Venta de autos importados se catapultó en 81% en 2007

La nueva polí­tica automotriz del Estado restringirá la importación de automóviles de motores de más de 3.000 centí­metros cúbicos. En 2008 se castigará la compra en el exterior de carros de alta cilindrada

EDUARDO CíMEL ANDERSON

EL UNIVERSAL

Las cifras de ventas de carros de Venezuela durante 2007 dan fe de la supremací­a de los autos importados para la supervivencia del mercado y satisfacción de la demanda, y deja entrever cuánto puede sufrir el consumidor si se restringe de manera contundente la importación de unidades.

El último reporte de la Cámara Automotriz de Venezuela /Cavenez) arroja que entre enero y diciembre de 2007 se vendieron casi medio millón de carros en el paí­s: 491.899 para ser exactos.

Se evidencia un brinco de 43,3% en la colocación de autos nuevos, un movimiento acompasado con el resto del consumo en Venezuela, que experimentó una explosión generalizada en bienes y servicios de 19% en 2007, según el Banco Central de Venezuela.

El crecimiento en la demanda agotó la producción nacional de autos, que llegó a sólo 155.506 carros en 2007.

De allí­ se obtiene que la muy notoria cantidad de 336.393 unidades (o lo que es igual: 68,3%) provinieron de los mercados foráneos, como Colombia, México, Brasil y otros.

Hay más: La venta de importados creció en 81% en 2007, y su cantidad es, por diferencia de unos poquitos miles, igual a las ventas totales de 2006, de 343.351 autos.

Mientras esto sucedí­a, las autoridades venezolanas diseñaban una nueva polí­tica automotriz que persigue disminuir las importaciones, con la intención de incrementar la producción interna.

No hay en el sector dudas de que esa es una de las intenciones, pero también queda claro que esto sucedió en momentos en que el Gobierno se vio duramente presionado para disminuir las importaciones, que en general llegaron a 44,4 millardos de dólares (un salto de 36% respecto a 2006), y para las cuales hubo que destinar más de 60% de los ingresos petroleros.

Según economistas consultados, tal ritmo de importaciones es insostenible en el corto plazo, por lo que impera hacer un recorte, sobre todo en áreas no estratégicas.

Y posiblemente hay quien piense que el sector automotor fue suficientemente bendecido por la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi) desde la cual se aprobó para el sector más de 18% (3.870 millones de dólares) del total de 2007.

Recibió la industria casi el doble de lo autorizado para salud (que con 2.104 millones de dólares se adjudicó 10,27% de las aprobaciones) y mucho más que lo que correspondió al sector de alimentos, el cual obtuvo 2.348 millones de dólares, equivalentes a 11,45%.

Y del lado del consumidor, se conjugaron el incremento del gasto público y los altos precios del petróleo para generar un excedente de liquidez en la calle, con la consecuente necesidad de invertir en activos, ya que el ahorro como tal es poco rentable.

La situación generó una demanda de automóviles que obviamente fue insatisfecha, ya que aún persisten listas de espera de decenas de miles de personas que aguardan para comprar uno.

A la vez, la práctica de espera por lista se expande hacia unidades de mayor precio, incluidos rústicos, siendo que era común en carros de menor gama.

En medio de esta demanda saturada, en 2008 se importará por lo mí­nimo 40% menos de autos, según fuentes.

Este viernes hubo una reunión entre representantes del sector, y personeros de Miraflores, pertenecientes a los despachos de Finanzas e Industrias Ligeras y Comercio, Milco.

La información que se maneja es que las ensambladoras recibieron la aprobación de entre 30 a 35% de lo que solicitaron, que habrá una revisión semestral de la meta, lo cual puede derivar en la autorización de un porcentaje adicional, y que será restringida la importación de unidades con motores mayores a 3.000 centí­metros cúbicos, o seis cilindros.

Habrá como máximo entonces unas 200.000 unidades importadas en 2008, si se cumple la premisa de la revisión. Si no se cumple, la cantidad superará levemente las 100.000 unidades.

En cualquier caso es un faltante que afectará la demanda y al consumidor, dado que, aunque se incremente la producción local, el mercado arrastra solicitudes insatisfechas que datan incluso de dos años atrás.

La meta es que la producción nacional crezca aproximadamente 25%, y rompa la barrera de las 200.000 unidades, con lo cual el mercado se ubicarí­a en un máximo de 400.000 carros al año, en el mejor de los casos.

Es un faltante de aproximadamente 100.000 carros versus 2007, y muchos menos de los requeridos para satisfacer la demanda actual.