Mi primera clase de economí­a

Roberto disfrutó uno de los regalos que más habí­a ansiado. Un BlackBerry. Y no fue un gusto que le dio su papá o el Niño Dios. Se lo dio el mismo con lo que ahorró durante cierto tiempo de su merienda. Es una lección de vida y valores.

¿Desde cuándo darles dinero a los hijos? ¿Cuánto y con qué frecuencia? Una lección de vida y valores.

Por supuesto que al final, los padres de Roberto le dieron el último empujón para que completara el dinero que le faltaba para su BlackBerry.

Guardar casi completo el dinero que sus papás le dieron cada semana a Roberto fue un esfuerzo que para él valió la pena. “Le decí­a a mis amigos que mejor alquiláramos una pelí­cula y la veí­amos en mi casa para así­ ahorrarme también lo de la cotufa y el refresco. Y para el colegio llevaba diariamente algo de la casa”, dice Roberto.

Como casi logró la meta, su papá y su mamá quedaron un poco preocupados. “No sé, le damos mucho. Hemos hablado con otros papás y mamás y algunos no les dan sino cuando salen y otras les dan mucho más”, dice Pedro y Maria Elena.

¿Desde cuándo darles dinero a los hijos? ¿Cuánto y con qué frecuencia? Una lección de vida y valores.

Saber cuánto dinero darles y desde qué edad es una pregunta que ronda la cabeza de los padres, especialmente si sus hijos son adolescentes.

Luisa Arismendi, mamá de tres niños, no les da mucho porque todaví­a no tienen tantas necesidades. “Con todo y eso siempre están diciendo que no les alcanza. A Kristel, que tiene 11 años, le doy 25 bolí­vares diarios. La merienda la lleva de la casa y le doy una tarjeta de celular de 20 mil bolí­vares. A Michelle, que tiene 15 años, le doy 40 bolí­vares diarios. Si va a ir al cine, le pagamos la entrada. Y le pago el celular que tiene 100 minutos libres al mes. Y a Juancho, de 6 años, como ya lo dejan comprar en la cantina del colegio, le doy cuando me pide para comprar cualquier cosa que le gusta, dado que se lleva su comida completa de la casa y entre los abuelos y los tí­os cada uno recibe de regalos unos 150 bolí­vares mensuales”.

Como no tienen tanto en qué gastar, lo que les sobra lo van guardando para comprarse un antojo como algo de ropa.

Acerca desde qué edad darles y la cantidad adecuada no hay nada escrito ni probado. Lo cierto es que depende de la edad del pequeño, de su madurez y de la situación económica de la familia.
Según la sicóloga familiar, Marí­a Alejandra Granadillo, después de los cinco años, los niños ya tienen la capacidad de aprender el valor del dinero, pues manejan conceptos de cantidad y número, reconocen las diferentes denominaciones de monedas y billetes y entienden cuánto tienen y para qué alcanza.

Clase de economí­a y valores

Pero no se trata de entregarles el dinero para que gasten y ya. Es una oportunidad para enseñarles, no sólo cosas prácticas como principios de matemáticas (sumar y restar), también valores y de paso, ir inculcándoles nociones de economí­a, porque esta no es una ciencia oculta que sólo entienden los economistas y los ministros de hacienda, sino una actividad diaria en la cual participamos todos.

Estas primeras lecciones son fundamentales para que ellos aprendan a manejar el dinero para el resto de su vida.

En un principio, sólo hay que darles estrictamente lo que necesitan. “Se pueden tomar por costumbre que los viernes tienen 150 bolí­vares, por ejemplo, para una pizza y un refresco”, dice la sicóloga Maritza Certad.

Luego se les puede ir dando una cantidad fija cada semana, luego cada 15 dí­as y finalmente al mes, lo que los enseñará a ser organizados en sus gastos, a ahorrar y a establecer prioridades.

Estas primeras lecciones son fundamentales para que ellos aprendan a manejar el dinero para el resto de su vida.

“Hay que enseñarles el valor del dinero. Tiene un uso de placer (comprarme lo que me gusta), uno de consideración con el otro (comprar un regalo), uno reparador (reponer lo que dañé o boté) y el de ahorro“, comenta Maritza.

Al momento de establecer la cifra se debe acordar mutuamente qué gastos fijos y necesarios incluye: merienda, recreación (cuántas salidas y a dónde), materiales escolares, etc.

Así­ mismo, si en esa suma entran los regalos que va a dar a un amigo, hermano o familiar por cumpleaños o dí­a de la madre. Es importante que aprenda a regalar, a compartir. Por ejemplo, si un compañero no tiene para la merienda, que lo pueda invitar. O si está enfermo o pasando por un mal momento darle un chocolate. Así­ también va aprendiendo a compartir y a ser solidario.

Con el dinero no solo se aprende el valor monetario de las cosas, también el esfuerzo por conseguirlas. A los niños hay que hablarles de cómo se consigue el dinero, para que no les pase como a Juancho, que cuando su mamá le decí­a que no habí­a dinero para lo que querí­a, él, muy naturalmente le decí­a que fueran al cajero a sacar más. Se les debe inculcar la importancia del trabajo, que la plata no se consigue fácilmente y que por eso hay que saberla gastar.

De paso se le debe enseñar a ser honrado. Que no debe tomar dinero de otra parte o persona; si hizo un encargo, que entregue el vuelto; si le dieron de más en la devolución, que no se quede con el excedente.

Al mismo tiempo hay un tema importante de responsabilidad: enseñarle a guardar el dinero en un lugar seguro (una alcancí­a o el banco) para no perderlo, no gastarlo antes de tiempo, no derrocharlo.

Si lo extraví­a o lo gasta en un sólo dí­a no es conveniente reponérselo. Es mejor revisar con él qué pasó y tomar medidas para que no vuelva a suceder.

Cuentas claras: sumas y restas

* Aproveche los dí­as de compras para enseñarle a su hijo cuánto valen los artí­culos que llevan a la casa.

* No lo recompense por todo con dinero, después no hará un favor sino es por algo a cambio.

* No recompense aquellas cosas que son su deber hacer como las tareas, arreglar su cuarto o guardar su ropa.

* Enséñele que el dinero es bueno para gastarlo, entre otras cosas, con quienes estima. Así­ no se volverá tacaño y acumulativo sin más objetivo que atesorar.

* Hay que incentivarlo a que ahorre con un objetivo claro y a corto plazo.

* Si quiere un juguete, algo de ropa, un accesorio o un paseo, se le pueden proponer actividades extras para que gane el dinero que necesita.

* Si la familia pasa por un mal momento económico hay que contarle para que colabore y entienda las restricciones.

Análisis realizado por Aristimuño Herrera & Asociados