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Economí­a

Inflación en Argentina desata fuerte búsqueda de monedas


El dueño de un kiosco soborna a un empleado bancario con chocolates para que le cambie billetes por monedas. Las compañí­as de transporte revenden en el mercado negro las monedas que colectan los autobuses. Conseguir cambio chico en Argentina es misión imposible.

FOTO LEYENDA: Un cartel en un kiosco de venta de diarios de Buenos Aires pide pago exacto ante la imposibilidad de dar vuelto debido a la escasez de monedas. AP Photo/Eduardo Di Baia.

Los argentinos intentan por todos los medios conseguir monedas que brillan por su ausencia. Según los analistas, la escasez está ligada a la inflación, ya que el constante aumento de precios hace que el cobre y el aluminio del que están hechas tengan más valor que su denominación.

Aunque el gobierno prevé que para todo 2008 la inflación será de 8,7%, estimaciones de economistas independientes sostienen que el alza de precios rondará 25%.

Se pueden comprar tan pocas cosas con una moneda de un peso –unos 30 centavos de dólar– que es más negocio fundir el metal que tratar de conseguir otras 19 para comprar una caja de chocolates, dijo Diego Giacomini, de la consultora Economí­a & Regiones.

“Si hubiera monedas de 100 pesos no desaparecerí­an, como ocurre con las monedas de baja denominación, porque su valor en dinero serí­a mayor que su valor en metal”, explicó.

Los argentinos adoran las teorí­as conspirativas, pero no existe evidencia de que se estén fundiendo monedas para vender el metal. Lo que sí­ ha hecho su escasez es dar pie a un mercado negro en el que “pseudo traficantes” acumulan monedas para revenderlas tras el cobro de una comisión que a veces alcanza el 10%.

El Banco Central asegura que realiza emisiones periódicas de monedas y que deberí­a haber en circulación al menos 125 por cada habitante. Sin embargo, nadie posee semejante cantidad, ni siquiera los previsores que las ahorran en la alcancí­a.

El Ministerio de Justicia inició recientemente una investigación sobre la transportadora de caudales Maco S.A. por acopiar cerca de cinco millones de pesos en monedas que se disponí­a a revender en el mercado negro. La compañí­a niega las acusaciones.

Desde que comenzó a funcionar en febrero, la lí­nea telefónica de atención al público del Banco Central ha recibido unas 5.000 denuncias sobre reventa de monedas.

Cada moneda de 50 centavos está hecha de 5,3 gramos de cobre y 0,5 gramos de aluminio, que en conjunto valen una sexta parte de su denominación. Pero si la inflación se mantiene en el ritmo actual, dentro de unos años valdrá menos que el metal del que está hecha; a menos que la actual crisis financiera global sea tan prolongada que el precio del cobre toque su mí­nimo y las monedas recuperen su valor monetario.

Mientras tanto, Maxi Rosa tiene una interesante estrategia para conseguir cambio chico. Para mantener el nivel de ventas de su kiosco ubicado en el centro de Buenos Aires, donde las monedas son indispensables por el bajo costo de la mercaderí­a, cada semana entrega galletitas y chocolates a un empleado bancario amigo para que le cambie billetes por monedas. Esta es una fuente mucho más segura y barata que la que usaba antes, cuando pagaba 310 pesos a una compañí­a de autobuses a cambio de 300 pesos en monedas.

“Tenemos suerte de tener este contacto, porque así­ siempre tenemos cambio y tenemos muchos clientes”, dijo Rosa, de 20 años.

El sistema de subterráneos de Buenos Aires tuvo que aplicar dí­as atrás un plan de emergencia: ante la falta de monedas para vender boletos durante dos dí­as permitió que el millón de pasajeros que diariamente utiliza este medio de transporte viajen gratis.

El 7 de octubre el gobierno de la provincia de Buenos Aires aprobó una ley que establece multas de 2.000 pesos y la suspensión por tiempo indefinido del servicio de las compañí­as de autobuses que revendan monedas.

El Banco Central también instaló centros de canje de monedas en las tres principales terminales ferroviarias de la ciudad. Pero los pasajeros, que pueden cambiar hasta 20 pesos por monedas, se quejan de las largas colas que deben hacer para obtener el dinero metálico.

Lo que el gobierno necesita hacer, dijo Giacomini, es enfrentar la causa del problema.

“Primero deben lidiar con la inflación”, aseguró.

Copyright 2008 The Associated Press