América Latina redujo su í­ndice de desigualdad a 1,1% en siete años

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La desigualdad en América Latina se redujo de manera sostenible en el lapso 2000-2007 debido a factores como el aumento de la cobertura de la educación y el incremento de las transferencias o ayudas gubernamentales a las familias más pobres.

Así­ lo explicaron hoy en Madrid, en la Secretarí­a General Iberoamericana (SEGIB), los economistas Luis López-Calva, mexicano, jefe para América Latina y el Caribe del Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD), y la argentina Nora Lustig, de la Universidad de Tulane (EEUU), autores del libro “La reducción de la desigualdad en América Latina: ¿Fuerzas del mercado o acción de Estado”.

La obra está publicada en inglés y, según sus autores, su versión en castellano está en proceso de preparación en México por el Fondo de Cultura Económica (FCE).

Según el estudio, realizado con base en informaciones de la Base de Datos Socio-económicos para América Latina y el Caribe (SEDLAC), de la Universidad Nacional de La Plata (Argentina), la desigualdad decayó un 1,1 por ciento anual de manera sostenida en doce paí­ses latinoamericanos, entre ellos Argentina, Brasil, México y Perú.

“El fenómeno ha sido generalizado y entre los elementos que han ayudado a esto hay una reducción de la desigualdad en la educación, que ahora es de gran cobertura, además de la disminución en la brecha de ingresos entre la mano de obra calificada y la poco calificada”, explicó Lustig.

La autora afirmó que estos avances se deben a que los cuatro paí­ses analizados experimentaron reformas sustanciales en el mercado desde 1990, que permitieron que el comercio y la inversión extranjera se liberalizaran.

Progreso influye en la reducción de la pobreza

En su opinión, este progreso permite que América Latina consiga aciertos en la reducción de los í­ndices de pobreza, al contrario de lo que sucede en China, India y Suráfrica, donde la desigualdad aumenta a pesar del crecimiento económico.

Según los autores del libro, entre los factores que han hecho disminuir la desigualdad está la brecha menos amplia de ingresos entre trabajadores cualificados y no cualificados.

La analista señaló que aunque el continente latinoamericano ha progresado en el ámbito de la educación, preocupa la calidad de ésta, pues en el futuro la población deberá enfrentarse “a la barrera del acceso a la educación superior”, y con ello -añadió- “se frenará el í­mpetu igualador”.

Nora Lustig se refirió a que la calidad inferior que reciben los pobres en niveles básicos y medios no les permite acceder al “nivel terciario” (universidad) por la falta de recursos”.

En el acto de presentación del libro, el director de Estrategia y Análisis para América Latina del Banco Santander, José Juan Ruí­z, afirmó que la reducción de la desigualdad “es positiva” para la empresas españolas en la región.

“Latinoamérica está bastante mejor que hace diez años, tiene un enorme potencial de crecimiento y eso será puesto en valor a lo largo de esta década”, dijo el economista del Santander.

Según Ruí­z, en los paí­ses de Latinoamérica hay ahora mayor esperanza de vida, está más universalizada el agua potable, la vacunación infantil, la alfabetización, el acceso a la telefoní­a y a internet, se protegen los bosques, hay un 22 por ciento de mujeres parlamentarias y mejor reparto de renta y riqueza.

Ví­a EFE