actualidad económica 28 / oct / 2008 8:51 am 50 comentarios

La realidad de la corrupción interna en Pdvsa

HERRAMIENTAS


En su columna de hoy del diario Tal Cual, el economista José Guerra analiza las irregularidades administrativas e inmensa malversación de fondos dentro de Pdvsa y toda la industria petrolera nacional.

Esta es su columna de hoy:

Es lamentable la situación de la industria petrolera de Venezuela, la cual ha hecho de PDVSA una empresa corrompida, minada por el nepotismo, el tráfico de influencias y apéndice de un partido polí­tico. Con las revelaciones de Carlos Kauffmann y Guido Antonini Wilson ha quedado en evidencia la participación de esa empresa en el financiamiento a la campaña electoral de la señora Cristina Fernández de Kirchner, actualmente presidenta de la República Argentina. Si esos 800 mil dólares los recibió el Partido Justicialista argentino, surge la pregunta acerca de cuánto habrá aportado PDVSA al PSUV, tanto en metálico como en otros recursos tales como vehí­culos, personal, entre otros. Los dí­as de las elecciones tanto las nacionales de 2006 como durante el referendo sobre la reforma constitucional, fue visible la activa participación de la empresa con fines proselitistas. Posteriormente, estuvo muy dinámica PDVSA en el proceso de recolección de firmas para la fundación del PSUV, hasta el punto que su presidente es el jefe del partido en la región Nororiental de Venezuela, que incluye los estados Anzoátegui, Sucre, Nueva Esparta y Monagas. Así­, Rafael Ramí­rez es el presidente de PDVSA, ministro de Energí­a y Petróleo, supervisor de CEMEX y la Electricidad de Caracas y coordinador del PSUV. Cuando Ramí­rez hace sus giras por esas entidades regionales uno no sabe a tenor de qué las realiza si como ministro, jefe de la empresa o como activista polí­tico. En todo caso lo hace utilizando los recursos del tesoro público, el cual se ha convertido en una presa codiciada.

Aquel hombre arrogante que declaró en noviembre de 2006 que PDVSA era roja rojita y que regaño a quienes no se integraban de lleno a su revolución, luego lloró a cántaro cuando salieron las evidencias del juicio de Miami, donde están involucrados hasta la coronilla jerarcas de esa compañí­a. Algo le salió torcido y eso hizo que llorara. No se trata exclusivamente del maletí­n, son también los millonarios contratos que Kauffmann, Antonini y Durán lograron fraguar con una empresa donde nada se decide sin la venia de su presidente. Y eso es lo que se ha podido conocer. Ya PDVSA arrastraba desde 2005 un historial muy cuestionable de ocultamiento de recursos al BCV lo que se tradujo en la conformación de cuentas millonarias en el exterior al margen de cualquier control fiscal y manejadas discrecionalmente por el Presidente de la República. Es evidente que a menor control se maximiza la posibilidades de que la corrupción sea la norma administrativa aplicada en la gestión de esos fondos.

Es conocido en los predios financieros y empresariales que PDVSA realiza pagos en divisas a contratistas y proveedores para que luego éstos vayan al mercado paralelo donde se aprovechan del diferencial cambiario, cuya utilidad instantánea es repartida con criterio de equidad entre los beneficiarios y gente de PDVSA encargada de cobrar el porcentaje corruptor. También es referencia que por órdenes superiores cada vez que algunas firmas que tienen contratos de trabajo con la industria van a retirar sus cheques por los servicios prestados, antes se les exige la correspondiente cuota para el PSUV o para unas cooperativas que nadie conoce. Todo ello constituye un cí­rculo nauseabundo donde están involucrados altos funcionarios porque es difí­cil imaginar que estos actos se realicen sin su consentimiento.

PDVSA se transformó en la sede para la resolución de asuntos familiares, relacionados con la asignación de cargos en Venezuela y en exterior para el entorno de allegados a los jefes de la empresa. Representaciones de la compañí­a y el Ministerio de Energí­a y Petróleo en Estados Unidos, el Reino Unido, Viena, La Habana y otras ciudades son disputadas como si fuesen un botí­n y quien más cerca esté de Ramí­rez mayores oportunidades tiene de alcanzar esas posiciones. Lo mismo ocurre con representaciones diplomáticas y consulares cuyos cargos no son desempeñados por diplomáticos de carrera sino por familiares cercanos al presidente de PDVSA. No puede dejar de mencionarse lo que ocurre con la comercialización de petróleo, donde un conjunto de traders realizan ganancias fabulosos con la asignación de barriles de crudo para ser negociados en el mercado internacional. Las empresas de papel han hecho su agosto a costa de PDVSA mediante la suscripción de un conjunto de contratos que luego son traspasados con el cobro de la correspondiente comisión.

La interrogante que brota de todo esto, que además es público y notorio, es que si esas tropelí­as se pudieron haber hecho sin que el presidente Chávez ignorara lo que sucedí­a con PDVSA. Hay razones fundadas para creer que el Presidente de la República está al tanto de estos actos de pillerí­a y que actuó como lo hizo cuando fue advertido de las andanzas de Tobí­as Nóbrega en el Ministerio de Finanzas y su respuesta fue dejarlo hasta que exprimiera la cartera de las finanzas públicas. Lo que le falta decir es que esto obedece a una campaña del imperialismo para destruir moralmente a unos inocentes funcionarios que no tienen donde caerse muertos, signados todos ellos por la realización de obras de caridad.

José Guerra
Tal Cual

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