Tenga cuidado con el crédito bancario

Foto: Noticias24

Los consumidores tienen tres alternativas para financiar sus gastos: 1. Tomar dinero de sus ahorros. 2. Usar su ingreso actual. 3. Pedir prestado al banco dando como garantí­a sus ingresos futuros, alguna propiedad, aval y su reputación personal (alguna de ellas). Cada una tiene un costo asociado.

Si frecuentemente toma dinero de sus ahorros, no quedará mucho dinero para emergencias o para su retiro. Si gasta su ingreso actual en lujos o en gastos innecesarios, su bienestar sufrirá tarde o temprano. Si compromete su ingreso futuro para realizar compras a crédito, tendrá muy poco (o ningún) dinero para gastar en el futuro. Sin embargo, el uso del crédito es muchas veces necesario y tiene ventajas, no obstante, también conlleva a asumir responsabilidades.

Antes de realizar una compra a crédito usted debe hacerse varias preguntas:

• ¿Tengo el efectivo necesario para la compra?

• ¿Deseo usar mis ahorros para realizar esta compra?

• ¿La compra se ajusta a mi presupuesto?

• ¿Puedo usar el crédito que necesito para esta compra de mejor manera?

• ¿Cuál es el costo de oportunidad de posponer esta compra?

• ¿Cuál es el costo monetario y el costo psicológico de usar el crédito (intereses, responsabilidad por estar endeudado, etc.)?

Usar el crédito eficientemente puede ayudar a tener más, disfrutar más y mejorar sus finanzas personales, el caso contrario puede resultar en incumplimiento de pago, bancarrota, dejar de ser sujeto de crédito etc. Recuerde que el SICRI es usado por la banca para medir su historial crediticio en la banca.

De allí­ que es importante conocer que en el momento de endeudarse la tasa de interés es la que fija el precio del dinero. El producto que los bancos venden es el dinero y el precio es la tasa de interés. Si usted necesita, por ejemplo, Bs.F 8.000 para comprarse una herramienta que le permite trabajar y ganar dinero, desde luego es un buen negocio, aunque al final tenga que devolver Bs.F 9.920 (capital más interés). Si el banco no le vendiera dinero no podrí­a adquirir la herramienta y ganar dinero para pagarla y tener una fuente de ingresos y mejor bienestar. La entidad también corre un riesgo al vender dinero, ya que si al final el cliente no logra trabajo con su herramienta y no paga, tendrá pérdidas. Esta situación coloca en riesgo sus créditos futuros y afecta por lo tanto la morosidad del banco.

De allí­ que “Prudencia” es la palabra en la que debe pensar toda persona al momento de tomar un crédito, que debe satisfacer sus necesidades, pero también que esté dentro de sus posibilidades de pago, aconseja el economista César Aristimuño.

Se debe estar seguro de que se podrá hacer frente a la deuda mes a mes e inclusive tomar en cuenta situaciones consideradas como inesperadas, como un despido o tal vez la enfermedad de un familiar, que hacen que no se pueda cumplir con los presupuestos que se tení­an planificados.

El dí­a de mañana las personas van a requerir acceso al crédito, por eso hay que cuidarlo y tener un buen historial. Si tienes 3, 4 o 5 tarjetas, escoge la que mejor te convenga y rompe las demás, pues sólo se tiene una capacidad de pago. Lo que nos debe quedar claro es que las facilidades para obtener créditos, las fabricamos nosotros mismos dí­a a dí­a, pagando en tiempo oportuno, ajustándonos a nuestro presupuesto, revisando los estados de cuenta, no saturando las lí­neas de crédito, etc.

Recuerde que en el momento que se deja de pagar una deuda bancaria y pasa a ser considerado moroso, se le registra en el SICRI o en el fichero de morosos, muy consultados por las entidades bancarias y de crédito a la hora de conceder un préstamo, lo cual prácticamente imposibilitará el acceso a financiación en un futuro.

Así­ pues, vemos como el impago de un préstamo puede acarrearnos serios problemas, por ello es importante que en la planificación de gastos mensuales, el pago de las deudas sean prioritarios a otros gastos. Ante un problema económico, nunca hay que pensar en el impago de una deuda como solución, ya que a futuro nos traerá no solo mayores problemas económicos sino fuertes dolores de cabeza.

Y si por cualquier motivo no podemos pagar las cuotas del préstamo, antes de que la cuota venza, lo más aconsejable es que, sin miedo ni vergí¼enza (la mayorí­a de las personas, en algún momento de la vida, pasamos por situaciones económicas difí­ciles), acudamos nuestra entidad bancaria para explicarles nuestro caso y ofrecerles una solución. Tenga siempre presente que, las entidades financieras prefieren un acuerdo que entrar en un proceso judicial.

Autor: Econ. César Aristimuño, Presidente de Aristimuño Herrera & Asociados y de la web: www.bancaynegocios.com.