Toyota de Venezuela pide a trabajadores que depongan la protesta que tiene paralizada a la empresa

Foto: Reuters / Archivo

CARACAS, ago 10 (Reuters) - La unidad en Venezuela de la automotriz japonesa Toyota pidió el miércoles a los trabajadores que depongan una medida de protesta que mantiene paralizada su planta en el oriente del paí­s petrolero.

En un comunicado, la filial local de Toyota rechazó la toma de sus instalaciones y la paralización de las actividades desde el 28 de julio, por trabajadores que reclaman supuestos pasivos laborales.

“Vemos con mucha preocupación, que la actitud hostil de algunos trabajadores y el paro ilegal de actividades fomentado (por el sindicato) Sintratoyota pueda perjudicar la continuidad de las operaciones de la planta Toyota, arriesgando la estabilidad laboral de 2.200 personas”, dijo la firma.

“Los exhortamos a que juntos reiniciemos las actividades de la planta de manera regular”

No hubo nadie disponible en Toyota de Venezuela para ofrecer mayores detalles.

“Los exhortamos a que juntos reiniciemos las actividades de la planta de manera regular”, sostuvo la firma en el documento, y añadió que espera que la justicia laboral resuelva la disputa con sus trabajadores.

La firma produce en el paí­s los modelos Terios, Corolla, Hilux y Fortuner.

Según datos de la Cámara Automotriz de Venezuela (Cavenez), la producción de Toyota cayó en julio del 2011 a 569 unidades, frente a las 1.014 de junio, en sintoní­a con la industria que mostró en el séptimo mes del año una baja del 13,97 por ciento en sus niveles de ensamblaje intermensual.

Según el reporte de Cavenez, la firma japonesa vendió en julio 860 unidades, para un total acumulado desde inicios de año de 6.045 vehí­culos.

Toyota es una de las mayores vendedoras de autos nuevos en el paí­s latinoamericano, en donde los vehí­culos se revalorizan y son utilizados como herramienta para resguardar capital ante la escasez de otras opciones de inversión.

Durante años, las ensambladoras locales han estado afectadas por la insuficiencia de piezas importadas y huelgas laborales, atizadas por la recesión económica de la que salió recientemente el paí­s miembro de la OPEP y un control de cambio instaurado desde 2003.

(Reporte de Mario Naranjo, editado por Gabriela Donoso)