Productores no están satisfechos con incremento del sorgo

Foto: Prensa Presidencial /Archivo

Fedeagro mostró su descontento debido al incremento autorizado por el Gobierno Nacional, del 60% en el precio del sorgo, considerando, que el aumento es insuficiente y que, además, se hizo a destiempo debido a que no se estimuló la siembra de este rubro que tení­a más de 2 años sin un alza de precios.

El vicepresidente de Fedeagro, Carlos Odoardo Albornoz, señaló que este año entregaron al Gobierno los costos de producción a tiempo para que se tomara una decisión y se pudieran aprovechar las hectáreas de maí­z que no se sembraron, para sustituirlas por sorgo en algunas regiones como en el estado Portuguesa y elevar el cultivo en Guárico, pero no se atendió esta solicitud y el precio se fijó por debajo de lo esperado.

El precio justo para el sorgo debió ser 1,60 bolí­vares por kilo y no 1,20 bolí­vares. Mientras sigamos perdiendo en la mayorí­a de los rubros lo único que estamos haciendo es endeudarnos y retrasar el pago de los créditos. Con los precios por debajo de los costos de producción no tenemos ningún margen de rentabilidad y eso desestimula la siembra”, expresó.

Agregó que los agricultores registran un rezago de 20% entre el precio aprobado para el maí­z amarillo y el costo de producción, y en el caso del maí­z blanco es de 11%, y ahora con el sorgo el diferencial es mayor.

“Estos precios insostenibles han hecho que a duras penas se logren 450.000 hectáreas de maí­z sembradas cuando se hablaba de una meta de 1,1 millones de hectáreas. Y con respecto al sorgo, el Gobierno estipuló un objetivo de 250.000 hectáreas, pero es difí­cil llegar a esa cantidad si apenas el año pasado se cultivaron 30.000 hectáreas”, apuntó el vicepresidente de Fedeagro, y pidió una compensación económica para los productores.

Indicó que con bajos precios difí­cilmente se lograrán sustituir las importaciones de maí­z amarillo por sorgo nacional y atender la demanda de cereales para la industria de alimentos balanceados para animales.

Por Katiuska Hernández

Con información de El Nacional