Productores de pasta insisten en alza de precios para garantizar sostenibilidad

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En Venezuela se producen mensualmente entre 28.000 y 30.000 toneladas de pastas que abastecen el consumo nacional. De esta cantidad, cerca de 35% se distribuye a las redes sociales del Gobierno a través de la Corporación de Abastecimiento y Servicios Agrí­colas.

En los últimos meses la industria de pastas ha registrado pérdidas debido al encarecimiento de la materia prima y a que el precio regulado está por debajo de los costos de producción.

El presidente de Avepasta, Asociación Venezolana de Fabricantes de Pastas Alimenticias, Simón Nobile, informó que se reunieron con el Ejecutivo para exponerle una evaluación del sector y advertir sobre la crí­tica situación que afrontan.

“La industria está perdiendo 2,51 bolí­vares por cada kilogramo de pasta que se produce al precio regulado. Le presentamos al Gobierno esos costos de producción y esperamos que se analice la situación, porque el sector depende de que se aumenten los precios para poder garantizar la sostenibilidad y el suministro al mercado”, dijo.

Una de las propuestas de las empresas es que se flexibilice la resolución que los obliga a fabricar 80% de presentaciones reguladas y 20% de pastas tipo premium o especiales.

“Necesitamos que se aprueben medidas que le permitan a la industria oxigenarse y seguir produciendo. La pasta es un alimento de primera necesidad y hemos garantizado el suministro pese a las dificultades”, agregó.

Nobile señaló que en el Ministerio de Alimentación existe la disposición de revisar la situación. Afirmó, además, que se comprometieron a agilizar la aprobación y entrega de los certificados de no producción para la importación de trigo.

“Nos quedan inventarios del producto terminado y de trigo, pero es necesario que el ritmo de aprobación de los certificados no se detenga para asegurar el flujo normal de importaciones y luego el procesamiento”, expresó, y añadió que en algunos casos extremos las empresas se han prestado entre sí­ materia prima para no parar la producción.

Por Katiuska Hernández
Con información de El Nacional