Guerra: Estancamiento de las reservas de divisas generará nueva devaluación

Foto: Noticias24/ Archivo.

En su columna de hoy en el diario Tal Cual, el economista José Guerra, aseguró que la vulnerablidad del bolí­var frente al dólar crea tensiones inflacionarias permanentes en la economí­a venezolana y refuerza la tendencia a la devaluación con el cí­rculo vicioso creado por el Banco Central en el que este continúa emitiendo bolí­vares que son confrontados con las reservas internacionales fijas, que dan como resultado un aumento permanente del tipo de cambio.

También explicó que si el Gobierno sigue tomando las reservas internacionales para cubrir la falta en las cuentas públicas, la tendencia a la devaluación del bolí­var se verá acentuada, lo cual es probable que ocurra con el traslado del oro al paí­s, por ello resalta que la economí­a venezolana está montada en una especie de polvorí­n monetario en la que se emiten bolí­vares sin respaldo.

Lea a continuación la columna:

Las reservas internacionales de un paí­s son los activos en moneda extranjera y oro que se tienen y que sirven como respaldo a las emisiones de dinero que realizan los paí­ses. Esas reservas, en el caso de Venezuela están conformadas por oro, tí­tulos emitidos por los gobiernos y efectivo. Por tanto existe una relación entre la cantidad de dinero que emite el banco central y las divisas que le sirven de respaldo. A ese tipo de cambio se le denomina el tipo de cambio implí­cito debido a que resulta de dividir la base monetaria, entre las reservas internacionales. En la medida en que ese tipo de cambio aumenta, se debilita el respaldo de la moneda nacional y por tanto se propicia una devaluación. Eso es exactamente lo que ha venido pasando en Venezuela.

En julio de 2005, a proposición de Armando León, director del BCV y Rodrigo Cabeza, presidente de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, se reformó la Ley del BCV y se creó Fonden, con el objeto de desviar parte de las internacionales del BCV y de esa manera financiar el déficit fiscal. Fueron más allá y establecieron un concepto etéreo, llamado nivel adecuado de reservas internacionales que hace posible expoliar los activos del instituto emisor. De esta manera, las reservas están ancladas en el entorno de los US$ 29.000 millones y el resto se transfiere al gobierno.

Sin embargo, el BCV sigue emitiendo bolí­vares y esos bolí­vares confrontados con las reservas internacionales fijas, dan como resultado un aumento permanente del tipo de cambio y la tendencia a la devaluación del bolí­var como se evidencia el gráfico.

Por tanto, la debilidad del bolí­var respecto al dólar crea tensiones inflacionarias permanentes en la economí­a lo que a su vez refuerza la tendencia a la devaluación. Así­, entró la economí­a venezolana en un cí­rculo vicioso creado por la autoridades del BCV cuando renunciaron a sus potestades monetarias para actuar como caja chica del gobierno.

Según la información presentada, justo antes de hacerse las transferencias al Fonden, en septiembre de 2005, el tipo de cambio implí­cito de la economí­a era Bs 0,65 por cada dólar, mientras que el agosto de 2011, ese mismo tipo de cambio se situó en Bs. 4,25 por cada dólar. Conviene precisar que este tipo de cambio se computa tomando en cuenta el dinero emitido por el BCV, llamado base monetaria. Si se amplí­a el indicador y se toma en consideración la liquidez total de la economí­a al tomar en consideración los depósitos totales, los números son dramáticos. En septiembre de 2005, el tipo de cambio se situó en Bs. 1,90 por dólar y en agosto de 2011 alcanzó a Bs. 11,80 por dólar. En ambos casos esa devaluación del bolí­var se corresponde con los ajustes que ha aplicado el gobierno a la tasa de cambio oficial, la cual se ha venido moviendo sostenidamente. No es muy difí­cil concluir que se avecina una nueva devaluación del bolí­var, muy posiblemente a partir de diciembre de 2012, en vista de que la cantidad de bolí­vares aumenta progresivamente en tanto que las reservas de divisas están estancadas. Ahora, esta tendencia a la devaluación se acentúa en la medida en que el gobierno utilice más intensamente las reservas internacionales para financiar el déficit de las cuentas públicas. Ello es el evento más probable que ocurra con el traslado de las reservas de oro a Venezuela y la movilización de los activos externos a China, Rusia y Brasil. Está montada la economí­a venezolana en una especie de polvorí­n monetario: se emiten bolí­vares sin respaldo y ello es sinónimo de devaluación e inflación. Que respondan frente al paí­s los creadores del Fonden.

El bolí­var y el dólar

Tal Cual

José Guerra