Residentes en el centro de Italia temen por escalada de la crisis

Foto: AFP PHOTO/ DOMINIQUE FAGET

SULMONA, Italia, ago 20 (Reuters) - Mientras el sol calienta los palacios renacentistas alrededor de una plaza donde residentes y turistas beben capuchinos y observan el ajetreo matinal, el aspecto atemporal del centro de Italia no revela señales de la crisis que se vive en Roma.

Pero si uno se detiene y habla con residentes en la plaza central de Sulmona, una ciudad de 25.000 habitantes del centro de Italia, la molestia es clara, al igual que los temores de que una década de decadencia económica esté a punto de empeorar.

“Sulmona es lúgubre. No hay empleo, no hay nada”, se queja Franca Minichini, de 51 años, mientras pasa apresurada junto a la pensativa estatua de bronce iluminada por el sol del hijo favorito de la antigua ciudad, el poeta romano Ovidio.

Amurallados sobre un valle fértil en los montes Apeninos, sobre una histórica frontera entre el sur pobre y el norte industrial de Italia, los sulmoneses han sobrevivido a siglos de invasiones y crisis.

Muchos actualmente hacen hincapié en que no son los dramas sobre los mercados financieros los que los preocupan, sino el crudo panorama laboral y salarial.

A un promedio anual de sólo el 0,3 por ciento durante la última década, Italia sólo ha crecido más rápido que Zimbabue, Eritrea y Haití­.

Es probable que las medidas presentadas la semana pasada para satisfacer las demandas de la UE para que Italia disminuya su deuda -si bien su déficit actual ya es relativamente bajo- sofoquen aún más la demanda.

“Esto no es nuevo para nosotros. Esta zona ha estado abatida durante mucho tiempo. Pero (…) la gente está asustada ahora. Se esperan medidas que repercutan especialmente en la clase media”, dice Fabrizio, parado en su poco iluminado puesto de diarios y rodeado de titulares como “Crisis”, “Colapso de los mercados de valores,” y “Caos en el Gobierno”.

El gasto de los consumidores ha bajado de un 4 a un 5 por ciento respecto del año pasado en toda la región de Abruzzo, comenta Franco Ruggieri, vicepresidente local de la asociación nacional de microempresarios Confesercenti, mientras sirve un cappuchino en el café que atiende.

“Sigue desmoronándose. La gente no está gastando y más recortes no serán de ayuda alguna”, sostiene el hombre, quien no se vio ayudado por los persistentes efectos del terremoto de 2009 que devastó la cercana L’Aquila.

“Pero la verdadera preocupación ahora es la incertidumbre. Hace dos meses dijeron que todo estaba bien y ahora toman una medida de emergencia tras otra. No sabemos a quién creerle”, agrega Ruggieri.

Culpa del Euro

Franca Minichini piensa que su puesto en el Gobierno local está a salvo, pero le preocupan sus hijos en una ciudad que en la década pasada pasó de ser una próspera zona industrial a una ciudad virtualmente fantasma.

“No hay salida a la crisis. Todo el mundo ha sido despedido. Aunque tengas trabajo, no puedes acceder a vivir”, dice la mujer.

El poder adquisitivo real ha caí­do un 4 por ciento en 10 años.

Para Laura Pallotta, que se encuentra de vacaciones de sus estudios de ciencia polí­tica en Roma, los recortes a los fondos para educación eran una gran preocupación, pero su generación además siente un profundo temor por el futuro.

“La mayor preocupación para nosotros ahora es encontrar un empleo después de graduarnos (…) Es una preocupación para todos nosotros”, dice Pallotta, de 22 años.

No está claro cómo podrí­an responder los italianos a un mayor malestar.

Molestia y una profunda resignación son emociones comunes dirigidas hacia el Gobierno de derecha del primer ministro Silvio Berlusconi, así­ como también hacia toda una elite polí­tica vista como corrupta e irresponsable.

Todos deberí­an renunciar. Si tuviera que haber recortes, ellos deberí­an empezar recortándose a sí­ mismos“, dice Minichini.

Pero cuando se le preguntó quién preferirí­a que gobierne en lugar del veterano magnate, ella sólo se encogió de hombros y sonrió.

Al igual que otros, Manichini asocia la decadencia de la industria local con la implementación de la moneda única europea una década atrás: “El euro lo arruinó todo“, dice la mujer.

Pero al igual que la mayorí­a de los italianos, la idea de que la tercera mayor economí­a de la zona del euro opte por salir del proyecto no parece práctica, incluso aunque un retorno a la lira pueda ofrecer una solución a corto plazo para la carga de deuda y la reactivación de las exportaciones.

“Antes del euro, a Sulmona le iba realmente bien, pero ahora nuestros precios son demasiado altos. Hemos perdido nuestras fábricas. La situación es desastrosa desde que tenemos el euro”, sostiene Alfonso De Dominicis, un exobrero de 58 años que ahora conduce un taxi.

Desacreditación de la Polí­tica

Sin embargo, De Dominicis dice que es demasiado tarde para salirse del euro.

Para De Dominicis, el mejor camino a seguir para polí­ticos de izquierda y derecha es repetir el ejemplo de crecimiento de Alemania, donde esyuvo trabajando en la década de 1970 y 1980.

“Deberí­amos aprender del ejemplo alemán. Tenemos a los trabajadores, las destrezas. El Gobierno es responsable. En Alemania, hay un Gobierno que hace lo que es bueno para el paí­s. Aquí­, el nuestro simplemente piensa ‘estoy haciéndolo todo bien’ y no les importa nadie más“, dice De Dominicis.

“Siempre somos nosotros los que pagamos, las personas comunes”, agregó el hombre.

La idea de una mayor intervención de la UE en asuntos nacionales resulta odiosa en gran parte de Europa, pero en Italia ofrece un atractivo para algunos.

Nuestros polí­ticos no han hecho nada durante años“, dice un pequeño comerciante que no quiso ser nombrado.

“Sólo están actuando ahora porque Europa los está forzando, de otro modo estarí­amos arriesgándonos a quedar en la bancarrota total. La situación no serí­a tan mala si tuviéramos gobernantes más europeos. Los nuestros no sirven”, añadió.