Por primera vez en su historia EE UU fue degradado en un polémico análisis financiero

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Washington, 6 agosto 2011 (AFP) – La nota del crédito estadounidense fue degradado por primera vez en su historia el viernes cuando la agencia Standard & Poor’s la bajó de “AAA” a “AA+”, argumentando la creciente deuda, el pesado déficit presupuestario y carencias en la planificación de polí­ticas.

S&P añadió “perspectiva negativa” a la nueva calificación, pese a que fuentes del gobierno involucradas en las negociaciones con la agencia criticaron su análisis, al que acusaron de tener fallas “profundas y fundamentales” e intentaron infructuosamente evitar la rebaja.

Según el Tesoro estadounidense, el error en el análisis es de 2 billones de dólares.

“Un análisis con un error de 2 billones de dólares habla por sí­ mismo”, dijo un portavoz del Tesoro, apenas después de que Estados Unidos perdiera la máxima calificación.

Actualmente hay 17 paí­ses y tres territorios (Hong Kong, Guernsey y la Isla de Man) cuya deuda está calificada como AAA por S&P

S&P señaló que “la degradación refleja nuestra opinión de que el plan de consolidación fiscal que el Congreso y el gobierno acordaron recientemente se queda corto respecto a lo que, en nuestra visión, deberí­a hacerse para estabilizar la dinámica de la deuda del gobierno a mediano plazo”.

Se trata de la primera vez que Estados Unidos ve bajar su calificación desde que obtuvo por primera vez una triple A, de Moody’s en 1917, nota que también le dio S&P en 1941.

Este revés para el Gobierno estadounidense viene después de que la Casa Blanca y los legisladores Demócratas y Republicanos llegaran el pasado martes a un acuerdo para elevar el lí­mite de endeudamiento tras varios meses de disputas que hicieron temblar a la economí­a mundial, todaví­a en proceso de recuperación después de la recesión de 2008.

“La degradación refleja nuestro punto de vista de que la efectividad, estabilidad y previsibilidad en la planificación de polí­ticas e instituciones polí­ticas se han debilitado, en momentos de continuos desafí­os fiscales y económicos, a un nivel mayor de lo que preveí­amos cuando asignamos una perspectiva negativa” a la nota de Estados Unidos el pasado 18 de abril, agregó el comunicaodo de S&P.

La agencia dijo que la perspectiva negativa apunta a la posibilidad de bajar la calificación a “AA” en dos años si el gobierno no reduce el gasto como ha prometido, o si suben las tasas de interés o surgen nuevas presiones fiscales empeorando el panorama financiero del paí­s.

Y sugirió que cualquier plan de reducción del déficit necesitarí­a cortes por al menos 4 billones en 10 años. El plan acordado entre los confgresistas y la Casa Blanca prevé cortes por 2,4 billones de dólares.

Moody’s y la tercera gran agencia calificadora, Fitch, afirman que continuarán estudiando el plan del déficit para ver si mantienen a Estados Unidos entre las naciones con nota AAA.

Una degradación de la nota supondrí­a una situación embarazosa para Estados Unidos, y podrí­a aumentar el costo del crédito para el Gobierno estadounidense.

Al ser el dólar y los bonos del Tesoro centrales para el comercio y las finanzas globales, una rebaja en la calificación podrí­a en teorí­a golpear a la economí­a mundial, añadiendo una nueva preocupación tras la crisis de la eurozona.

“La incertidumbre respecto a los efectos que puede tener sobre el mercado es elevada”, habí­a afirmado recientemente el banco de inversión Goldman Sachs en un análisis de las potenciales consecuecias de una degradación, que, en efecto, podrí­a empujar a los inversores a una reevaluación generalizada de los reisgos.

Pero otros analistas cuestionan el impacto que podrí­a tener esta reducción sobre la demanda de la deuda estadounidense, al argumentar que las calificadoras tienen poca credibilidad, y dudan si los mercados las tomarán realmente en cuenta.

Moody’s y Fitch reafirmaron su calificación Triple A poco después de que Obama firmara la ley que eleva el techo de endeudamiento público el martes.

Standard & Poor’s es considerada la más influyente entre las tres grandes calificadoras y ha sido la más agresiva en su notación de la deuda estadounidense, cuya perspectiva ya habí­a bajado de “estable” a “negativa” en abril pasado.