Las bolsas siguen en caí­da libre al dí­a siguiente de una jornada negra

Foto: REUTERS/Alex Domanski

LONDRES, 19 agosto 2011 (AFP) Las bolsas europeas extendí­an sus pérdidas tras una jornada negra y el oro batí­a nuevas cumbres bajo el impacto de temores crecientes sobre la economí­a mundial y de las dudas sobre la capacidad de financiación de los bancos.

Después de las pérdidas de 4% a 6% registradas el jueves, que en algunos casos no habí­an vuelto a verse desde la crisis financiera, todas las plazas continuaban en caí­da libre.

“Parece que nos preparamos para un final de semana muy feo, con un mercado dominado una vez más por el miedo y el pánico”, declaró Ben Potter, analista de IG Market, en Australia.

La más afectada era la bolsa de Francfort, que cedí­a 3,55% a las 11H00 GMT, después de haber cerrado la ví­spera con la mayor caí­da desde noviembre de 2008. Parí­s cedí­a por su parte a la misma hora 2,82%, Milán 2,80, Madrid 2,71% y Londres 2,46%.

Los valores bancarios seguí­an vapuleados, ante las dudas de los inversores sobre su capacidad de financiación a raí­z de la crisis de la deuda en la Eurozona.

En Parí­s, el banco Société Générale, que perdió casi un 40% de su capitalización bursátil en el último mes, caí­a 4,54% y BNP Paribas 3,45%. En Londres, Barclays cedí­a 4,74% y en Fráncfort, el Commerzbank 2,11%.

La tendencí­a habí­a sido la misma en los mercados de Asia, en la estela de Wall Street, cuyo í­ndice Dow Jones cerró el jueves con pérdida de 3,68%, mientras que el Nasdaq cedí­a 5,22%.

La bolsa de Tokio perdió este viernes 2,51%, la de Hong Kong 3,08%, la de Seúl 6,22% y la de Sí­dney cayó 3,51%.

En este contexto de inquietud extrema y ante la ausencia de nuevos datos que puedan cambiar la tendencia, el oro, el valor refugio por excelencia en tiempos de crisis, continúa batiendo récords al alza.

El precio de la onza del precioso metal tocó los 1.867,95 dólares hacia las 07H45 GMT en el London Bullion Market, el mercado al contado de la capital británica, ocho dí­as después de haber franqueado por primera vez la barrera psicológica de los 1.800 dólares.

“Los temores de una recesión mundial se incrementaron estos últimos dí­as tras la revisión a la baja de las previsiones de crecimiento y ante la impotencia de los dirigentes para hacer frente a la crisis actual, tanto en Europa como en Estados Unidos”, comentó Muchael Hewson, analista de CMC Markets.

El banco Morgan Stanley revisó el jueves a a la baja sus previsiones de crecimiento mundial para 2011 y 2012, y estimó que las economí­as de Estados Unidos y Europa se hallaban “peligrosamente cerca de la recesión”,

Los datos sobre la economí­a estadounidense publicados durante la jornada tamboco ayudaron a calmar el nerviosismo reinante. Estos mostraron un incremento de las inscripciones para solicitar subsidios por desempleo la semana pasada, una recaí­da de la reventa de viviendas en julio y el hundimiento de la actividad industrial en la región de Filadelfia (este) en agosto.

“Los flojos datos económicos siguen poniendo los pelos de punta a los inversores y con una volatilidad que continí­a siendo fuerte en todos los mercados de valores mundiales, la reacción de los mercados sigue siendo rápida y severa”, estimó por su parte Joshua Raymond, responsable de estrategias de márketing en la corredurí­a de bolsa londinense City Index.

Paralelamente, los precios del petróleo seguí­an bajando, tras haber caí­do la ví­spera más de cinco dólares en Nueva York, afectados por la fragilidad de la economí­a de Estados Unidos, primer consumidor mundial de crudo.

El barril de Brent del mar del Norte para entrega en octubre cedí­a el viernes por la mañana en Londres 94 centavos, a 106,07 dólares.

Por su parte en Nueva York, el barril de West Texas Intermediate (designación del “light sweet crude” negociado en EE UU) para entrega en septiembre perdí­a 2 dólares, a 80,38 en las transacciones electrónicas previas a la apertura.

Mientras tanto, el euro se estabilizaba ante el dólar, pero ambos perdí­an terreno ante el yen, cuya fuerza continúa perjudicando a los exportadores japoneses.