
Estados Unidos anunció este martes al término de dos días de “diálogo económico” con China que ambos países se comprometen a mantener sus políticas de reactivación hasta la recuperación y a rectificar los desequilibrios de su economía a más largo plazo.
Washington anunció además que Pekín se comprometió a emprender reformas de su economía, con la liberalización de su sector financiero y la apertura a la competencia de sus mercados públicos.
Ambos países acordaron trabajar juntos para finalizar la Ronda de Doha de liberación comercial, dijo el secretario del Tesoro estadounidense Timothy Geithner, al término de las conversaciones de alto nivel.
Ante la crisis económica mundial, “ambos países se comprometieron a mantener sus respuestas políticas sólidas hasta que se asegure la recuperación”, explicó el departamento del Tesoro en una “ficha técnica” que resume los avances logrados en el encuentro.
“Reconociendo que la prosecución de una cooperación estrecha entre Estados Unidos y China es crucial para la salud de la economía mundial, ambas partes se comprometieron a seguir políticas que apunten a un crecimiento más duradero y equilibrado de ahora en adelante”, añadió el Tesoro.
Para Estados Unidos esto significa “reforzar y hacer duradera el alza reciente del índice de ahorro privado” y “reducir el déficit presupuestario a un nivel defendible a largo plazo de aquí a 2013″.
Para China, esto implica “aumentar la contribución del consumo nacional al crecimiento económico”, por medio de medidas que refuercen la protección social.
Pekín se comprometió por otro lado a medidas concretas para liberalizar su economía.
El país anunció, según Estados Unidos, “proyectos para liberalizar los tipos de interés” y “su intención de abrir su mercado de los servicios a las inversiones privadas”.
Las empresas extranjeras “serían tratadas de la misma manera que los productores nacionales en cuanto al derecho a competir en los otorgamientos de mercados públicos”, explicó el Tesoro.
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