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HERRAMIENTAS
Foto: Noticias24/ Archivo

José Guerra, en su columna de este miércoles, publicada en el diario Tal Cual se refiere a la medición del índice de miseria en un país, señalando algunos factores que hacen que en muchos casos esta medida sea “imprecisa” y pone como ejemplo el caso de Venezuela.

“Una de las ventajas del índice de miseria es que se puede calcular fácil y oportunamente por cuanto sus componentes están disponibles de forma inmediata. No obstante, cuando hay hechos tales como controles de precios y decretos de inamovilidad laboral el índice tiende a subestimar la situación que procura reflejar. La medición para Venezuela durante el lapso 1999-2011 evidencia que la miseria, tal como la concibe el índice, lejos de disminuir, ha aumentado”, argumenta el economista.

A continuación la columna completa de José Guerra:

Se ha venido rescatando últimamente el índice de miseria como una medida del bienestar de un país. Como todo indicador que intenta captar la complejidad de la realidad tiene sus imperfecciones. No obstante, la forma en que está constituido provee información acerca de la situación socio económica de un país.

El índice fue sugerido por el economista estadounidense Arthur Okun y posteriormente ha sido empleado por distintos analistas y calificadores de riesgo como Moodys para evaluar la coyuntura económica y social. Conforman el citado índice la suma de dos variables esenciales: la tasa de desempleo y la tasa de inflación. La lógica de los dos sumandos es la siguiente. La tasa de inflación tiende a reflejar tanto la estabilidad financiera como el poder adquisitivo de los salarios.

Así, en la medida en que la tasa de inflación aumenta, de no haber un ajuste salarial proporcional, claramente las remuneraciones de los trabajadores disminuyen. Similarmente, a tasas de inflación más elevadas mayor será la inestabilidad de la economía en referencia. Por su parte, la tasa de desempleo abierto refleja el estado de la actividad económica y el ingreso de la economía debido a que a mayores tasas de desempleo menor será la generación de empleo y en consecuencia el bienestar.

Una de las ventajas del índice de miseria es que se puede calcular fácil y oportunamente por cuanto sus componentes están disponibles de forma inmediata. No obstante, cuando hay hechos tales como controles de precios y decretos de inamovilidad laboral el índice tiende a subestimar la situación que procura reflejar.

Eso es lo que sucede en Venezuela con el indicador ya que los controles de precios vigentes desde 2003 y los decretos de inmovilidad no expresan adecuadamente la situación de la inflación y el desempleo. No obstante, la medición para Venezuela durante el lapso 1999-2011 evidencia que la miseria, tal como la concibe el índice, lejos de disminuir, ha aumentado.

Efectivamente, el gráfico adjunto muestra que comparado con 1999, el índice de miseria registra un aumento en 2011, expresando que no ha habido avances significativos en lo relativo a la lucha contra la inflación y el desempleo. O dicho de otra manera, que la inflación es elevada y no se generan puestos de trabajo.

Otra de las ventajas del índice es que aumenta cuando se aplican políticas anti-inflacionarias de corte recesivo, con lo cual igualmente se deteriora la situación socio económica de los ciudadanos. Países que tiene índices de miseria bajos son aquellos que han estabilizado su economía y por tanto la inflación ha disminuido y al mismo tiempo mantienen el crecimiento de sus economías.

Llama poderosamente la atención que entre 2011 y 1999 los precios del petróleo aumentaron 970%, cifra astronómica que ha permitido dotar a Venezuela de recursos petroleros muy generosos que sin embargo han ayudado muy poco a lograr crecimiento sostenible y por tanto a la creación de puestos de trabajo.

Claramente se despende del gráfico que a partir de 2007 el índice de miseria crece como resultado de la acción combinada de mayores tasas de inflación y del aumento del desempleo, producto esto último del cuadro recesivo y de estancamiento económico que ha sufrido Venezuela.

De está manera el mencionado índice de miseria capta adecuadamente la estanflación que ha padecido la economía nacional en los últimos años. Si se tomara en cuenta la precariedad laboral y la inflación se midiese excluyendo los precios controlados, obviamente el índice de miseria aumentaría significativamente poniendo de manifiesto la vulnerabilidad de la economía venezolana.

Se trata pues de un indicador adicional y complementario entre tantos otros que procura capturar la situación de un país que no ha sabido aprovechar los extraordinarios ingresos que ha recibido por sus exportaciones petroleras, debido a una política económica que ha descuidado la lucha contra la inflación y que ha sido incapaz de estimular el empleo.

“El índice de miseria en Venezuela”
Por: José Guerra
Tal Cual

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