Guerra: la inflación es un arma de doble filo pero puede servir a los gobiernos

Foto: Archivo. Noticias24

El economista José Guerra, en su columna publicada hoy en Tal Cual, hizo énfasis a la desvalorización de la moneda nacional y del cómo el Gobierno Nacional no ha podido, con sus polí­ticas públicas, frenar la inflación que tanto ha afectado al venezolanos.

A continuación la columna completa de José Guerra.

La gente interesada en los asuntos económicos siempre se ha preguntado la razón por la cual suben los precios, por el fenómeno de la inflación.

La explicación más intuitiva es aquella que ve el alza de los precios como resultado del aumento de los costos de producción que luego son transferidos a los precios. Lo cierto es que cuando la inflación comienza a aumentar, ello retroalimenta el incremento de los costos y luego sigue una cadena de ajustes salariales que refuerzan la inflación y se crea un cí­rculo vicioso del cual resulta difí­cil salir.

En realidad, la economí­a experimenta una especie de co-movimiento de sus variables fundamentales y en algunos casos resulta complicado determinar el inicio del proceso inflacionario. Pero no solamente son los costos lo que explican el ascenso de los precios.

En algunas situaciones lo que la gente piensa que va a ocurrir también ayuda a dar cuenta de la inflación. Así­, cuando la gente pierde la confianza en la moneda debido a que el gobierno y los bancos centrales abusan de las emisiones de dinero, el resultado esperable es que ocurra una devaluación de la moneda y ello se expresa en aumentos de los precios. La inflación es un arma de doble filo. Por una parte puede servir a los gobiernos.

¿Cómo? Al subir los precios, la deuda que emite el gobierno en moneda nacional se desvaloriza y al final el gobierno termina pagando menos de lo que debe. Cuando se acumula el monto de la deuda, los gobiernos en realidad no la pagan y para una muestra observen lo que ha pasado con lo adeudado a las universidades y demás sectores laborales. Por otra parte, la inflación cuando alcanza cierto umbral, se convierte en un dolor de cabeza para los gobiernos en la medida que genera inestabilidad y conflictividad polí­tica.

“En algunas situaciones lo que la gente piensa que va a ocurrir también ayuda a dar cuenta de la inflación”

Por ello, los gobiernos optan por diseñar medidas para contener la inflación. Unos con más éxitos y otros con menos. Venezuela cuadra en el segundo caso debido a que las polí­ticas que se han aplicado no logran contener la aceleración de la inflación. En el paí­s se han ensayado medidas totalmente ineficaces contra la inflación.

En los años ochenta, durante la administración del presidente Jaime Lusinchi, existí­a un control de cambio y de precios que acumulaba el alza de precios, mas no lo resolví­a. Para intentar atemperar el aumento de los precios se concibió la Comisión Nacional de Costos, Precios y Salarios (Conacopresa), creada con el objeto de regular los precios, vigilar los costos y fijar los salarios.

En ese gobierno existió la ilusión de que los precios estaban bajo control pero todo fue una gran farsa porque al final se creó desabastecimiento y cuando tocó liberar los precios porque el paí­s no tení­a divisas para seguir subsidiando los bienes importados, estalló la espiral inflacionaria, con una fuerza inusitada debido a que los controles de cambio y precios lo único que habí­an logrado hacer era represar el torrente inflacionario.

El gobierno del presidente Chávez intenta repetir el mismo error al crear la Superintendencia de Costos, Precios y Protección del Salario, con los mismos propósitos pero con la notable diferencia que ahora el control se extenderí­a hasta las ganancias de las empresas. Todo comenzará con el reestablecimiento de los precios máximos de venta al público. Esta es una idea tan cautivante como absurda. Todas estas regulaciones buscan detener el alza de precios y el azote que para los trabajadores y la sociedad significa la inflación.

El gobierno del presidente Chávez intenta repetir el mismo error al crear la Superintendencia de Costos, Precios y Protección del Salario

¿Qué es lo que recientemente ha generado la inflación en Venezuela? Para ello conviene recordar que desde el primero de enero de 2011 rige el tipo de cambio de Bs 4,30 por dólar lo que implicó una devaluación de 65%, con lo cual los bienes importados y los que empelan insumos importados comenzaron a subir.

Luego como reconocimiento de esa inflación, el gobierno aumentó la unidad tributaria en más de 20%. Igualmente, ha sido el gobierno quien le ha quitado el respaldo al bolí­var mediante la expoliación de las reservas del BCV para financiar el déficit fiscal del gobierno. He allí­ las causas primarias de la inflación. Una revisión rápida de América Latina muestra que en 2011 la inflación en Chile, Colombia y Perú es menos de 4,0% anual mientras que en Venezuela es 24%, y en ninguno de esos paí­ses hay controles de precios ni de cambio y tampoco han recibido el volumen de ingresos que ha entrado a Venezuela.

¿Por qué esos paí­ses tienen baja inflación? En primer lugar, porque existe un gobierno fiscalmente responsable que no se financia imprimiendo dinero y en segundo término debido a que los bancos centrales cuidan la moneda que emiten y no son cajas chicas de los gobiernos, todo lo contrario de lo que existe en Venezuela, donde para todos los fines prácticos el BCV conspira contra el bolí­var, al enjugar los déficit del gobierno y con la entrega de las reservas internacionales.

En esos paí­ses o en las naciones serias, nadie habla de especulación sino de inflación cuando se refieren al alza de los precios de los bienes. Este término es una excusa utilizada para echarle la culpa a otro cuando los bancos centrales y el gobierno actúan irresponsablemente y permiten que la inflación se desboque.

El riesgo de la nueva Conacopresa, bajo el gobierno del presidente Chávez es que propicie el desabastecimiento tal como ocurrió en el pasado. Esto es tan absurdo como que se creara un ente mundial para controlar el precio mundial del petróleo por una resolución, sin tomar en cuenta los factores de demanda y oferta de crudos. O que mediante un decreto con valor y fuerza de ley se decrete que en Venezuela no rija la ley de la gravedad.