Mercosur volcado en compleja negociación con UE en busca de ansiado acuerdo

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El Mercosur, que arrastra dificultades históricas para avanzar en tratados comerciales de peso, llega a su XXIX cumbre volcado en las negociaciones de un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea que se presentan especialmente complejas por las amplias diferencias entre ambos.

Tras el espaldarazo polí­tico que ambos bloques dieron en mayo pasado al relanzamiento de las conversaciones, congeladas desde 2004, los negociadores volvieron a verse las caras a finales de junio en Buenos Aires, donde reafirmaron su voluntad de alcanzar un “acuerdo ambicioso y equilibrado”.

Brasil, único paí­s del Mercosur que tiene un acuerdo de asociación estratégica con la Unión Europea (UE), se ha comprometido a dar prioridad a las conversaciones cuando asuma el próximo martes la presidencia rotativa del bloque que también integran Argentina, Paraguay y Uruguay.

La nueva etapa negociadora es más ambiciosa porque incluye al 90 por ciento del comercio bilateral, un 20 por ciento más que hasta 2004, cuando las conversaciones excluí­an al sector automotriz y los recambios de piezas de automóvil.

Los suramericanos también han mejorado su oferta en compras gubernamentales y esperan que la propuesta europea tenga “un mí­nimo de beneficios”, según fuentes diplomáticas brasileñas.

Además de las ambiciones europeas para el ingreso de sus productos industriales al Mercosur, el capí­tulo agrí­cola es una de las aristas más rí­spidas de las negociaciones no sólo por las demandas suramericanas de mayor acceso para sus exportaciones y eliminación de las ayudas internas de la UE, sino por las resistencias del propio sector agrí­cola europeo.

Agricultores europeos han advertido de que un acuerdo con el Mercosur -región lí­der en producción de alimentos- les reportará pérdidas multimillonarias y reclaman una Polí­tica Agrí­cola Común (PAC) más “sólida”, demandas acompañadas por Francia y una decena de paí­ses europeos con un fuerte sector agrí­cola.

El reinicio de las negociaciones ha coincidido con reclamos de la UE por supuestas trabas a la importación de alimentos impuestas por Argentina, paí­s que ha rechazado estas acusaciones y las relaciona con un posible intento europeo de “dividir al Mercosur”.

“Una de las debilidades estructurales del Mercosur es la dificultad para avanzar en negociaciones externas”

Con este trasfondo, influyentes lí­deres industriales brasileños y hasta el senador José Serra, principal candidato opositor a la presidencia de Brasil, se han manifestado a favor de una negociación bilateral entre Brasilia y la UE, excluyendo al resto de socios del Mercosur.

“Algunos dicen que Brasil deberí­a tener un acuerdo bilateral con la UE y eso, desde el punto de vista de la solidez del Mercosur, es preocupante”, dijo a Efe el economista argentino Félix Peña, experto en temas de integración, para quien la sola instalación de esta hipótesis debilita la posición negociadora del bloque frente a la UE,

“Una de las debilidades estructurales del Mercosur es la dificultad para avanzar en negociaciones externas”, reconocieron fuentes diplomáticas argentinas.

Fuera de Latinoamérica, el bloque ha firmado sólo un tratado de libre comercio con Israel y acuerdos de preferencias arancelarias con India y la Unión Aduanera del ífrica Austral (Botsuana, Lesoto, Namibia, Suazilandia y Sudáfrica), socios con los que los intercambios representan apenas el 2,36 por ciento del total del comercio exterior del Mercosur.

El bloque también ha abierto negociaciones con Egipto, Marruecos, Pakistán, Jordania, Turquí­a y el Consejo de Cooperación del Golfo (Arabia Saudí­, Bahrein, Emiratos írabes Unidos, Kuwait, Qatar y Omán), paí­ses con un peso marginal en el comercio del Mercosur.

Las quejas por los pocos acuerdos trascendentes alcanzados fuera de Latinoamérica no son nuevos. De hecho, Uruguay expresó en el pasado cierta frustración y sondeó sin suerte la alternativa de una negociación bilateral con Estados Unidos.

Pero esta incapacidad para lograr acuerdos de peso no debe endosarse por completo al Mercosur.

Las negociaciones con EEUU, segundo mayor socio comercial del Mercosur, quedaron incluidas en las del írea del Libre Comercio de las Américas (ALCA), que finalmente naufragaron en 2005, mientras que las conversaciones con la UE -que representa el 12 por ciento del comercio del bloque suramericano- quedaron supeditadas a la Ronda de Doha, que languidece.

Ví­a EFE