“La otrora poderosa Pdvsa hoy es una empresa que da lástima”

Foto: Noticias24 / Archivo

El economista José Guerra cuestiona hoy el manejo actual de la principal empresa estatal venezolana: Pdvsa. En su columna en Tal Cual de este 25 de mayo, el ex directivo del Banco Central de Venezuela asegura que la tarea prioritaria del nuevo gobierno a partir de 2013 debe ser recuperar esta industria pues “en las manos de Ramí­rez & Co la empresa va a un derrumbe seguro”.

A través de un cuadro demuestra cómo ha caí­do la producción de esta empresa y concluye que Pdvsa ya no es una empresa petrolera, “sino más bien una entidad amorfa desenfocada de su misión”. Finalmente, propone una serie de medidas imprescindibles para recuperar la estatal petrolera.

A continuación la columna completa:

La otrora poderosa Pdvsa hoy es una empresa que da lástima. Es una doble sensación la que genera a los venezolanos el estado de su principal industria. Por un lado indignación por la forma en que Ramí­rez & Co manejan la compañí­a y, por la otra, la serenidad del examen cuidadoso de sus números pone en evidencia que hay que endrezar su conducción. Esto último tiene que ser tarea prioritaria del nuevo gobierno a partir de 2103. En las manos de Ramí­rez & Co la empresa va a un derrumbe seguro, a menos que los precios se mantengan en niveles superiores a los US$ 90 por barril, hecho probable pero no seguro. Ese tipo de parada de ludópata no se la puede jugar un paí­s.

El gráfico adjunto deberí­a ser motivo para que en Venezuela se abra una discusión acerca de la situación y las posibilidades de enmendar el cuadro crí­tico de Pdvsa. La ha salvado de sucumbir los elevadí­simos precios del petróleo. Registra el BCV que la producción petrolera no ha dejado de caer desde el cuarto trimestre de 2008 hasta evidenciar una declinación de 1,8% durante el primer trimestre de 2011. Son dos años y medio de declinación de la producción que frente a un consumo interno que no cesa de aumentar, se ha expresado en una caí­da de los volúmenes exportados, que no se ha reflejado en baja de los ingresos en virtud de los precios siderales que ha alcanzado el crudo en los últimos cinco años.

Cuadro: José Guerra

El gráfico anexo merece un análisis detallado. Se muestra la relación entre la producción petrolera medida por el producto interno bruto petrolero (PIB petrolero) y la deuda en moneda extranjera emitida por Pdvsa. En el eje izquierdo donde se observa la deuda en US$ se puede figurar que la deuda financiera de Pdvsa crece sostenidamente al pasar de US$ 2.941 millones en 2006 hasta aproximadamente US$ 25.000 millones en 2011. En esos mismos años los precios petroleros pasaron de US$ 56 por barril a US$ 96 por barril en lo que va de 2011. Es decir, mientras el precio petrolero aumentaba más de 70%, la deuda se multiplicó por ocho. Esto es sencillamente increí­ble e inaceptable.

Cuando los bancos de inversión publicitan sus prospectos para la emisión de la deuda de Pdvsa con el objeto de cautivar a los clientes, exponen que el endeudamiento tiene como objeto realizar las inversiones para elevar el nivel de producción y con ello mejorar la posición financiera de la empresa. Obviamente, los bancos de inversión hacen su negocio, colocan la deuda y lo que resta es responsabilidad de la cofradí­a que dirige Pdvsa. En el eje de la derecha del gráfico se puede observar la cuantificación del PIB petrolero, que en fin de cuentas refleja los barriles producidos. El gráfico es muy elocuente: en tanto que la deuda aumenta significativamente la producción petrolera declina sostenidamente. ¿Qué ha pasado entonces?

Ello deberí­a responderlo Ramí­rez & Co. Pero no lo hace ni lo va a hacer. Lo que les queda es siempre hablar a nombre del pueblo, de nuestro pueblo. Intentemos una explicación. La coincidencia entre caí­da de la producción y crecimiento de la deuda sugiere que los recursos obtenidos mediante el endeudamiento no se emplearon en el aumento de la producción. ¿En qué se usaron? Claramente no fue en nuevas inversiones. El asunto reside en el hecho de que Pdvsa no es una empresa petrolera, sino más bien una entidad amorfa desenfocada de su misión y que además tiene recostado sobre su presupuesto como sanguijuelas a los gobierno de Cuba, Bolivia y Nicaragua. De esta manera, Pdvsa tiene que financiar y dedicar recursos incuantificables a todo tipo de gasto y actividades tanto en Venezuela como en el exterior y por tanto sus cuentas no cuadran y tiene que endeudarse. A ello súmense la corrupción que corroe sus finanzas.

Una nueva polí­tica petrolera para Venezuela debe descansar, primero, en ir gradualmente haciendo de Pdvsa una empresa petrolera y que la polí­tica social esté a cargo de una agencia especializada. Segundo, en incentivar la participación del capital nacional en el negocio petrolero el cual no pueden ser un coto cerrado de chinos, cubanos e iraní­es. Tercero, realizar un plan de inversiones para levantar la producción, cuarto, eliminar la politiquerí­a de la empresa para hacerla una empresa eficiente y quinto, desarrollar a fondo la industria petroquí­mica.