Los paí­ses emergentes: nuevos motores de la economí­a global

Caracas, 19 Ago. AVN .- Hace diez años el banco de inversiones Goldman Sachs publicó un informe en el que se destacaba que Brasil, Rusia y China, paí­ses emergentes en el panorama internacional, se encaminaban a ocupar el puesto de potencias económicas.

En febrero de este año, Sudáfrica se incorporó oficialmente a ese bloque económico conformado por las tres naciones, que ahora se denomina BRICS.

De acuerdo con el investigador de economí­a y comercio del Real Instituto Elcano de Madrid (España), Federico Steinberg, actualmente estos cuatro paí­ses emergentes producen alrededor de 30% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, generan 45% de las exportaciones internacionales y son propietarios de 75% de las reservas de bancos centrales.

Las naciones BRICS demandan 80% del petróleo del planeta, dato que justifica el incremento vertiginoso del barril en los últimos cinco años.

Desde 2003 su producción ha crecido en 35%, a diferencia de las economí­as de los paí­ses desarrollados que solamente han alcanzado un incremento de 13%.

Frente al debilitamiento paulatino de la economí­a estadounidense y las recientes cifras que revelan la disminución del crecimiento económico en los paí­ses de la Eurozona, las economí­as BRICS contribuyeron entre 2002 y 2010 con el crecimiento mundial de exportaciones entre 12 y 21%.

Se tiene previsto que para 2020 estos paí­ses emergentes representen un tercio de la economí­a global y sumen 49% del crecimiento del PIB mundial, a diferencia de la Unión Europea (UE) que sólo contribuirá con 13%.

El auge vertiginoso de estas economí­as se refleja en el volumen de inversiones: mientras que hace 10 años los paí­ses industrializados superaban al grupo BRICS cuatro veces en ese punto, las economí­as emergentes y en ví­as de desarrollo se acercarán al nivel de las potencias económicas en 2012.

Tal reorganización del panorama mundial ha llevado a economistas como Federico Steinberg a afirmar que “la economí­a global ya no vuela con un sólo motor”.

Estos cambios en los indicadores se materializan en una realidad positiva, especialmente para las regiones del sur, en un momento en el que la economí­a de Estados Unidos, Italia o España se tambalean.

A la reorganización mundial se suma el desacoplamiento de varias naciones a los centros clásicos de la economí­a, es decir, que aun cuando Estados Unidos sea sacudido por una crisis financiera o Italia entre en recesión, las naciones emergentes no serán arrastradas por esa situación.

Al contrario, el impacto serí­a leve en comparación con la primera mitad del siglo, cuando una situación semejante hubiese arrasado con las economí­as menores del planeta.