Estiman que reguladores bancarios cedieron a presiones ante nuevas crisis

Foto: Steffen Schmidt, archivo

Los gobernadores de los Bancos Centrales y reguladores del Comité de Basilea sucumbieron a un intenso lobby de parte de los bancos y edulcoraron las propuestas sobre un nuevo marco reglamentario para el sector de cara a nuevas crisis, indicaron el martes analistas.

Luego de la crisis financiera de 2008, el Comité de Basilea inició una reforma reglamentaria cuyo resultado debe ser sometido al G20 de Seúl en noviembre y aprobado por los dirigentes de los principales paí­ses desarrollados y emergentes.

Pero las nuevas reglas -denominadas oficiosamente Basilea III- serán más flexibles en cuanto a la calidad del capital y el monto de los activos requeridos para sustentar los préstamos bancarios que lo inicialmente previsto.

Las nuevas disposiciones, aprobadas por el Comité de Basilea de Supervisión Bancaria en una reunión el lunes por la noche, también darán más tiempo a los bancos comerciales para su aplicación.

Además, los reguladores y los gobernadores de los bancos centrales aceptaron tomar en cuenta, en cierta medida, la participación de los bancos en otros establecimientos financieros, lo que no estaba previsto inicialmente.

“El comunicado de anoche (lunes) mostró una flexibilización de algunas de las propuestas iniciales de modo que el Comité aparece tomando un enfoque más práctico para implementarlas, viendo la necesidad de permitir a los bancos sostener la reactivación económica“, indicó el analista Eamonn Hughes, de Goodbody Stockbrokers.

“Parece que las actividades de intenso lobby de los grandes bancos europeos han funcionado”, afirmó de su lado el experto Joshua Raymond, de London’s City Index.

El alivio en los mercados bursátiles era evidente el martes, con las acciones de las compañí­as de servicios financieros en clara alza. Las ganancias mejor de lo esperado de los bancos suizo UBS y alemán Deutsche Bank también ayudaron al sector.

El analista Daniel Bischof, del Bank Sarasin con sede en Basilea, indicó que la crisis de la deuda soberana de algunos paí­ses de la Eurozona, en particular Grecia, ha ayudado sin querer a los bancos en sus lobby, al sacar presión sobre los activos requeridos para sostener los préstamos.

“Basilea III es más duro. Pero no tan duro como se habí­a propuesto en un principio”, remarcó Bischof.

Otra concesión clave otorgada a los bancos fue postergar hasta 2018 la fecha para cumplir con los requerimientos, ya que en diciembre pasado el Comité de Basilea habí­a afirmado que pretendí­a establecer fines de 2012 como plazo para aplicar las nuevas disposiciones.

“La transición hasta 2018 es ciertamente un plazo de tiempo más flexible que el discutido anteriormente”, aseguró en ese sentido el analista Peter Thorne, del Bank Helvea.

La definición de lo que constituye el capital bancario también fue suavizado, destacaron los expertos.

Por Hui Min Neo
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