Jefe de Fiat sacude a Italia por sus planes futuros de inversiones

Foto: Bill Pugliano/Getty Images/AFP

El jefe de Fiat, al frente de un grupo automovilí­stico de envergadura mundial desde su alianza con el estadounidense Chrysler, dio un vuelco hacia la cultura empresarial anglosajona al supeditar futuras inversiones a una revisión de los acuerdos sobre las condiciones laborales en Italia.

Fiat sigue dispuesto a invertir 20.000 millones de euros en Italia para aumentar su producción, aseguró el miércoles Sergio Marchionne durante una reunión con el gobierno y los sindicatos.

Pero con la condición de revisarlos acuerdos para permitir flexibilidad y hacer más competitivas a las empresas.

“Queremos gestionar nuestras empresas, ello no tiene nada de obsceno. Aquí­ en Italia tenemos la impresión de estar diciendo algo aberrante”, insistió Marchionne, quien quiere hacer de la alianza Fiat-Chrysler uno de los primeros constructores mundiales.

En Italia, las condiciones laborales se rigen en primer lugar por contratos negociados por rama a nivel nacional.

Marchionne quiere sacar a su grupo del contrato nacional de la metalurgia, del que depende. Lo que implicarí­a una salida de Fiat, la empresa más grande del paí­s, de la organización patronal Cofindustria.

Para evitar llegar a ello, Fiat y Cofindustria buscarán una solución para que el grupo pueda beneficiarse de derogaciones para aumentar la cantidad de rotaciones y horas adicionales.

“Marchionne está empujando un giro sin precedentes en las relaciones sociales en Italia” al “hacer todo para desplazar el centro de gravedad del contrato nacional hacia el contrato de empresa. Su formación en América del Norte cuenta mucho en ello”, analiza Maurizio Del Conte, profesor de derecho laboral de la universidad Bocconi de Milán.

“Sigue una estrategia que va más allá de la situación italiana” ya que “Fiat ya no es únicamente italiana sino también estadounidense”, agrega.

El jueves, Fiat propuso a los sindicatos negociar un acuerdo marco para Italia, inspirándose del que se firmó en junio en Pomigliano (sur) a cambio de la relocalización de la producción del modelo Panda.

Luego se podrán definir acuerdos fábrica por fábrica.

El acuerdo de Pomigliano, que dividió a los sindicatos y fue rechazado por más de un tercio de los empleados, permitirá a Fiat hacer funcionar la fábrica las 24 horas durante seis dí­as, aumentar la cantidad de horas extras o aplicar sanciones por un fuerte ausentismo o el no respeto del acuerdo.

Para aplicarlo, Fiat creó una empresa para contratar a los empleados que ya no dependen del contrato nacional hasta que el grupo obtenga las derogaciones que reclama.

Marchionne, que también dirige Chrysler, nació en Italia pero emigró a Canadá a los 14 años. En Italia asume ahora abiertamente su perfil anglosajón, con un discurso de una franqueza que hace rechinar los dientes en la pení­nsula.

Por Mathieu Gorse
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