HERRAMIENTAS


César Aristimuño
analiza en su columna publicada en Tal Cual, la importancia que posee tanto la inversión privada como la ejercida por el Estado en el desarrollo del sector productivo de un paí­s.

Esta es su columna completa:

Algunos decimos que la inversión privada en el sector productivo siempre va a ser más eficiente que la realizada por parte del Estado. Sobre todo, después del fracaso estrepitoso que hemos visto el siglo pasado de las economí­as dirigidas por Estados.

Otros dicen que es mejor la inversión pública que la privada pero, en momentos como los actuales, cualquier inversión es bienvenida. Los últimos están de acuerdo que la inversión privada es mejor pero que un poco de inversión pública es bueno o, por lo menos, no es malo.

Lo que sí­ está claro, es que se debe entender cómo funciona el proceso empresarial. Lo arduo que es montar un negocio y hacerlo crecer, de lo difí­cil que es hacerlo bien. Difí­cil si quieres ser lo más eficiente posible, definido como el mí­nimo de inversión para el máximo de rendimiento, que es lo que el empresario deberí­a querer y lo que una sociedad eficiente también deberí­a querer. Este es el camino a la riqueza, no sólo para el empresario también para la sociedad y como resultado para la economí­a en general.

¿Por qué la inversión privada es mejor que la pública en el sector productivo? La labor empresarial se inicia con la elección de donde se quiere invertir, es decir, qué negocio quieres montar. En esta selección, nada fácil, es lógico que el empresario vaya a pensarlo y tomar mejor decisión que un polí­tico o un funcionario para asegurarse que el proyecto tenga el máximo de éxito por el mí­nimo de gasto.

Luego se tiene que preparar el negocio; planes de negocios, diseñar el producto o servicio, hablar y negociar con proveedores, con fabricantes, con la banca, incluso con inversores, si se busca más capital.

Cuando ya tiene el negocio montado, va a tener que hacerlo funcionar trabajando con el máximo de escasez de capital y de recursos. Trabajando largas horas y muchas veces a costa de su familia y de salud, lleva su negocio adelante.

Adicionalmente, es muy importante para tener éxito como empresario, saber medir, entender y gestionar todos los riesgos que existen. Diariamente el empresario tiene que gestionar los riesgos que se encuentra en su negocio y, cuando algo pasa a nivel nacional e internacional, ver si se puede preparar para absorber los golpes que llegarán a su sector y a su actividad.

Los polí­ticos saben mucho de cómo gestionar los riesgos de las elecciones y temas relacionados, pero tienen bastante menos experiencia de riesgos empresariales, por no decir ninguna. Si el dinero invertido es del empresario y de sus familiares y si los beneficios van a ser suyos también, con la respectiva responsabilidad social, es lógico que las probabilidades son muy altas de que el esfuerzo del empresario será mayor y que lo haga logrando mejores resultados, comparado con lo que podrí­an hacer los polí­ticos o los funcionarios cuyo dinero que manejan sabemos que no viene de su esfuerzo personal ni de su patrimonio sino de la contribución de todos los habitantes del paí­s y de la madre naturaleza.

Además, un sector privado fuerte, es estratégicamente favorable para el gobierno, pues este contribuye a lograr una mayor recaudación interna que va al fisco nacional, lo que permite fortalecer las finanzas públicas. La caí­da en la recaudación impositiva se sentirá con mayor fuerza en la medida que el sector privado se haga más débil. Igualmente debemos indicar, que el déficit público se hace mayor en la medida que cae la recaudación, lo que induce a que, buena parte del gasto público, se tenga que financiar con mayor endeudamiento, tal como lo estamos viendo.

Por lo tanto, desde el punto de vista del incremento en el empleo estable, de una mayor recaudación impositiva que impactará de manera favorable en las finanzas públicas evitando o aminorando el endeudamiento público y del incremento de la oferta interna de bienes que trae como consecuencia un mayor resguardo de las reservas internacionales (menos divisas se tendrí­an que dedicar a las importaciones), el sector privado debe prevalecer sobre el sector público en términos empresariales.

César Aristimuño
Inversión privada vs. pública
Tal Cual

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