PDVSA; la ruina de un “gigante”

PDVSAEconomista24.- En el 2007, Pdvsa y sus filiales se endeudaron en $16.006 millones. Pdvsa cerró una negociación con un grupo de bancos liderado por BNP Paribas por 1.124 millones de dólares. En febrero amarró un préstamo de $3.500 millones con las japonesas Marubeni y Mitsui, teniendo como intermediario al Japan Bank for International Cooperation; y en abril de ese mismo año completó la emisión de $7.500 millones en bonos de deuda en el mercado interno. De esa manera, en un año la casa matriz se endeudó por $12.124 millones, de los cuales sólo canceló $173 millones a las japonesas.

A estas acreencias se suman las de Citgo. Según el balance de Alcaraz, Cabrera & Vázquez, la deuda de la filial estadounidense sumó 2.339 millones de dólares al cierre de 2007, de los cuales 1.000 millones de dólares fueron solicitados en diciembre para dar apoyo a Pdvsa.

Otra porción de la deuda vigente corresponde a la participación de Pdvsa en las empresas mixtas que sustituyeron a las asociaciones estratégicas.

El saldo de la deuda –por las “nacionalizaciones” – de las antiguas asociaciones a diciembre de 2007 fue de $1.213 millones, en su mayorí­a correspondientes a bonos de Petrozuata en circulación.Por último, en el balance aparecen reflejadas las acreencias de Pdvsa Islas Ví­rgenes ($76 millones), Tropigas ($5 millones) y Bariven ($3 millones).

Este tinglado contable no incluye:

– En las notas agregadas por los auditores al balance de deuda de Pdvsa se especifica que los 16.006 millones de dólares reflejados excluyen cuentas por pagar, ISLR por pagar, indemnizaciones, jubilaciones y otros pasivos. (entre ellos, los dineros correspondientes a los despedidos de PDVSA).

También se consideró aparte el saldo de la deuda de La Electricidad de Caracas, de la cual Pdvsa adquirió 93,61% de sus acciones en 2007. Esta compañí­a, ahora en manos del Estado a través de Pdvsa, sumó una deuda total de $269 millones en 2007.

Ahora es cuando…

“A la fecha de este dictamen estamos efectuando la auditorí­a de los estados financieros consolidados de Pdvsa al 31 de diciembre de 2007”, adelantó la firma asociada a KPMG.
El veloz endeudamiento de Pdvsa tiene efectos sobre el flujo de caja disponible este año, sin contemplar las restricciones que tienen algunos créditos que restringen la capacidad de la empresa de incurrir en deuda adicional, pagar dividendos, hipotecar propiedades o vender activos, según advierten los auditores.

En 2008, Pdvsa y sus filiales, deberán hacer frente al vencimiento de 2.877 millones de dólares, mientras que en 2009 se vencen $447 millones y en 2010 otros 422 millones de dólares.

Estos montos no contemplan, además, lo que la empresa deberá pagar de manera recurrente como servicio de deuda, dependiendo de las tasas de interés anuales acordadas para cada tipo de instrumento y que oscilan entre 1,70 y 17,67%.

Brito: $40 mil millones las deudas PDVSA

Vicente Brito, ex presidente de Fedecámaras, señaló que, según estimaciones propias Petróleos de Venezuela, tendrí­a pasivos o deudas entre los $30 y 40 mil millones.

La cifra, explica Brito, se deduce de “los bonos que Pdvsa emitió hace meses por 7 mil 500 millones de dólares; el estimado de los pasivos calculados a finales del año 2006 que -a nivel internacional- se establecí­a entre 15 y 20 mil millones de dólares, y –tercero- la deuda que tienen con proveedores y contratistas a nivel nacional que han presentado quejas en el cumplimiento de esos pagos”.También destacó que la deuda se ha duplicado, ya que el año anterior sólo alcanzó los $ 15.000 millones. (http://www.unionradio.net/ – http://www.eluniversal.com/)

Pdvsa sobreestima la Faja del Orinoco

Desde noviembre del 2006 el Gobierno anunció la cuantificación y certificación de las reservas de la Faja del Orinoco y culminarí­an para finales del 2008. Aún no ha llegado esa fecha, pero recientemente el jefe de Estado venezolano, hizo público que se habí­an certificado 125 millardos de barriles en sitio, suficiente monto para que los taladros inicien la perforación del subsuelo, ya que esos volúmenes sin riesgo exploratorio, superan a cualquier paí­s del Medio Oriente.

Pero sucede algo sorpresivo. Por ejemplo: el bloque 1 del campo Carabobo, asignado a la empresa estatal brasileña Petrobrás, vecina y calificada como amiga y sin ví­nculos con el “imperio”, no le interesa participar con el 40% accionario que ha fijado el Gobierno a las empresas extranjeras.

La explicación la ofreció Nestor Cervero, director del área internacional de Petrobrás, señalando que participarí­an con el 10% accionario, porque tení­an dudas sobre la viabilidad económica del proyecto, pese a las grandes reservas del bloque, con 45.000 millones de barriles de petróleo original en sitio.

Agregó que los “costos de producción son muy elevados (por exigir esos crudos extrapesados un mejoramiento previo a la refinación”). Ya las compañí­as aceptan pagar 34% de regalí­as, impuestos de 50% y los tributos anexos en inversión social.

Las incógnitas de lo que sucede para que no arranque la explotación de la Faja del Orinoco, puede ser simbólico con la situación de Petrobrás, que el 14 de febrero de 2005, (van a cumplirse 3 años) firmó 14 “memoranda de entendimiento” con Pdvsa.
Todos estos proyectos se han esfumado y sólo queda uno pendiente: la firma de la sociedad en la refinerí­a de Pernambuco, con inversiones de 2,5 millones de dólares, que debe concretarse en marzo de este año, cuando los presidentes Chávez y Lula se reúnan en Brasil.

Los negociadores de los contratos, hablando en términos comerciales, han manifestado que “las exigencias del Gobierno para la recuperación de crudos son altí­simas y las áreas fijadas para la explotación son muy pequeñas para la expansión de los negocios”.
Advierten que los que gerencian las discusiones del gobierno “plantean posiciones inamovibles, con una dosis exagerada de soberbia, vestida de soberaní­a y se están perdiendo grandes posibilidades de negocios, y para lograrse tienen que ganar ambas partes”. En el fondo de la cuestión hay una sobreestimación, porque consideran que la Faja del Orinoco es una “Pepsicola en el desierto” mientras, Pdvsa sola, está devaluada en tecnologí­a y personal y escasa de recursos económicos para planes tan ambiciosos. (José Suárez-Núñez – http://www.petrofinanzas.com/)