Empresas deberán producir 80% de pastas reguladas

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En un comunicado, emitido por la Asociación Venezolana de Fabricantes de Pastas, Avepasta, alertó sobre la crí­tica situación que atraviesa la industria debido al incremento de la materia prima y al rezago de los precios.

Avepasta sostiene que las empresas registran pérdidas de 2,51 bolí­vares por cada kilogramo del producto que fabrican al precio regulado. Explican que la industria está obligada a comercializar 80% del total de lo producido a un precio controlado que no cubre los costos mí­nimos de producción y comercialización necesarios para ofrecer el producto a los consumidores.

Este gremio, sostiene que el sector padece el incremento significativo de los costos en gran parte debido al aumento de los precios internacionales del trigo en más del 100%. Igualmente les ha impactado la devaluación de enero 2010 cuando el tipo de cambio pasó de 2,15 bolí­vares a 2,60 bolí­vares y adicionalmente la unificación cambiaria anunciada en diciembre del año pasado cuando se eliminó la tasa de 2,60 bolí­vares para la importación de insumos alimenticios y quedó en 4,30 bolí­vares por dólar. A estos costos se une el alza del flete, la mano de obra y otros factores que encarecen la estructura de costos de producción.

“Si bien es cierto que el ejecutivo reconoció todas las autorizaciones de importación otorgadas antes del momento de la unificación cambiaria de diciembre 2010 a la tasa de 2,60 bolí­vares por dólar, lo cual permitió un lapso para realizar el ajustes de precio regulado, este ajuste fue de apenas 33% lo cual está muy por debajo del impacto sufrido en la estructura de costos producto de una devaluación del 100% más una inflación significativa”, indica Avepasta en el comunicado.

Reiteró, su llamado al diálogo para que se instale una mesa de trabajo que permita el respectivo análisis entre el Ejecutivo y la industria para definir un precio adecuado para la pasta regulada que asegure la sostenibilidad de la producción y el suministro continuo a los consumidores.

Por Katiuska Hernández

Con información de El Nacional