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Economí­a

Estados Unidos y China reanudan negociación comercial en clima de escepticismo

Foto: Twitter

(Caracas. 10 de octubre. Noticias24).- Estados Unidos y China se sentaron el jueves en Washington para abordar el fin de su guerra comercial, que tiene en vilo al mundo, pero las negociaciones parecen estar en un callejón sin salida.

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El presidente Donald Trump dijo en Twitter que planea reunirse este viernes con el vicepremimer ministro chino Liu He, jefe de los negociadores de Pekín, cuando las esperanzas de que se alcance un gran acuerdo de inmediato son casi nulas.

El anuncio de Trump hizo subir las acciones en Wall Street, calmando los temores provocados por un informe de prensa que había indicado que China podría retirarse temprano de las negociaciones, dado el escaso progreso en las conversaciones preliminares.

Pero el clima pareció cambiar al abrirse las deliberaciones de alto nivel. Liu mostró una amplia sonrisa cuando saludó a los principales negociadores estadounidenses, el representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, y el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, en la apertura de las deliberaciones.

Los aranceles de Estados Unidos a importaciones chinas por un valor de 250.000 millones de dólares aumentarán en cinco días, y esta semana no fue posible ocultar el fuerte deterioro de las relaciones entre los dos países.

Trump, que lanzó múltiples ofensivas comerciales contra China, Europa y otros aliados el año pasado, reiteró el jueves que el resultado dependía de él.

«Gran día de negociaciones con China. Ellos quieren hacer un trato, pero ¿yo quiero?», escribió en Twitter el mandatario. «Me reuniré mañana en la Casa Blanca con el viceprimer ministro» Liu He, continuó.

Desde el lunes, Washington impuso restricciones de visa a altos funcionarios chinos y puso en la lista negra a más de 20 empresas chinas, acusándolas de perseguir a musulmanes en la región occidental china de Xinjiang.

Esas medidas enfurecieron a Pekín y el proceso afectó a grandes actores del sector de inteligencia artificial en el cual China y Estadios Unidos compiten arduamente.

Pero la actitud de Trump está sujeta a súbitos cambios dados los graves problemas que lo atormentan.

El presidente enfrenta la embestida de la oposición demócrata para someterlo a un proceso de destitución. Además está en el centro de las críticas por haber tolerado el asalto militar de Turquía a los kurdos respaldados por Estados Unidos tras haber alejado de la frontera a las fuerzas que el Pentágono había enviado al norte de Siria.

En las últimas 24 horas, los mercados recibieron con algo de esperanza artículos de prensa que sugirieron que Pekín iba a proponer a Estados Unidos un acuerdo parcial para evitar el incremento del conflicto que los enfrenta desde hace un año y medio.

China desea comprar más productos agrícolas estadounidenses y hacer otras concesiones, pero aún está lejos de satisfacer las principales preocupaciones de Trump, dijeron la agencia Bloomberg y el diario The Financial Times.

En contrapartida, Pekín espera que Trump haga una pausa en su calendario de aumento los aranceles.

A comienzos de semana, Peter Navarro, ex asesor comercial de la Casa Blanca, dijo que Trump no quiere medidas a medias.

«Más y más fricción»

«O es un gran acuerdo o no hay acuerdo», dijo y añadió que sería un «error de cálculo» que China quiera regatear más.

Washington acusa a China de intentar dominar a la industria mundial mediante intervenciones gigantes del Estado en el mercado, el robo de propiedad intelectual, piratería y subsidios indebidos. Esas acusaciones son compartidas por Europa y Japón.

Pero Clete Williams, exasesor comercial de Trump, dijo el miércoles que un acuerdo parcial sería la mejor jugada para el presidente.

«No creo que la administración deba temer un acuerdo parcial», dijo a la red de TV CNBC. Estimó que un trato que incluya reformas estructurales de la economía china podría darle a Trump buen margen para seguir buscando mayores reformas.

Las compras chinas de soja estadounidense, vitales para el agro norteamericano, subieron en septiembre tras meses de estancamiento. Pero las señales de alerta sobre las perspectivas de un menor crecimiento económico mundial se han multiplicado en las últimas semanas y elevaron la presión para que China y Estados Unidos se pongan de acuerdo.