El precio de los medicamentos se disparó un 18,2% desde 2009

Foto: www4.uwm.edu

Según El Nacional, el precio de los productos farmacéuticos y de los equipos terapéuticos descuadra el presupuesto. Los medicamentos son un gasto adicional que se suman a la lista de gastos mensuales.

Enid Millán es ama de casa, tiene 56 años de edad, sufre de diabetes e hipertensión.

De por vida debe tomar una pastilla diaria para regular la prensión arterial. La caja del medicamento que le indicó el médico contiene 28 comprimidos y cuestan entre 380 y 420 bolí­vares, según la farmacia dónde la compre. “Aunque no son difí­ciles de conseguir, son muy costosas y por eso visito varios establecimientos para buscar los mejores precios” dijo.

Además de la medicina para hipertensión, tiene que inyectarse dos veces al dí­a insulina contra la diabetes. Aunque el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales se las proporciona, por tratarse de una enfermedad crónica, en ocasiones debe comprarla porque no hay en el organismo. “He llegado a pagar hasta 400 bolí­vares por una dosis de insulina. Gracias a Dios que casi siempre me la da el seguro”, indicó. Aseguró que mensualmente gasta mí­nimo 1.000 bolí­vares sólo en medicamentos, las consultas médicas a las que debe asistir periódicamente representan un gasto adicional.

“Cada mes gasto más de 800 bolí­vares en medicinas, las pastillas más caras son las de la tensión”,
expresó Carmen Ortiz, quien es encargada de una tienda. Explicó que aunque cuenta con el apoyo económico de sus hijos, el dinero que gasta en medicinas le descuadra el prepuesto mensual.

“Los remedios para la tensión las debo tomarlos de por vida. Representan un dolor de cabeza por lo caras que son”, reiteró.

Las medicinas son un gasto adicional que se suman a la lista de gastos mensuales.

Muchos venezolanos que padecen del corazón (principal causa de muerte en el paí­s) y otras enfermedades crónicas gastan, según el tratamiento, alrededor de 1.000 bolí­vares.

Las medicinas y los equipos terapéuticos, según el Banco Central de Venezuela, aumentaron en lo que va de año 6,5%, y en los últimos 12 meses 18,2%.

Freddy Ceballos, presidente de la Federación Farmacéutica Venezolana, explicó que hay varios factores externos que hacen que las medicinas aumenten de precio. Uno de ellos, según dijo, es la demora de Cadivi en entregar las divisas. “Cuando las empresas reciben los dólares el costo de producción del fármaco ha aumentado, lo que repercute en el precio final”.

Sin embargo, íngel Márquez, vicepresidente ejecutivo de la Cámara Venezolana de la Industria Farmacéutica, dijo que en lo que va de 2010 el organismo ha agilizado las liquidaciones en comparación con el mismo periodo del año pasado. “En 2008 el monto que acumulaban las compañí­as con más de 45 dí­as de espera por la aprobación divisas sumaban alrededor de 100 millones de dólares, y ahora ese grupo sólo representa 3 millones”, agregó.

Compras exageradas

Los enfermos deben visitas al menos tres farmacias para conseguir los medicamentos que necesitan. “Cuando por fin los consiguen, compran lo máximo que le permita adquirir el establecimiento. Eso es lo que hace que las medicinas se acaben más rápido que el tiempo de reposición”, señaló Ana Hernández, farmacéutico de Candelaria.

Lo que los laboratorios tardan más en despachar, según Hernández, son los antidepresivos, algunos medicamentos indicados para pacientes cardiacos y presentaciones de antibióticos en óvulos y pastillas.

“El mercado se ha vuelto intermitente, cuando hay un producto en alguna droguerí­a en otra no está, pero eso no quiere decir que haya escasez, lo que pasa es que la demanda supera la oferta”, añadió Freddy Ceballos. Agregó que el tiempo de asignación de divisas oficiales es lo que retrasa la producción.

El vicepresidente de la Cámara Venezolana de la Industria Farmacéutica, reforzó el señalamiento de Ceballos al afirmar que no existe en el paí­s una situación de desabastecimiento de medicamentos. “La población no debe alarmarse por no conseguir algún remedio en la primera farmacia que visite”.

Por Carmen Sofí­a Alfonzo/Eliscartt Ramos
El Nacional