Cameron quiere financiar con peajes las nuevas carreteras en Inglaterra

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(Londres, 19 marzo. EFE).- El primer ministro británico, David Cameron, propuso hoy la introducción de peajes como fórmula para financiar la construcción de nuevas carreteras en Inglaterra, junto con una mayor participación del sector privado.

En un discurso sobre infraestructuras, el líder conservador explicó que el Gobierno de coalición estudia el cobro de peajes a los conductores -algo casi inexistente en este país- como mecanismo para modernizar la red de carreteras.

También dijo que había una necesidad “urgente” de dar paso a la inversión privada, a través, por ejemplo, de fondos soberanos o de pensiones, para poder sufragar “la degradación de décadas” que presentan las principales vías inglesas.

Cameron anunció que los ministerios de Transporte y Economía elaborarán un estudio “sobre nueva propiedad y modelos de financiación” que se difundirá en otoño.

Según el primer ministro, es prioritario mejorar los puntos donde se producen atascos y ampliar la capacidad en las carreteras más transitadas.

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En un momento de contención del gasto público, precisó, esto debe hacerse mediante “enfoques innovadores” de financiación.

“Los peajes son una opción, pero lo estamos considerando solo para la construcción de nueva capacidad, no para la existente”, indicó Cameron, quien no obstante puso como ejemplo de vía que se podría sufragar así la A14, que necesita mejoras.

El primer ministro incidió en que, además de los peajes, “hay que ser más ambiciosos” y atraer “inversión privada a gran escala”, como ya se ha hecho, recordó, para financiar el suministro de servicios como el agua en este país.

La portavoz de Transporte del Partido Laborista, Maria Eagle criticó que el Gobierno conservador-liberaldemócrata, en lugar de centrarse en “levantar la carga de los conductores y en promover la estancada economía”, se centre en “permitir a las empresas privadas tomar el control de la estratégica red de carreteras”.

Según Eagle, el cobro de peaje solo servirá para que el tráfico se desvíe a carreteras locales, lo que “aumentará los atascos y las emisiones (de carbono), al tiempo que se socavarán los esfuerzos por mejorar la seguridad”.

El director general de la patronal de empresarios CBI, John Cridland, aplaudió el plan gubernamental y aseguró que la congestión que se genera actualmente por falta de capacidad viaria cuesta a la economía británica 8.000 millones de libras (9.500 millones de euros) al año.

La asociaciones de rescate en carretera como AA y RAC se mostraron cautas y, aunque reconocieron la necesidad de aumentar la inversión, la primera de ellas señaló que la infraestructura viaria no puede compararse, como hizo Cameron, con el suministro de agua.

Por su parte, un portavoz de la organización ecologista “Friends of the earth” condenó la construcción de nuevas carreteras, lo que “no ayudará a disminuir la polución”, y dijo que el Gobierno debería concentrarse en mejorar el sistema de transporte público, parte del cual fue privatizado con malos resultados en los años 80.