Especialistas aseguran que la técnica utilizada para el Censo 2011 es la misma desde 1950

Foto: Ambar Rengel / Noticias24/ Archivo

La señora Eugenia G., tiene 67 años de edad, vive sola con su esposo, de 74 años, en un apartamento de 4 habitaciones y 3 baños. En ese inmueble habita desde hace más de 20 años. Allí­ crió a sus 3 hijos que ya no viven con ellos, aunque la visitan con los nietos varias veces al año y pasan algunos dí­as.

Ante la proximidad del censo de población que prepara el Instituto Nacional de Estadí­sticas, la señora G., admite que tiene miedo de dar información sobre su vivienda. “Porque si el Gobierno sabe que tengo habitaciones desocupadas seguro va obligarme a que las alquile, y aquí­ se quedan mis hijos cuando vienen”.

Por su parte, Marí­a P. tiene 35 años, es divorciada y vive con su hijo de 12 años en su apartamento de 3 habitaciones. “Cuando vengan los del censo yo les voy a decir que mi mamá vive conmigo aunque ella vive en su propio apartamento. No quiero que sepan que tengo una habitación desocupada“.

El entorno

En este sentido, la demógrafa y profesora investigadora de la Universidad Católica Andrés Bello, Anitza Freitez, afirmó que todas las preguntas del cuestionario diseñado por el INE se ajustan a los parámetros internacionales y mantienen los lineamientos aplicados desde 1950, admitió que el entorno que rodea la nueva medición poblacional es distinto.

“Esa pregunta que tanto inquieta a la gente, sobre cuántas habitaciones tiene una casa, se viene haciendo desde los años cincuenta, lo que pasa es que cuando se hizo en 1950, en 1961 o en 1971, no tení­amos el clima de desconfianza y de inseguridad que vivimos ahora”, expresó.

Es lo que el sociólogo y profesor del doctorado en Ciencias Sociales de la UCV, Trino Márquez, define como el factor confianza y el factor inseguridad, y que a su juicio pueden alterar los resultados del estudio que se aplicará entre septiembre y noviembre de este año.

“La gente no ha olvidado las listas Tascón y Maisanta de 2004, usadas como mecanismos punitivos, además este censo llega en medio de la arremetida del Gobierno contra la propiedad privada, con la ley de inquilinato en discusión y la de Costos y Precios Justos aprobada; por si fuera poco, la gente puede temer dar información personal por el clima de inseguridad”.

Márquez le suma el lenguaje agresivo del Gobierno, que imposibilita la conciliación: “Pero además, aspectos como preguntarle a la gente el número de la cédula de identidad, introducen un ruido en la consulta porque esos datos no se requiere en la información censal”.

Todos estos factores van a influir en la receptividad de la gente a la hora de responder al cuestionario y en consecuencia en los resultados, que en vez de ser un espejo de la realidad van a ofrecer una imagen distorsionada del paí­s”, concluye el profesor de la UCV.

Infundados

El fin de semana el partido Copei cuestionó la orientación de las preguntas que componen la encuesta del INE, pero Freitez consideró que los señalamientos son infundados.

“El número de preguntas y temas son similares a lo que se hace en otros paí­ses de Latinoamérica. Yo creo que son infelices las observaciones de Copei porque no tienen ningún fundamento. Ellos dicen, por ejemplo, que se viola la privacidad pero entonces se está violando desde hace 50 años“.

Lo que sí­ criticó fue la casi nula participación de la academia en la preparación del proceso.

Hasta 2001 se constituí­a un comité técnico en el que participaban las universidades, institutos, usuarios, ministerios y ONG. Esta vez el INE nos hizo una presentación ya al final, cuando en realidad el rol de la academia es discutir y apoyar una operación de esa magnitud”, señaló Freitez.

Por Maru Morales
Ví­a El Nacional