Guerra: Se deberí­an usar todos los métodos creativos para derrotar a la inflación

Foto: Noticias24/ Archivo

El economista José Guerra en su columna de hoy aseguró, que la polí­ticas que ha implementado el Gobierno Nacional contra la inflación “han fracasado”.

Además, criticó los “métodos creativos” que han empleado las autoridades del BCV en entregar las reservas internacionales al Gobierno para financiar el déficit fiscal.

Lea a continuación la columna:

El gobierno está perdiendo la lucha contra la inflación. A pesar de tener controles de precios y de cambio estrictos los precios de los bienes y de los servicios no dejan de aumentar. El gobierno y el BCV abdicaron de la polí­tica económica para abatir la inflación y más bien recurren a un esquema que en todas partes ha fracasado: la administración directa sobre los precios. Se trata de la aplicación de la planificación central, resabio de la economí­a comunista y que consiste en que un grupo de iluminados decidan centralizadamente cuánto se produce, qué se produce y a qué precio se produce, dejando de lado la realidad del mercado con toda su complejidad, donde productores y consumidores interactúan. Ha sido tan devastador para la economí­a nacional el efecto de la inflación, que el mismo presidente del BCV se vio obligado a reconocer que “la inflación es un problema y que hay que usar métodos creativos para derrotarla”.

Entre esos métodos creativos que han empleado las autoridades del BCV destacan la entrega de las reservas internacionales al gobierno para financiar el déficit fiscal, el financiamiento a PDVSA y la disminución de la tasa de encaje bancario para con ello liberar liquidez y de esta forma proporcionar más dinero al gobierno para apuntalar el gasto público

Después de aplicar estas medidas inflacionarias, se sorprende el presidente del BCV con una tasa de inflación elevada. A lo anterior hay que sumar el hecho que en enero de 2011 entró en vigencia un nuevo tipo de cambio que implicó una devaluación del bolí­var de 65% y en mayo se decretó un aumento del salario mí­nimo de 25%. Con un banco central que aplique una polí­tica inflacionaria, expresada en un aumento de la cantidad de dinero que la economí­a no requiere, no se puede esperar sino que la tasa de inflación esté constantemente presionada al alza.

El gobierno y el BCV abdicaron de la polí­tica económica para abatir la inflación y más bien recurren a un esquema que en todas partes ha fracasado

Lo que si no es explicable, racionalmente hablando, es que las autoridades monetarias se conformen con niveles de inflación entorno al 26%-28%, seis veces mayor que la tasa de inflación promedio de los socios comerciales de Venezuela, sin entender que con esos registros inflacionarios, la economí­a venezolana no va a crecer de forma sostenida y además siempre tendrá la conflictividad que genera los aumentos de precios y el rezago de los salarios reales.

Luce el Directorio del BCV deprimido, entumecido, sin iniciativas para disminuir el ritmo de aumento de los precios. Y en su lugar, el empuje viene del gobierno con una solución peor: la fijación directa de los precios mediante una ley. Agotados los controles en sus distintas vertientes y también la polí­tica según la cual importando masivamente se podrí­an bajar los precios, recurre el gobierno al criterio de unos burócratas a instalarse en la Superintendencia Nacional de Costos y Precios Justos, quienes decidirán los precios de los bienes y los servicios.

En el gráfico adjunto se puede apreciar las trayectorias de la meta de inflación de 25% establecida por el pacto entre el Ministerio de finanzas y el BCV para 2011 y la inflación efectivamente observada. Resalta que en la mayorí­a de los meses entre enero y julio dicha meta no ha sido cumplida no obstante el valor generosamente elevado de la misma. En los meses sucesivos es de esperar una mayor aceleración de la tasa de inflación en la medida en que se tengan que reconocer los efectos acumulados de la devaluación de enero de 2011, los cuales se han venido dosificando para que no se produzcan saltos abruptos en los precios.

En cualquier caso, mientras el BCV no rescate su rol como autoridad monetaria, es difí­cil pensar que con un fisco indisciplinado la inflación pueda atemperarse. De esta forma, se crea un cí­rculo vicioso debido a que esos elevados niveles de inflación obligan a los trabajadores a exigir aumentos de salarios y de esta forma se refuerza las tensiones inflacionarias, con el ingrediente de que el gasto electoral va expandir significativamente la cantidad de dinero y con ello la circulación de bolí­vares que la gente no desea mantener y al gastarlos, se potencia el incremento de los precios, todo lo cual a su vez, obliga a devaluar el bolí­var, más temprano que tarde.

Columna: Derrotados por la inflación
José Guerra / @JoseaGuerra
Tal Cual