución de alimentos a escala nacional.

El Gobierno “revolucionario” y socialista de Chávez creó en 2003 una empresa de distribución de alimentos, Mercal, cuyo alcance reforzó con la constitución de PDVAL (Producción y Distribución Venezolana de Alimentos).

Los sectores opositores han insistido en que el hallazgo en un puerto venezolano de contenedores con cerca 36.000 toneladas de alimentos descompuestos, importados por PDVAL hace al menos un año, serí­a una evidencia de la presunta ineficacia estatal en materia de distribución de alimentos.

EFE/ David Fernández

PDVAL, un organismo adscrito a la estatal Petróleos de Venezuela SA (PDVSA), y Mercal, ofrecen productos básicos subsidiados a las clases populares, y es defendida por Chávez como uno de los grandes logros de la “revolución” que lidera desde hace 11 años.

El presidente venezolano ha calificado de “grave” el caso de los alimentos descompuestos, pero ha resaltado que la cantidad en ese situación “no representa ni el 1 por ciento del gigantesco caudal de alimentos que ahora le llega al pueblo gracias PDVAL y Mercal”.

En uno de los mercados PDVAL del este de Caracas, entre frases y consignas a favor de Chávez y del revolucionario Ernesto “Che” Guevara impresas en las paredes, se podí­an observar largas hileras de productos “socialistas”.

En uno de los mercados PDVAL del este de Caracas, entre frases y consignas a favor de Chávez y del revolucionario Ernesto “Che” Guevara impresas en las paredes, se podí­an observar largas hileras de productos “socialistas” con precios hasta un 40 por ciento por debajo del mercado “capitalista”.

En un recorrido matutino por ese local, Efe constató la existencia de atún en lata, leche lí­quida, frí­joles, arroz, aunque no ofrecí­a azúcar, aceite vegetal, carne de res o pollo, ni café.

Todos los productos “están llegando constantemente, lo que pasa es que como viene mucha gente, la mercancí­a sale rápido”, explica a Efe Rafael Domí­nguez, un trabajador de Pdval.

Domí­nguez agrega que “en ocasiones” tienen que restringir el volumen de compras porque “hay mucha gente que luego los utiliza para revenderlos”, por lo que se les advierte a los compradores que no pueden “llevar diez pollos, sólo tres”.

En Venezuela los productos básicos se encuentran bajo un control de precios estatal desde 2003, que tiene como objetivo ofrecer la “comida sin plusvalí­as para el pueblo” las cuales, según Chávez caracterizan al “sistema capitalista”.

A juicio del economista y profesor universitario venezolano Orlando Ochoa son esos “controles los que represan la inflación, y cuando es necesario realizar ajustes para evitar la escasez, los precios se disparan como estamos viendo”.

Mientras tanto, los ciudadanos ven cómo poco a poco su poder adquisitivo sigue disminuyendo, en especial tras la devaluación de la moneda nacional decretada a comienzos de enero por Chávez.

Entonces, el Ejecutivo modificó el control cambiario establecido en 2003 al introducir una doble paridad oficial de 2,6 y 4,3 bolí­vares/dólar, lo que significó una devaluación de un 20 y un 100 por ciento, respectivamente, frente a la antigua cotización única de 2,15 bolí­vares/dólar.

Ví­a EFE