DPA: La iniciativa privada florece en Cuba

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El diario oficial “Granma” habla incluso de una “revolución dentro de la Revolución”. En Cuba apenas han comenzado las reformas aprobadas por el gobierno del presidente Raúl Castro, pero un floreciente abanico de empresarios autónomos está cambiando ya el panorama de un paí­s en el que el 95 por ciento de la economí­a está en manos del Estado. Para el año que ahora comienza se prevén otros cambios más profundos.

Cuba se encuentra inmersa en lo que sus autoridades llaman “actualización” del socialismo, vigente en la isla desde hace medio siglo. Dentro de dicho plan, ya en octubre, el gobierno anunció la eliminación en seis meses de más 500.000 empleos en el abultado sector estatal y aprobó leyes que permiten a los cubanos abrir pequeños negocios en más de 178 profesiones diferentes.

Desde hace pocas semanas estos cambios ya son visibles. En las aceras, paradas de autobús y portales de La Habana van desembarcando comerciantes particulares que ofrecen desde discos y pelí­culas, hasta artí­culos de cocina, zumos o platos para llevar.

No faltan tampoco los peluqueros a domicilio o quienes se ofrecen para reparar neumáticos, gafas, radios o colchones.

Todos los tí­tulos son “piratas”, pero se pueden vender legalmente en Cuba, donde la televisión emite sin licencia filmes y series estadounidenses.

En una céntrica avenida del barrio de El Vedado, Yeni ha abierto en la puerta de su casa una cafeterí­a en la que vende también CDs y DVDs copiados. La oferta es amplia, desde lo último de Shakira y Rihanna, hasta capí­tulos de “Dora la exploradora” o programas de la MTV, con precios que van entre uno y tres dólares al cambio.

Todos los tí­tulos son “piratas”, pero se pueden vender legalmente en Cuba, donde la televisión emite sin licencia filmes y series estadounidenses, debido a que el embargo a la isla impide abonar los correspondientes derechos.

“Ahora gano dinero para mí­ y mis hijos, pero también el Estado gana”, afirma la empresaria, quien como el resto de los nuevos trabajadores “cuentapropistas” -como los denomina la ley- debe pagar un impuesto sobre la renta, otro sobre las ventas y contribuir a la Seguridad Social, algo hasta ahora poco común en la isla. En un lugar visible tiene la tarjeta plastificada que la acredita como trabajadora por cuenta propia autorizada.

Muy populares son también los comercios de artí­culos varios para el hogar, como exprimidores, aceiteras o cacerolas, muchos de fabricación propia. Otra de las profesiones por cuenta propia más solicitadas es la de elaboración y venta de alimentos. En garajes o pequeños kioscos se ofrecen ahora desde bocadillos de jamón y queso, hasta croquetas o pasteles. También vuelven a abrirse restaurantes particulares o “paladares”, autorizados por primera vez en los años 90 y para los que desde entonces no se concedí­an licencias.

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Los nuevos empresarios son en un 60 por ciento trabajadores afectados por los recortes de plantillas. El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social afirmó en diciembre que hasta entonces se habí­an concedido 80.000 licencias para la apertura de pequeños negocios y se habí­an solicitado otras 20.000.

El gobierno de Castro prevé que, en cinco años, dos millones de personas trabajen en el sector privado, de los cinco millones que conforman la fuerza laboral.

En su último discurso de 2010, el presidente cubano defendió que los cambios buscan hacer “irreversible” el socialismo y no regresar “al pasado capitalista y neocolonial”, y fue tajante al afirmar que la supervivencia de la revolución depende de corregir “errores” cometidos durante décadas. “O rectificamos, o ya se acabó el tiempo de seguir bordeando el precipicio. Nos hundimos y hundiremos el esfuerzo de generaciones enteras”, afirmó ante el Parlamento.

Con respecto a las nuevas formas de iniciativa privada, Castro pidió a los militantes comunistas un “cambio de mentalidad” para “no general estigmas ni prejuicios” en torno a ellas.

Los medios oficiales dedican ahora amplios espacios a explicar las nuevas formas de trabajo e incluso a reprender a funcionarios que ponen trabas a los pequeños empresarios.

“Granma” instó recientemente a “desatar los nudos de la burocracia que entorpecen la entrega expedita de licencias”.

“Granma” instó recientemente a “desatar los nudos de la burocracia que entorpecen la entrega expedita de licencias”, y puso como ejemplo que a los aspirantes a “cuentapropistas” en La Habana les exigí­an “cuatro documentos que no eran necesarios” y no aparecí­an en la ley.

Del 16 al 19 de abril se celebrará el congreso del gobernante Partido Comunista de Cuba (PCC), que viene sin celebrarse desde 1997 y que coincide con el 50 aniversario de la victoria contra los invasores de Playa Girón y de la proclamación del carácter socialista de la revolución liderada por Fidel y Raúl Castro. En palabras de este último, el evento partidista será la última oportunidad en que la generación histórica revolucionaria podrá “dejar el rumbo trazado” de cara al futuro.

Entre los temas a tratar en el congreso está la unificación de las dos monedas que circulan en el paí­s (peso nacional y peso convertible), la flexibilización de la compra-venta de viviendas, hasta ahora prohibida en Cuba, o la eliminación de la llamada libreta de abastecimiento racionado, a través de la cual el Estado distribuye alimentos y otros productos de primera necesidad a precios altamente subsidiados.

La libreta, creada en 1962, viene ya reduciendo paulatinamente su oferta, acorde con la polí­tica de Raúl Castro de eliminar subsidios y gratuidades. En los últimos años se ha recortado la cuota de sal y frijoles y se han excluido las patatas, los guisantes y el tabaco.

Desde el 1 de enero, la libreta tampoco incluye el jabón ni la pasta de dientes, que costaban 25 y 60 centavos de pesos cubanos respectivamente, es decir, menos de un centavo de dólar, y que a partir de ahora tendrán que comprarse a precios reales.

El congreso se centrará en temas económicos y le seguirá este mismo año, en una fecha todaví­a por definir, la conferencia nacional del Partido. Según los estatutos, la reunión tiene entre sus objetivos elegir a la cúpula de la agrupación, el único partido polí­tico autorizado en la isla y que está liderado por Fidel y Raúl Castro como primer y segundo secretario.

Ambos hermanos cumplirán a lo largo de 2011 85 y 80 años respectivamente, pero su sucesión todaví­a no forma parte del debate polí­tico oficial en la isla. Raúl Castro hasta ahora sólo ha anticipado que en la conferencia se analizarán “modificaciones a los métodos y estilos de trabajo de la organización partidista”.